Dic 27, 2022 | Internacional

El 2022, reflejo de un mundo en transición

El año que llega a su fin no solo cristalizó un innegable proceso de cambios estructurales en las relaciones internacionales sino que, a su vez, lo agudizó de manera considerable.
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Según analistas, para el 2023 se espera que la economía mundial se dirija hacia la recesión. Crédito: Nota al Pie.

“El viejo mundo se muere, el nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos”, escribió Gramsci, al reflexionar sobre el fenómeno del fascismo en Italia, en sus famosos Cuadernos de la Cárcel. Más de 90 años pasaron desde entonces. Pero, a pesar de ello, la frase se ajusta a la perfección para describir el momento al que asiste la Humanidad este 2022.

Es que, quizás como ningún otro año, cristalizó el periodo de Transición Global que vive el mundo. Una serie de profundos cambios estructurales que, si nos alejamos del humo de la agenda pública de los oligopolios mediáticos transnacionales, son reconocidos hasta por los grandes actores globales.

En ese marco, muchos de los hechos trascendentes e importantes de este año en la esfera internacional son producto de una disputa. Están las naciones que abogan por el Multipolarismo y quienes defienden, a cualquier precio, un decadente Mundo unipolar. 

El futuro compartido de 8.000 millones de personas, cifra que el planeta Tierra alcanzó en noviembre, es lo que está en juego. Y es en esa disputa, casi de carácter civilizatoria, donde los esfuerzos del Globalismo por mantener los privilegios de una economía mundial financiarizada ponen en riesgo a la humanidad entera.

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El 24 de febrero, a través de un mensaje a toda Rusia, Vladimir Putin anunció el inicio de la Operación Militar en Ucrania. Crédito: Live Journal.

Un 2022 marcado por los conflictos 

El conflicto RusiaUcrania, sin dudas, es el hecho que marcó la geopolítica en el año 2022. Tal fue la magnitud del estallido bélico que sus consecuencias las sufrieron todas las naciones del mundo, y agudizaron gran parte de los conflictos sociales, económicos y políticos a nivel global. 

La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), brazo militar internacional de Estados Unidos, profundizó su estrategia injerencista en Europa del Este. Por su parte, Rusia respondió dejando en claro que Ucrania es una línea roja, y lanzó la famosa Operacion Militar Especial. La Unión Europea (UE), no exenta de diferencias hacia su interior, se subió a la ola sancionadora contra el país de Vladimir Putin y acentuó la sumisión a la agenda atlantista. 

¿Las consecuencias? Una crisis energética e inflacionaria sin precedentes en toda Europa y la profundización de la inseguridad alimentaria en casi todo el Sur Global. El aumento de la desigualdad y una alta conflictividad social, a su vez, hicieron temblar gobiernos e instituciones de todo el mundo.

El modelo de gobernanza global impuesto por Occidente y sus instituciones multilaterales demostraron su incapacidad para canalizar los conflictos. Sin embargo, los nuevos polos emergentes de poder ofrecieron una alternativa al sistema internacional vigente. Los BRICS y los países miembros de la Organización de Cooperación de Shangai (OCS), donde se concentra el 80% de la población mundial, fortalecieron su posición, estrecharon lazos y profundizaron sus alianzas estratégicas. 

Por otro lado, como una muestra más del declive del Globalismo Norteamericano, EEUU fortaleció el injerencismo en Taiwán y la tensión con China aumentó a niveles considerables con la visita de Nancy Pelosi a la isla. El conflicto amenaza con escalar en el 2023 y es síntoma de la respuesta estadounidense frente al ascenso de China como innegable potencia mundial.

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Mientras Xi Jiping consolidó su poder en el XX Congreso del Partido Comunista de China, Joe Biden y el Partido Demócrata registraron una buena performance electoral en las midterms. Crédito: Daum.net.

La oportunidad latinoamericana

Latinoamérica no estuvo exenta de los problemas que tuvieron que soportar el resto de los países del mundo durante el 2022. Con unas finanzas fuertemente golpeadas tras la pandemia del COVID-19, además, al continente le tocó lidiar con la hecatombe que generó en la economía mundial el estallido bélico en Ucrania. Las crisis políticas, las protestas masivas e incluso los intentos golpistas en varios países de la región fueron parte de las postales latinoamericanas de este año.

Sin embargo, al recordar el 2022, podremos decir que para nuestro continente fue el año de las elecciones. Más allá del histórico referéndum por la Nueva Constitución en Chile, hubo dos hechos que, además de su propia trascendencia interna, fueron bisagra para el rumbo futuro de la región. Por un lado, un hito en la historia del país, la victoria de Gustavo Petro en Colombia. Por otro, la vuelta de Luiz Inácio Lula da Silva a la presidencia de Brasil.

Es que, más allá de los innumerables problemas de la región, el 2022 enterró, por lo menos por un tiempo, a casi toda la ola conservadora que durante los últimos años condujo muchos de los Estados latinoamericanos. Por primera vez en mucho tiempo, en el mapa regional, gran parte de los gobiernos posee intenciones de fortalecer los procesos de integración.
De esta manera, luego de un año donde se vieron expresiones de unidad frente al injerencismo estadounidense, Latinoamérica tiene la oportunidad de retomar aún con más fuerza el camino de integración de la Patria Grande. No solo porque así lo demanda la historia en común de los pueblos del continente. Además, es la única manera de sobrevivir a “los monstruos” de los que hablaba Gramsci en un mundo que se encuentra en transición.

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