Jul 28, 2022 | Género & Sexualidad

¿Por qué las mujeres son las más afectadas por la crisis económica?

En los contextos de ajuste, el género femenino suele ser el más afectado y el que, a su vez, se pone al hombro la organización popular para hacerle frente. En este marco, Nota al Pie dialogó con Gabriela Sosa, directora ejecutiva de MuMaLá.
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Los primeros días de julio estuvieron marcados por altos niveles de volatilidad de precios y de las divisas tras la renuncia del ex ministro de Economía, Martín Guzmán. Crédito: Gaby Negra Sosa.

Según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC), en junio una familia necesitó $104.217 para no ser pobre. Frente a esta crisis económica se acrecientan las desigualdades para las mujeres. ¿Qué sucede con el rol de cuidadoras? ¿Y con las trabajadoras precarizadas? ¿Qué pasa con la imposibilidad de salir de hogares violentos?

Nota al Pie dialogó con Gabriela Sosa, directora ejecutiva de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá) para conocer más sobre la situación del género femenino en el contexto de la crisis económica. 

Sosa explicó: “Las mujeres partimos de una base de desigualdad cultural, económica y política por el solo hecho de ser mujeres”.

“Históricamente estamos en todos lados, y desde la crisis del 90 estamos en todos los espacios sociales, menos quizás en la cabecera de los políticos”, sostuvo la referente. Además, destacó que muchas veces las mujeres de las organizaciones sociales están en tareas que no ha resuelto el Estado.

Las mujeres en los sectores más precarizados

Según un informe de Ecofeminita, el 98,4% de las trabajadoras de casas particulares son mujeres. A su vez, 1 de cada 8 ocupadas en Argentina trabaja en este sector de la economía. En lo que respecta a las mujeres que trabajan en relación de dependencia, 1 de cada 6 son trabajadoras de casas particulares.

En junio, la inflación fue de 5,3% contra mayo y 64% interanual. Para no ser indigente, una persona necesitó $15.057 y para no caer en la pobreza, $33.727. En comparación, las trabajadoras del sector perciben ingresos que, en promedio, rondan los $16.400 mensuales, lo que las dejaría por fuera de lo establecido. 

Además, el 78,1% de ellas trabaja de manera informal. Todo esto teniendo en cuenta que el 42,2% son el principal sostén económico de sus hogares. “Las mujeres estamos en condiciones de mayor precariedad laboral”, sostuvo Sosa.

Por otro lado, mencionó que “existen brechas aún teniendo trabajos asalariados. Por ejemplo, en la dificultad de asumir mayor cargos jerárquicos”. A su vez, agregó que “los que están en mayor puestos de jerarquía siempre son varones”. Según el Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), en Argentina solo 3 de 10 posiciones jerárquicas son ocupadas por mujeres.

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Gabriela Sosa es dirigente de Libres del Sur y MuMaLá. Fue subsecretaria de Políticas de Género de Santa Fe y directora de derechos humanos de la Municipalidad de Rosario. Crédito: Gaby Negra Sosa.

Eso que llaman amor es trabajo no remunerado

Por otro lado, en plena crisis, las feminidades se encuentran con una doble jornada laboral: la remunerada y la que realizan dentro de su hogar. Frente a la falta de empleo generalizado, las mujeres, debido a su rol de cuidadoras, deben  encontrar trabajos que les permitan realizar las tareas del hogar y asistir a sus hijes o adultes a cargo. 

En este sentido, Sosa mencionó que la carga de cuidado condiciona cuáles van a ser los trabajos para las mujeres. “No pueden ser demasiado extendidos los horarios, tiene que garantizar que podemos llegar a determinada hora al hogar, como condiciona nuestra capacitación”, detalló.

En Argentina, el 70% del trabajo de cuidado es realizado por mujeres. Lavar, planchar, cocinar, limpiar, el cuidado a infancias y adultos mayores, las compras, la economía doméstica y un sinfín de tareas son realizadas a diario y representan el 91,6% del trabajo no remunerado.

En paralelo, los hogares que tienen una sola persona a cargo son principalmente monomarentales, es decir están a cargo de una mujer. “Esta crisis se resiente donde hay una sola posibilidad de ingresos laborales y además se complejiza la posibilidad de fortalecer esos ingresos debido a la carga de cuidado extra”, explicó Gabriela.

La referente también realizó una crítica hacia la canasta básica por no contemplar productos de higiene menstrual ni de limpieza para el hogar, dos rubros en los que se ve afectada principalmente la economía de las mujeres.

“A la par de la situación de base, la inflación atenta contra las cuidadoras”, sostuvo; y agregó que “otros productos que no están en la canasta básica, que es una preocupación casi exclusiva de las mujeres, son los elementos de limpieza”.

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Las mujeres poseen una triple jornada laboral al contemplar las tareas dentro del hogar, las actividades políticas/comunitarias y el trabajo remunerado. Crédito: Estela García, Nota al Pie.

Violencia de género

Otra de las problemáticas que acrecienta la crisis es la violencia de género debido a la dependencia económica. Según el último informe del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad, entre enero y diciembre de 2021, se recibieron 113.340 denuncias a la Línea 144.

Además, según el Observatorio Lucía Pérez, en lo transcurrido del 2022 se cometieron 178 femicidios. Todos los observatorios coinciden en que la mayoría de las agresiones ocurren dentro de los hogares de las víctimas y los violentos suelen ser sus propias parejas o exparejas.

Estos datos visibilizan, además de la necesidad de educar y prevenir en pos de la igualdad,  la necesidad de las mujeres en situación de violencia de alejarse de sus propios hogares. Al respecto, Sosa señaló: “Que no existan políticas para fortalecer nuestra independencia económica nos mantienen dentro de hogares con varones agresores”.

Sosa también mencionó que las tareas de cuidado son otro factor que no permite a las mujeres independizarse. “Debería el Estado proponernos espacios de cuidado y recreación para niños y adultos mayores”, concluyó.

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