Jun 18, 2022 | Cultura

Time Land: una caótica aventura por el espacio-tiempo

La primera colaboración de Emilio Balcarce y Horacio Lalia lleva a las y los lectores por un frenético viaje plagado de referencias cinematográficas. A raíz de intentar evitar un apocalipsis, el protagonista acaba metido en un licuado de realidades.
TIME LAND
Desde el principio el tiempo es establecido como problema, siempre como un deadline, primero con el asteroide, luego con la familia. Créditos: Historia de Emilio Balcarce, Arte de Horacio Lalia.

En 2019 los argentinos Emilio Balcarce y Horacio Lalia (El Pueblo del mal) hicieron su primera colaboración llamada Time Land. Esta arrolladora historia de pura ciencia ficción está poblada de referencias al séptimo arte. El mundo del futuro, el presente, el pasado cercano y el lejano se cruzan llevando a las y los lectores por un viaje poco común.

El trabajo vio la luz por primera vez en la antología Lancio Story de Laurea Editoriale. Llegó a Argentina por primera vez en formato digital, una oportunidad que aprovechaba las nuevas tecnologías y métodos de distribución. En 2021 se editó en formato físico bajo el sello Gcomics en edición rústica accesible para las y los lectores autóctonos.

La llegada a Time Land

En 2015 se descubre un asteroide que impactará contra el planeta Tierra. Las naciones del mundo se unen para crear la estación espacial internacional Einstein que llevará una bomba de antimateria. Teóricamente, el dispositivo debería destruir el meteorito que amenaza con poner fin a la vida terrestre y en el año 2033 la misión se lleva a cabo.

Si bien la bomba destruye al meteoro, el cosmonauta francés Bisel Hublott descubre que sus compañeros desaparecieron. En lugar de los demás miembros de la estación aparecen primates destruyendo todo. Bisel logra escapar en una cápsula para descender en la superficie terrestre y encontrarse en lo que parece ser una guerra del siglo XIX.

Bisel presencia cómo la caballería británica avanza por sobre la francesa, solo para ser detenida por tanques Panzer de la Segunda Guerra Mundial. Napoleón mismo se hace presente, y lo único que logra sacar al viajero de su asombro es el llamado de una mujer. Amber Keele rescata al cosmonauta y le cuenta que al parecer ha habido un “cronomoto”; un sismo que altera el tiempo y el espacio.

TIME LAND
El Titanic huyendo de la erupción del Vesubio plantea la problemática de estar en un barco con poco tiempo de vida. Créditos: Historia de Emilio Balcarce, Arte de Horacio Lalia.

Mientras las pirámides de Egipto aparecen en medio de Londres y huyen del Vesubio que erupciona, el único objetivo de Bisel es encontrar a su familia. De esta forma, emprenderán un viaje intercontinental que los meterá en períodos históricos de todo tipo. Pasado, presente y futuro se solapan para crear un terrible caos en la Tierra.

El surrealismo en la página

El guion de Balcarce establece la historia de forma tácita y concreta. Los hechos que llevan a Bisel de vuelta a la Tierra, el misterio de los primates y la Tierra retorcida entre períodos históricos crean un aura de misterio. Las preguntas se resuelven con la aparición de Amber, pero aquí el fin cambia. La misión pasa a ser la búsqueda desesperada de la familia del protagonista.

De esta forma frenética Balcarce mueve la trama hacia adelante. La distribución de los roles cierra el éxito de la historia. Bisel es un personaje que avanza implacablemente hacia su cometido en un mundo que no entiende. Amber es una historiadora que puede ayudarlo a reconocer el terreno que pisa para que pueda lograr su misión. El equilibrio es perfecto.

Time Land es el nombre con que Amber denomina lo que sucede, el estado actual del planeta. La mezcla de lugares y acontecimientos darán paso a elementos que Balcarce incluirá de forma pasional: referencias al séptimo arte. Veremos desfilar alusiones a grandes obras cinematográficas, tanto en las viñetas como en los diálogos.

El impacto visual

TIME LAND
El Coloso de Rodas reemplaza a la estatua de la Libertad. El impecable trazo de Lalia retrata esta maravilla como presagio de más problemas. Créditos: Historia de Emilio Balcarce, Arte de Horacio Lalia.

La historia no podría ser lo que se lee de no ser por las ilustraciones del maestro Lalia, quien despliega gran técnica en cada viñeta. No solo los personajes son muy reconocibles, también las estructuras y artefactos que entran en la composición se entienden claramente.

Lalia ha realizado un claro estudio de las obras referenciadas para cumplir al máximo con los requerimientos de lo que narra Balcarce. La forma en la que conviven los elementos es abrumadora, pero orgánica. Una de las cosas más llamativas es el diseño de la portada, donde el título separa un plano de los pies del Coloso de Rodas y la estación Einstein.

Sin lugar a dudas las 48 páginas que dura la historia son testimonio de la vigencia del maestro Lalia. Esta colaboración demuestra la capacidad para desplegar una trama sencilla con un desarrollo, en apariencia, caótico. El cierre, es digno de una gran historia.

Compartir:

Notas Relacionadas

Nota al Pie | Noticias en contexto