Jun 15, 2022 | Género & Sexualidad

Corrientes: la lucha contra la violencia de género

Nota al Pie habló con Natalia Núñez y María Victoria Ramírez, integrantes de la organización Neike Chamigas, que lucha contra la violencia de género en la localidad correntina de Esquina. Se refirieron a las múltiples situaciones a las que les toca hacer frente.
Núñez: “esto se trata de que cada uno desde su lugar haga un poquito. Reconocer que la violencia existe, que las chicas son vulneradas, que el colectivo LGBTIQ+ es vulnerado e invisibilizado”. Créditos: Estela García.

Los mejores términos correntinos derivan del idioma guaraní, y siempre su pronunciación tiene peso. Es por esto que un grupo de mujeres bautizó una organización civil con el nombre de Neike Chamigas. Nombre cuya traducción es “levántate amiga”. Nombre nunca mejor asignado a una organización que lucha contra la violencia de género y acompaña a las víctimas.

Historia

Esta organización comenzó a funcionar hace dos años en la localidad correntina de Esquina. “Empezamos a organizarnos a partir de un caso puntual, y ahí nos dimos cuenta de la necesidad que hay de darle respuesta a la problemática de la violencia de género”, comentó a Nota al Pie, María Victoria Ramírez, trabajadora social e integrante de la organización.

Actualmente las personas involucradas son ocho, las que constantemente están atendiendo casos de violencia de género en la localidad. “El primer caso lo conocimos por Facebook, y la mamá de la denunciante no quería hacer la denuncia porque se sabe cómo se maneja todo: no te toman la denuncia, por miedo, el saber que no va a cambiar nada; y ese fue nuestro disparador”, comentó Ramírez.

Las mujeres que integran Neike Chamigas se organizaron de manera auto convocadas. El caso fundante “fue una persona que tenía antecedentes, fueron siete las personas que lo denunciaron públicamente pero solo tres de ellas lo hicieron de manera formal”, agregó. Desde entonces realizan los trabajos de contención y asesoramiento para la víctima. Sin embargo, los casos que atienden son muchos y no cuentan con los recursos suficientes.

El Estado es responsable

Una de las características principales que tienen los poblados del interior de la provincia de Corrientes es que todes se conocen. A pesar de ello, esto no siempre es sinónimo de solidaridad. “Antes de saber sobre sororidad hay que saber de solidaridad, porque nadie puede pasar por una casa en la que se escucha que están matando a golpes a alguien y no hacer nada”, dijo Natalia Núñez, integrante de la organización.

Núñez: “Lamentablemente sentimos que la situación no mejora. Es más, creo que se relajaron mucho más, porque dicen ‘bueno que las Neike las ayuden’”. Créditos: Neike Chamigas.

En este mismo sentido, también remarcó que muchas veces los que tienen el deber de actuar no lo hacen. “Nosotras hace un año que no vamos a la comisaría de la mujer porque no recibimos un buen trato”, dijo Núñez. Agregó que “estamos en un proceso judicial con una oficial porque quiso agredir a una de nuestras compañeras”.

En este contexto comentó que al momento de acompañar a una víctima a realizar una denuncia la oficial le habría recomendado no pedir ayuda a la organización.

 La víctima sufría violencia intrafamiliar por parte del padre, “y resulta que cuando tenía turno con el médico de la policía, desde la misma comisaría de la mujer le avisan al padre dónde estaba. Sufría violencia, la pegaban desde niña. El tipo le pegaba a la madre, era un caso sabido y conocido y la policía avisa al maltratador dónde estaba la víctima”, comentó indignada Núñez.

Ante esta situación las jóvenes acudieron a la fiscalía donde radicaron la denuncia “porque la intención de la policía era hacer todo lo contrario a lo que hay que hacer”.

Funcionaries que no funcionan

Desde la organización comentaron que elles no cuentan con los recursos necesarios para asistir a todos los casos. Si bien recurrieron a las entidades gubernamentales, las mismas no dan respuestas. “Propusimos la creación de un área de género y diversidad, propusimos el proyecto y se aprobó. Pero es una dirección hueca, porque no hay nadie trabajando ahí”, sentenció Núñez.

Comentaron además que al momento de solicitar la atención estatal en estas áreas expusieron (sin mencionar a la víctima) todos los casos que diariamente les llegan. Sin embargo, hasta el día de hoy siguen sin recibir ningún tipo de asistencia. “Nosotras fuimos a las reuniones, les mostramos el trabajo que hacemos y el por qué de la existencia de un “Neike Chamigas”, pero esta problemática no está en su agenda”, dijo la joven.

Así mismo comentó que en muchas oportunidades desde el área de salud pública les derivan casos, en los que ellas mismas se ven limitadas porque no cuentan con recursos. “Una vez teníamos a dos víctimas. Pedimos ayuda social al municipio para alquilar una piecita y nos dicen que nos van a dar solo para una de ellas, ¿y cómo sorteas quién duerme en la calle? No tiene lógica”, argumentó Núñez.

Organización civil

La agrupación está en vías de conformarse como una organización civil, sin embargo, por el momento todo lo que hacen es a través de sus propios medios. Así mismo, aseguraron que constantemente están lidiando con casos. Los canalizan a través de las redes sociales y brindan contención, tanto para la mujer que continúa viviendo con su agresor (por múltiples razones) como para aquella que logró salir del entorno violento, y que muchas veces no tiene otro lugar para refugiarse.

Son escenas cotidianas y cada una de ellas demanda una atención particular. Sin embargo, “todavía no terminamos con un caso y ya son dos los que hay que atender. Nos desborda”, dijo Ramírez. Además, aseguraron que en la comunidad hace falta mucho más compromiso social, ya que muchas veces les vecines conocen de casos, pero “dicen no querer tener problemas” y por eso no actúan.

Núñez: “Nosotras somos de bajos recursos entonces tampoco es que estamos en condiciones de decir ‘bueno voy a poner de mi bolsillo o voy a recibir a una víctima en mi casa’”. Créditos: Neike Chamigas.

Un protocolo sororo

Consultades por cómo son aquellos casos que demandan de su atención, aseguraron que “lo primero es escuchar a la víctima, saber en qué situación se encuentra y después se le explican sus derechos”. La palabra de la víctima es la que prevalece en todo momento, por lo que solo se actúa judicialmente si la víctima desea hacerlo.

Por otra parte, desde Neike, le ofrecen atención psicológica, “porque sabemos que es importante este aspecto para una persona que sufrió violencia porque son vulneradas y tienen mucho miedo”, relató Núñez. De esta manera comentaron la importancia de la contención e incentivar y acompañar a radicar la denuncia correspondiente.

“Casi siempre son casos en donde son varios los años de violencia. Nunca es ante el primer golpe, y en su mayoría son mujeres con hijos, y eso también es un factor importante”, dijo Núñez. Sin embargo, también destacaron la falta del accionar del Estado, en sus tres estratos, ya que –por ejemplo- la atención psicológica que la víctima recibe no siempre es la adecuada, ya que es una atención básica y no termina teniendo continuidad.

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