domingo 21 de abril de 2024

ESMA: El horror de la última dictadura militar desde adentro

Más de 200 mil personas visitan cada año el Espacio de Memoria y Derechos Humanos, Ex ESMA. Nota al Pie recorrió su Museo, uno de los centros de tortura durante la última dictadura cívico militar.
ESMA
En 2004 comenzó un período de recuperación para transformar al predio de la ESMA en un Espacio para la Memoria, la Promoción y la Defensa de los Derechos Humanos. En 2015 se inauguró el Museo Sitio de Memoria ESMA en el ex Casino de Oficiales, con una intervención museográfica permanente. Dada su condición de prueba judicial, la intervención no alteró el edificio. Crédito: Iván Gebetsberger

Durante la última dictadura cívico militar, el autoproclamado “Proceso de Reorganización Nacional” desapareció a 30.000 personas en diferentes centros de detención clandestina. Uno de ellos fue la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA). Más de 40 años después las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo continúan buscando a sus nietes expropiades, y el lugar se convirtió en un espacio para la memoria, la verdad y la justicia.

Al bajar de la línea 130 en Avenida del Libertador y contemplar las más de dos manzanas que ocupa la ex ESMA, la pregunta recurrente es: ¿Cómo en un punto tan transcurrido de la zona norte de la Ciudad de Buenos Aires se pudo torturar y abusar de cientos de personas y nadie vio ni hizo nada? 

En Argentina, cada 24 de marzo se realiza el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia. Crédito: Espacio Memoria

El miedo desde adentro

Son más de las dos de la tarde y el sol pega en las caras serias de quienes recorren el lugar. El predio es inmenso, pero solo el ex Casino de Oficiales estuvo destinado a la detención de “subversivos”. Hoy convertido en un Museo Sitio de Memoria.

Al ingresar hay una recepción donde personal del lugar invita a ver una proyección, esta muestra el contexto de la época; diversos diarios festejando el regreso de los militares al poder; las fuerzas armadas diciendo que les desaparecides no existían y las madres comenzando a preguntar por sus hijos.

El lugar consta de tres pisos, un sótano y un altillo. Todos los espacios son oscuros, y el olor a lavandina hace encontrar similitudes con caminar por los pasillos de un hospital.

En la planta baja se pueden recorrer antiguos espacios comunes como comedores y salones, hoy con leyendas de les sobrevivientes, además allí está la casa del almirante, residencia que en su momento estuvo destinada al director de la ESMA. Una muestra de mujeres, visibiliza las dificultades de ser mujer estando detenida y explica la violencia sexual como represión; todo a través de los recuerdos de las detenidas que pasaron por allí.

En todos los pisos el silencio es absoluto y sólo se interrumpe por los testimonios de les sobrevivientes, proyectados por pantallas ancladas a la pared. La gente escucha y lee, pero nadie dice nada; sin embargo las expresiones reflejan una idea en común: la sensación extraña de caminar por el mismo lugar donde ocurrió el horror.

Capucha, capuchita y el miedo a lo que no se ve

El primer y segundo piso estuvieron destinados a las habitaciones de los militares, luego el tercero fue el peor para les detenides. Arriba de los dormitorios se encontraban los lugares reservados para las torturas y detenciones. Con los años fueron llamados capucha y capuchita debido a que quienes se encontraban allí tenían la cabeza tapada con una capucha lo que le impedía reconocer a las personas y a los espacios que los rodeaban. El diminutivo se relaciona al altillo, por ser un espacio igual de tortuoso pero más pequeño escaleras arriba.

Las escaleras, despintadas, dado que no se pueden retocar por el proceso judicial, también fueron testigo de las caminatas de les detenides. En el descanso, entre el segundo y el tercer piso, es posible ver manchas de sangre en forma de hilos.

Los espacios en los que debían permanecer los detenidos-desaparecidos en la ex ESMA

En Capucha, sobre el piso frío y casi sin ventilación, les secuestrades tenían un espacio de dos metros de largo por 70 de ancho llamado “cucha” en el que debían recostarse y solo podían sentarse con previo permiso. Además, les detenides recuerdan que cuando llegaban al lugar no sólo dejaban de ver, sino de ser elles mismes, les asignaban un número por el cual serían llamados y no podían volver a mencionar sus nombres.

Además de Capucha, en ese tercer piso había un espacio destinado para los objetos de les detenides que eran apropiados por los militares luego de secuestrarlos. También se pueden observar dos habitaciones pequeñas, una donde se encontraban las embarazadas y otra donde daban a luz. Allí hay una lista con los médicos que atendieron los partos: Jorge Magnacco, Carlos Capdevilla, Alberto Domingo Arias Duval, Héctor Rinaldo Ricciardi, Carmelo Francisco Spatocco y Rogelio José Martínez Pizarro.

El detenide-desaparecide era ingresado al centro clandestino y conducido al sótano, donde se lo sometía a torturas para obtener información. Luego del interrogatorio era trasladado a los espacios de reclusión ubicados en el tercer piso: Capucha o Capuchita. Una vez que los represores decidían su destino, bajaban otra vez al sótano donde les inyectaban pentotal para adormecerlos antes de los vuelos de la muerte.

ESMA
Además del Espacio para la Memoria y el Museo ESMA, dentro del espacio para la memoria conviven distintas instituciones públicas y organismos de derechos humanos como la Casa por la Identidad, H.I.J.O.S., Memoria Abierta, Archivo Nacional por la Memoria y el Centro Cultural de la Memoria Haroldo Conti. Crédito: Iván Gebetsberger

El predio de la ex ESMA

El museo no es lo único dentro del predio de la ex ESMA, el espacio congrega a diversos organismos de derechos humanos e instituciones públicas que trabajan para homenajear a las víctimas del terrorismo de Estado y en la promoción de los derechos humanos.

Al ingresar a la finca los caminos bordeados por césped y flores desentonan con los edificios antiguos y enormes que a simple vista parecen estar abandonados. En total son alrededor de unos 30 inmuebles donde además del ex casino se encuentran la ex enfermería, la ex imprenta y el ex polígono de tiro; el Museo Malvinas; el Archivo Nacional por la Memoria; y el salón de los pañuelos blancos, entre otros.

A su vez, al recorrer el lugar a pie se puede observar un camino llamado memorias de vida. Inaugurado en 2013, el proyecto recupera las identidades individuales de les desaparecides en el centro clandestino, son 36 gigantografías emplazadas en el predio que cuentan las historias gracias a las entrevistas a familiares y compañeres.

Por otro lado, entre los edificios de enfermería y el Mercosur se encuentra un homenaje al periodista y militante Rodolfo Walsh. Permanece desaparecido desde el 25 de marzo de 1977, después de que un grupo de tareas de la ESMA lo baleara en una esquina porteña. Ese mismo día había enviado a las redacciones de los diarios argentinos la Carta abierta a la Junta Militar, de la cual se encuentra una copia en el predio.

Por la memoria, la Verdad y la Justicia

El 24 de marzo de 1976 las Fuerzas Armadas llegaron al poder mediante un golpe de estado. El régimen militar desapareció a 30.000 personas de todas las edades y condiciones sociales. Como si eso no bastara, centenares de bebés fueron secuestrados con sus padres o nacieron durante el cautiverio de sus madres embarazadas y fueron apropiados.

En la ESMA, Campo de Mayo, Pozo de Banfield y otros centros de detención funcionaron maternidades clandestinas, incluso con listas de matrimonios en “espera” de un nacimiento. En la misma línea, funcionaron más de 750 centros clandestinos y se estima que, entre 1976 y 1983, unas 5000 personas estuvieron detenidas desaparecidas en la ESMA.

Compartir:

Nota al Pie es un joven medio alternativo y autogestivo. Precisamos tu aporte para sostener el día a día de un periodismo popular que encuentra cada día más dificultades para mantenerse independiente. Con tu suscripción mensual nos ayudás muchísimo. Podés cancelarla cuando quieras. Por mail te iremos informando de los beneficios de ser parte de Nota al Pie.
¡Muchas Gracias!

Notas Relacionadas

Seguir Leyendo

Las Leonas inician su recorrido preolímpico con rumbo a París 2024

El equipo nacional de hockey femenino sobre césped se encuentra en Estados Unidos, donde disputará cuatro partidos amistosos contra el equipo local como parte de su preparación para los Juegos Olímpicos.

Los 30 años de No Te Va Gustar, el show más largo de su carrera

La banda de rock uruguaya desembarcó en el Estadio de Vélez con un espectáculo de más de 3 horas, un popurrí de canciones e invitados de lujo. Nota al Pie estuvo presente y fue testigo del festejo por su trayectoria.

El rebusque emprendedor

Cada vez son más las personas que optan por iniciar su propio negocio. Nota al Pie conversó con Gisela, de MG Joyas en Acero Quirúrgico, y Graciela, de Las Artesanías de Graciela, para descubrir si se puede vivir de un emprendimiento.

Ultimas Noticias

Más del autor

Nota al Pie | Noticias en contexto