Nov 28, 2021 | Género & Sexualidad

Albañilas DeConstrucción Disidente, un equipo que pone manos a la obra

Nota al Pie habló con les integrantes de la Colectiva Autogestiva, quienes comentaron cómo comenzó este proyecto, quiénes la integran y cómo es el trabajo que realizan.

Albañilas DeConstrucción Disidente, un equipo que pone manos a la obra
Tres de las seis integrantes de la colectiva que integran esta organización autogestiva. Crédito: Facebook de Albañilas DeConstrucción

Albañilas comenzó como consecuencia de encuentros y desencuentros en el sur del conurbano bonaerense. Más precisamente en el barrio Remedios de Escalada en el año 2017 y con la necesidad de trabajar de forma autogestiva. “El poder de acción en las dinámicas cotidianas de las personas, con respecto a las formas que tenemos de vivir en esta sociedad de consumo, también era necesario”, contaron les integrantes a Nota al Pie. El proyecto se inició para trabajar, y se sostuvo por la idea de generar conciencia del habitar en la ciudad. 


En cuanto a las dinámicas y la organización del trabajo, explicaron que fueron modificando las ideas del “cómo” a lo largo del tiempo. En la actualidad, son una cuadrilla de 6 albañilas, que se organiza en torno a los días disponibles para participar de las obras. En base a eso, buscan trabajos acorde a sus posibilidades y que estén vinculados al trabajo que ya vienen haciendo hace tiempo, para poder utilizar la experiencia previa. Son una organización independiente y autogestiva. Todo lo necesario para realizar la obra, lo gestionan elles desde cada área de trabajo.

“Nosotres tenemos nuestro pañol, casita de herramientas y materiales, en El Barrio Cultural, un centro cultural autogestivo de Remedios de Escalada”, explicaron les entrevistades. 

Albañilas DeConstrucción Disidente, un equipo que pone manos a la obra
“Algunes compañeres tienen el rol creativo de pensar distintas formas de llegar a un mismo resultado pero por caminos posibles”, comentaron a Nota al Pie. Crédito: Facebook de Albañilas DeConstrucción

Dinámicas de trabajo y ejecución

Intercambian espacio por mantenimiento del lugar,  y eso les dio la iniciativa de generar un proyecto llamado Gestión de Obras Colectivas, donde se proponen revitalizar espacios culturales de Zona Sur por medio de colaboraciones de les vecines. “Donación de materiales, vinculación con proveedores que se comprometan y poder hacer uso de la fuerza colectiva y popular que se genera a través del arte callejero y la cultura”, agregaron.

En cuanto al contrato, Albañilas contaron que en un principio estaban abiertes a cualquier domicilio. Pero con el tiempo, se sumaron más compañeres en la colectiva y comenzaron a precisar obras más grandes para poder sustentar el trabajo de todes. Hoy en día reciben consultas al mail albanilasdeconstruccion@gmail.com y ven el tipo de obra que se necesita, si pueden solventar todos los trabajos, o si conocen personas para tercerizar alguna cuestión. También, si el trabajo les convoca. 

Intentan vincularse integralmente con todas las partes de la obra. Con quienes llaman y también con las personas a quienes les compran los materiales. “Reciclamos lo que podemos. Ahí es donde algunes compañeres tienen el rol creativo de pensar distintas formas de llegar a un mismo resultado pero por caminos posibles”, comentaron. Y agregaron: “Ese momento en la obra es increíble, de lo que más disfrutamos de experimentar”.

Eligen trabajar cerca de las estaciones del tren Roca, ya que se movilizan en bicicleta.  Eso hace que no accedan a domicilios donde tengan que hacer recorridos muy largos, para poder agilizar el tiempo en obra.

Albañilas DeConstrucción Disidente, un equipo que pone manos a la obra
Albañilas DeConstrucción Disidente existe y resiste desde 2017. Crédito: Facebook de Albañilas DeConstrucción

Apostar por la autogestión

Esta colectiva autogestiva, necesita el aporte de todes para este proyecto que quieren terminar. “Realmente es muy difícil intentar poner en condiciones espacios culturales independientes que fueron cerrados toda la pandemia y que hoy reabren sus puertas con capacidad limitada”, dijeron.

“Son espacios que no están subvencionados por el Estado ni afiliados a partidos políticos. Es por eso, que la colaboración de vecines y artistas es fundamental para que sigan existiendo”, explicaron.

Y en esta línea, continuaron: “Nuestras expectativas es dejar de tener tantas expectativas (se ríen). Poder disfrutar de esta obra cultural, que en algún momento pensamos que era imposible de llevar a cabo”, y aseguraron que “sin embargo, solemos hablar a futuro porque así nos han educado, buscando la felicidad más adelante”.

En sus asambleas aparecen repetitivas veces las ideas de trabajar con el barro y la bioconstrucción. Es un horizonte al cual todes desean llegar. “Si la bioconstrucción nos enseña a trabajar con los recursos que tenemos alrededor, habrá que mirar mejor para ver qué hay y no generar más cajas apiladas de cemento”, explicaron.

Están concluyendo con el primer ciclo dentro de La esquina Libertad, en Valentín Alsina. Y aprovechan el espacio para dejar el Cafecito para quien quiera colaborar, ya que están en la instancia final y está costando muchísimo el recurso económico.

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