Sep 4, 2021 | Deportes

Un flechazo a la ilusión

Nota Al Pie entrevistó a la tiradora amateur Ailen Pinna, quien sueña con poder disputar el mundial del año entrante

Ailen Pinna, oriunda de Ciudadela, pertenece a la Escuela de Arquería Selknam. Crédito: Ailen Pinna

Disputar una Copa del Mundo, un Gran Slam, un gran prix o un evento de relevancia masiva es la aspiración máxima para cualquier deportista sin importar la rama en la que se destaque. Es el resultado final al esfuerzo y sacrificio de meses de trabajo, y quizás, de años de entrenamiento arduo. Sin embargo, existen situaciones o hechos que, pese a todo el recorrido anterior, frenan y limitan el acceso a participar de estos eventos.

Una lesión puede ser un golpe duro, e inclusive ser considerado prescindible durante una preselección de jugadores genera un dolor aún mayor. Pero, cuando el problema principal es económico y no deportivo, todo lo anterior es superado: el esfuerzo generado resulta en vano, porque las condiciones deportivas están al alcance, pero no el monetario. El deportista amateur convive a diario con esta realidad, y la falta de apoyo económico es un drama potencial a las vicisitudes anteriormente dichas.

Con este panorama incierto convive actualmente la atleta y deportista amateur en tiro con arco, Ailen Pinna. La oriunda de Ciudadela, Tres de Febrero (Provincia de Buenos Aires) y perteneciente a la Escuela de Arquería Selknam, quien se encuentra con grandes chances de disputar Mundial de Italia 2022. Sin embargo, no cuenta con el apoyo económico suficiente para poder costear los pasajes y disputar dicho evento. Nota Al Pie charlo con la deportista para poder conocer un poco más sobre estas circunstancias y difundir esta historia de superación y sueños vigentes.

A qué edad comenzaste con el tiro deportivo como “hobby”; en qué momento de tu vida tomaste contacto con él? ¿Practicaste algún otro deporte?

En su primer año como arquera, finalizó en su categoría como campeona nacional. Crédito: Ailen Pinna

Desde muy chiquita me llamó la atención la arquería. De hecho, mi papá me había hecho un arco con ramas cuando era pequeña. Y tiraba con las ramitas jugando (risa). Siempre era algo que me gustaba verlo en las películas, siempre quise hacerlo. Yo practicaba otros deportes, de hecho empecé haciendo gimnasia artística, después estuve en natación y durante gran parte de mi vida hice patinaje artístico.

Sufró una lesión en la rodilla en el Profesorado de Educación Física que me aleja del patín, y sentí que todos mis sueños quedaron truncados. Todas las ilusiones a ese deporte que le dedicaba todo, desde pequeña, no se pudieron cumplir y siempre me quedo ese vacío. Fui mejorando con el tema de la lesión, pero no pude volver a patinar y empecé a practicar fútbol. Como que siempre estuve apegada al deporte.

¿Cuándo renació este amor por el deporte, cuando te diste cuenta de la relevancia del mismo en tu vida?

Un año estuve decidida a buscar un lugar en donde realizar arquería. Hice algunas clases y no me gusto. La  verdad, lo note muy superficial el modo de aprendizaje. En un viaje a Ushuaia -mi lugar en el mundo- encontré un sector donde realizar las prácticas y luego de esa experiencia volví decidida con querer empezar ese deporte.

Al año siguiente, hablando con los padres de una de mis alumnas -doy clases de patín- me comentó que a la vuelta del club se realizaban clases de arquería. Me llamó la atención el nombre del sitio –Arquería Selknam– como el nombre de unos indígenas originarios de Tierra del Fuego. Sentí que todo se encontraba conectado. Mande un mensaje y me respondió Rubén Galzenati, el instructor de la escuela y empecé en abril del 2019. 

La verdad es que hace tiempo quería hacer este deporte y si llegaba a ser medianamente buena, deseaba competir. El hobby era muy difícil para mí, yo quería tener una meta y tuve la suerte de aprender bastante rápido. La arquería es un deporte para todo el mundo, sin límite de edad, e inclusive con alguna discapacidad. Es tan personal, que hay gente que le puede costar años llegar a X resultados, a otros tres meses y yo estoy en el medio. 

Entreno y trabajo mucho para tener los resultados que tengo y lo hago a conciencia. No sirve de nada ir a tirar flechas solamente. El primer año competí en indoor -salón-  y finalicé el 2019 disputando la final nacional, en la cual logró avanzar de categoría y consagrarme campeona nacional. Para el verano del año entrante empiezo a competir al aire libre, y en el primer torneo, avanzó también de categoría y finalizó campeona nacional.

Posteriormente, realicé el curso de instructora, que fue unir mis pasiones: entrenar y enseñar. Para mí, más que un deporte, es un arte marcial: es una disciplina y la recomiendo. 

¿Qué dificultades se te fueron presentando en los últimos tiempos, que quizás podrían haber generado que abandones este sueño?

Durante este año, alcanzó el puntaje necesario para disputar el evaluatorio rumbo al mundial. Crédito: Ailen Pinna

Unos días antes de la cuarentena falleció mi papá, el pilar más importante de mi vida, mientras me encontraba en una competencia. La arquería logró sacarme de la cama y entrenarme me permitió salir de ese bajón. Justo vino la cuarentena y al vivir en un departamento, se me dificultó entrenar. Para agosto, reabrió la escuela y continuó hasta el día de hoy buscando mi mejor versión. 

  • Durante este tiempo de entrenamiento, ¿tuviste algún tipo de apoyo económico extradeportivo? (ya sea del sector público o privado)

Hasta el momento no tuve apoyo de publicidad ni de sponsors. El costo del viaje es, con el cambio del dólar, un tema que nos «mató». Estamos buscando sponsors u algo, para poder afrontar el viaje, porque yo económicamente no lo podría cubrir. Seguramente haremos un torneo, que es lo que suele hacer, para juntar dinero. Aún así, todavía no cuento con el apoyo de nadie lamentablemente.

¿Cuáles son tus anhelos personales y aspiraciones en vistas a esta gran chance que sería disputar el mundial?

El año que viene necesito realizar un evaluatorio para terminar de confirmar el ingreso a la selección para poder viajar al mundial. El primer anhelo es que me pueda ir bien allí y terminar de concretar todo. Sí todo sale bien, vivir la experiencia es algo que no tenía ni pensado. Mi instructor -quien tiene más confianza en mí que yo misma- veía la chance de poder acceder al evaluatorio el año entrante.

Poniendo en contexto, para ir al evaluatorio te cuentan los dos mejores puntajes de los dos torneos del campeonato. Y en mis primeros dos torneos rankeables, logró hacer el puntaje mínimo para disputar dicha instancia. Ese anhelo se trasladó a este año. Y disputar el mundial sería algo maravilloso. No pienso en resultados, representar al país sería un sueño y soy consciente de que soy nueva en este deporte y la gente que va y viaja tiene años.

El apoyo que tengo de mi instructor es de otro planeta. Estamos con todo, entrenando pero con los pies sobre la tierra.

¿Qué resultados finalmente esperas obtener en Italia 2022, de ser posible ser parte del mismo?

«Vivir la experiencia de un mundial debe ser hermoso» . Crédito: Ailen Pinna

En caso de poder avanzar el evaluatorio, la verdad es que voy con cero expectativas, siendo consciente de que soy nueva. Obviamente, me gustaría que me vaya bien, que no siempre va de la mano con el resultado. Que uno obtenga los resultados no significa quedar entre los diez mejores. 

No quiero meterme eso en la cabeza, estar allí y vivir la experiencia debe ser hermoso. Mi instructor me cuenta su experiencia de ir a un mundial como algo maravilloso.

¿Lo consideras una etapa pasajera o el tiro deportivo es algo el cual aspiras a desarrollar y crecer con él durante el trayecto de tu vida?

Es tanto la pasión que me despertó qué lejos está de ser pasajera. Me encantaría seguir creciendo y perfeccionarme para seguir haciéndolo el resto de mi vida. Cuando el deporte me abandone, me gustaría seguir dando clases y demostrar cómo el deporte -cualquiera sea- puede cambiarte la vida. Es bastante nuevo en este país tan futbolero, entonces los deportes como este son invisibles -debido a la poca difusión-.

Es un deporte súper sano, que relaja la cabeza y la mente. Existe una conexión con el cuerpo, con el arco y la flecha. Y este último un medio para llegar al blanco. Ayuda en todos los aspectos.

¿Cuáles fueron tus referentes o modelos a seguir para practicar el deporte? (no necesariamente deben ser de tiro)

La gente cree que es un deporte que puede aprenderlo solo, o mirando videos en Youtube. Yo desde que entré a la Escuela de Arquería Selknam, puse todo en el instructor y que él me enseñara confiando plenamente en su experiencia. No miraba a nadie más. Fue pasando el tiempo y uno fue adquiriendo experiencia y conocimientos, mirando un poco de todos. 

Hoy en día, respeto a una arquera española, que si bien no es de mi categoría, me encanta su técnica y fortaleza mental con la que trabaja. Se llama Encarna Garrido. Trato ir agarrando experiencia de los mejores. En el país hay muy buenos arqueros, pero trato de ir marcando mi camino, que si bien me inspiran, no quiero parecerme a nadie.

¿Cuáles son tus canales de difusión o redes sociales para que las personas puedan escribirte? ¿De qué modo pueden ayudarte?

Estoy en Facebook e Instagram como Ailen Pinna. También pueden comunicarse con la Escuela de Arquería Selknam en ambas redes sociales. (Facebook / Instagram). Es por ahora el único modo para que podamos difundir nuestra situación-.

Finalmente, ¿Qué o quienes te impulsan a seguir adelante? ¿Qué te motiva? ¿Cuál es el mensaje que buscas transmitir frente a la adversidad?

«Es sorprendente hasta donde uno puede llegar, nadie tiene techo en este deporte» .Crédito: Ailen Pinna

Estoy impulsada por los sueños. La arquería me sigue dando sorpresas y a veces me cuesta confiar en mí misma y en mí tiro. Es algo que me repite constantemente mi instructor. Es sorprendente hasta donde uno puede llegar, nadie tiene techo en este deporte. Hubo momentos de mesetas en donde creía que ese era el límite, y no era así. Me da muchas ganas de seguir y cumplir los sueños.

Quiero agradecerles a mi instructor Rubén Galzenati, a mi familia, compañeros y mis amigos quienes me apoyan mucho. La motivación de que uno siempre puede y que se puede dar lo mejor, pese a lo cansado de que se llegue al entrenamiento -en mi caso trabajo hasta tarde, pero no importa-  me permite estar constantemente motivada. A mí me gusta mucho competir, no por la competencia contra otros – en realidad uno está compitiendo con sí mismo- sino esa adrenalina, esa concentración.

Me encanta todo lo que a uno puede no ocurrir en un torneo y le termina pasando, y como luego uno lo trabaja después en el entrenamiento. Yo vengo de operarme de la rodilla y a los quince días estaba en la línea de tiro con mis muletas, tirando. Yo siento que me cambió la vida y me ayudó muchísimo a la cabeza sobre todo y a tener ganas de seguir. Todo se puede con trabajo y disciplina, porque nada viene de arriba, pero con los pies en la tierra.

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