Ago 21, 2021 | Actualidades

Malvinas: 39 años cicatrizando una herida abierta

Continúan los trabajos forenses en el Cementerio de Darwin, en búsqueda de identificar a los soldados caídos en la guerra

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) continúa con la identificación de los soldados caídos en Malvinas. Crédito: AgendaMalvinas.com.ar

Son 649 las familias atravesadas por una guerra absurda y sin respuestas. Son 649 les jóvenes que vieron sus sueños rotos, sus ilusiones perdidas en el lejano e inhóspito paraje de las Islas Malvinas. Son muches los que aún buscan encontrar su identidad, enterrados en el Cementerio de Darwin, siendo apenas “soldados argentinos solo conocidos por Dios”.

En búsqueda de esas respuestas y certezas se encuentra en la actualidad un equipo de expertos forenses del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), por expreso pedido de los gobiernos de Argentina y el Reino Unido. Dentro de los trabajos forenses de identificación de los combatientes, se avanzó en la denominada tumba C 1 10, la cual resultó exhumada esta semana y se descubrieron enterrados cinco cuerpos y no cuatro como se creía previamente. 

El origen de la tumba C 1 10

En la batalla de Monte Kent, producida el 30 de mayo de 1982, un helicóptero Puma cayó derribado por las fuerzas británicas. Posteriormente,y debido a la carga de explosivos que trasladaban, explotó ocasionando la muerte de los seis militares argentinos del Escuadrón Alacrán que se encontraban allí.

Tres meses después, el Coronel británico Geoffrey Cardoso recogió los restos de los soldados caídos, dándoles entierro en un descampado conocido posteriormente como el Cementerio de Darwin.

Entre los restos humanos encontrados -de apenas cuatro soldados-, solo pudieron identificar, por su placa, al subalférez Ricardo Julio Sánchez. Actualmente, esa tumba cuenta con una lápida con cuatro nombres: una placa de Sanchez y de Héctor Aguirre, Luis Sevilla y Mario Luna. Sin embargo, estos no fueron los caídos en el helicóptero de la Gendarmería, sino soldados de la Fuerza Aérea que murieron a 80 kilómetros de ese incidente.

Esta semana se realizó la exhumación de La tumba C 1 10, en donde se espera identificar los cinco cuerpos encontrados allí. Crédito: Radio comunidad Claromecó .

Cuando se realizaron hace cuatro años los primeros trabajos forenses de identificación en Darwin, los restos de esos tres soldados de la Fuerza Aérea fueron localizados en otras tumbas anónimas, que permanecían con la leyenda «Soldado conocido por Dios».

Por esta razón, existen expectativas en la exhumación de los cinco cuerpos encontrados en dicha tumba y poder darle una respuesta a sus identidades y por fin cerrar el proceso de duelo.

Una herida que busca cerrar definitivamente 

El cabo primero Carlos Misael Pereyra, tenía apenas 25 años cuando fue convocado junto a 41 efectivos de gendarmería  a la Guerra de Malvinas. Para entonces, luego de haber estado destinado en Corrientes y Córdoba, se encontraba en el escuadrón 36 de Esquel, Chubut, viviendo en esa ciudad junto a su esposa  Elsa Beatriz Cremona y sus hijos Verónica, de 5 años, y Marcos, de 4.

Ese 30 de mayo de 1982, Carlos sería desgraciadamente una de las víctimas de la caída del helicóptero Puma. Por ese entonces, su esposa Elsa llevaba dos meses de gestación de Carlos Jr., quien nacería en diciembre de ese año. Fue él quien aportó su muestra de sangre al Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) para que ahora los restos de su padre puedan ser identificados y su familia pueda concluir el duelo en paz.

«Es un dolor que vamos a llevar siempre en nuestros corazones y esto nos va a ayudar espiritualmente a cerrar un círculo, un duelo que no pudimos concluir», comentó en diálogo con Télam, la esposa del gendarme. «Estamos ansiosos, con fe de que todo va a salir bien. Presuntamente los restos de Carlos se cree que están allí, pero tenemos que esperar los resultados de ADN», anticipó expectante.

«Siempre llevamos a Carlos en nuestro corazón, pero nos falta eso de saber dónde está exactamente enterrado. Es muy importante y necesario saber si está ahí y lo seguiremos esperando. Estamos muy ilusionados de que esto se concrete», relató Elsa.

Los próximos pasos en la investigación

En una conferencia de prensa virtual, el jefe del proyecto humanitario del CICR que comenzó en Darwin, Laurent Corbaz y el titular de la Unidad Forense del CICR, el argentino Luis Fondebrider anticiparon que la semana próxima, las muestras de los cinco cuerpos, que fueron exhumados estos días, serán llevados en un vuelo privado desde las Islas Malvinas al laboratorio que el EAAF posee en la ciudad de Córdoba, para ser analizados y comparados con las muestras de ADN de los familiares, allí resguardadas.

Teniendo en cuenta las condiciones climáticas, el jueves 26 se trasladarán las muestras en un vuelo privado provisto por el empresario Eduardo Eurnekian a Córdoba.

Allí se realizarán los procesamientos y cruzamientos de información entre los perfiles genéticos de las muestras y las aportadas por familiares en el proceso de 2017; en un trámite que podría extenderse durante dos o tres semanas. El mismo ya ha permitido identificar a 115 soldados argentinos, luego de haberse exhumado 122 cuerpos de 121 sepulturas.

Mientras tanto, la familia de Carlos Misael Pereyra y los otros caídos de Gendarmería en el helicóptero: el primer alférez Ricardo Julio Sánchez; el subalférez Guillermo Nasif; los cabos primeros Marciano Verón y Víctor Samuel Guerrero; y el gendarme Juan Carlos Treppo esperan finalmente encontrar una respuesta a tanta angustia acumulada.

Cerrar ese círculo infinito de dolor y en definitiva, darles una despedida justa a sus familiares; quienes tendrán en sus queridas Islas Malvinas el merecido descanso eterno que poseen los héroes.

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