Ago 4, 2021 | Sociedad

Se cumplen 45 años del asesinato del obispo Angelelli

45 años sin Enrique Angelelli, la voz de muches que no tenían voz

Rafael Sifre, Angelelli y Carlos Di Marcos. Movimiento rural. Créditos:  Diósecis de La Rioja.

El 4 de agosto de 1976, Enrique Angelelli, obispo de La Rioja, fue asesinado por decisión de la dictadura militar de aquel entonces.

Monseñor Enrique Angelelli nació en Córdoba. A sus 45 años en 1968, fue elegido a cargo de la diócesis de La Rioja. Años antes, Angelelli había participado de las reuniones del Concilio Vaticano II convocado por el papa Juan XXIII. Abrió camino a concebir una iglesia renovada, más cercana a los hombres y a las mujeres de la tierra que a los santos. En el Concilio no fue bien recibido por muches y trajo profundas divisiones al interior de la Iglesia Católica.

Angelelli llevó adelante un intenso trabajo con les campesines, trabajadores y desposeídes riojanes. Tras el golpe de Estado de 1976, Angelelli y sus colaboradores comenzaron a ser hostigados. El padre Carlos Mugica ya había sido asesinado dos años antes, los mártires Palotinos un mes antes. La persecución a los denominados «curas rojos» no tenía descanso.

La llegada de Angelelli

La sinceridad, la fe valiente y solidaria con les obreres y les más empobrecides del que era Obispo auxiliar de Córdoba, Angelelli, molestaba mucho a la Córdoba católica; que prefería guardar silencio, ante la injusticia institucionalizada. Decidieron enviarlo a una diócesis lejana, pobre y de muy escasos sacerdotes y religiosas: pensaron que así su voz ya no sería escuchada.

En 1968 fue nombrado obispo de La Rioja. Diócesis muy arraigada en su estructura social, cultural y económica. Lo recibieron el 24 de agosto de 1968. Mons. Enrique Angelelli asumía su nueva misión con el lema “JUSTICIA Y PAZ”. Reveló a les riojanes sus deseos de poner a la Iglesia al servicio de la trasformación de esa dura realidad social.

Monseñor Angelelli se dedicó a trabajar fuertemente en la renovación interna de la diócesis a su cargo, generando espacios de discernimiento en asambleas y reuniones. Propuso trabajar en interacción con las comunidades de sacerdotes, religiosas y laicos. En todos los casos, la primera recomendación que les hacía era tomar mucho mate y escuchar a la gente antes de cualquier desarrollo pastoral. Ese modo de ser y hacer la Iglesia, generó resistencias y furias en pequeños grupos de poder.

Cartel que señala el lugar de la muerte de Angelelli. Créditos: Flavia Guadalupe Centeno.

Su Trabajo social y El Movimiento Rural

Se destaca el intenso trabajo de Angelelli en iniciativas sociales destinadas a cambiar la suerte postergada de numerosos sectores. El sindicato de las empleadas domésticas (esclavas de un régimen feudal). Sindicato de mineros, formación de cooperativas agrarias en vistas a superar la improductividad de las propiedades en beneficio de quienes trabajaban la tierra. El rechazo crítico de la instalación de casinos que profundizaba la pobreza y favorecía la ganancia. 

El padre Gonzalo Llorente, actual párroco de Ulapes, testimonio vivo de lo que Angelelli hacía por y para la comunidad riojana. Relata cómo nace El Movimiento Rural. “Comienza con la iniciativa de dos jóvenes, dirigentes rurales, Rafael Sifre y Carlos Di Marco”. Con iniciativa de ellos, del movimiento y también con conocer a Mons. Angelelli, del trabajo que él hacía y que estaba comprometido con la realidad del campesinado. 

“Rafael y Carlos, vienen a entrevistar a Angelelli y se instalan en la localidad de Arauco, ya que ellos venían de Mendoza”. Ya con un trabajo previo y apoyo a les campesines en diferentes localidades de la provincia, se comienza a capacitar a los mismos. El Padre Gonzalo, cuenta, “Los primeros años empiezan con cursos de formación, que una de las improntas del movimiento era formar”.

“El 10 de julio 1972 se forma el Movimiento Rural diocesano. Porque hubo un gran conflicto a partir de las ligas agrarias del nea donde el campesinado iba expresando sus problemáticas y eso afectaba a los poderosos”relata el sacerdote. Ese conflicto provocó que el Episcopado desconociera el movimiento como movimiento de acción católica. “Es allí donde Angelelli conforma el Movimiento Rural, en La Rioja. Así se desarrolla todo el trabajo cooperativo para los campesinos”. 

Para finalizar, el padre Gonzalo cuenta: “Con imposibilidad de que se entregue unas tierras a la cooperativa Codetral. Surge la propuesta de La Buena Estrella, campo que se compró con fondos de las Hermanas de la Asunción. En la Localidad de Vichigasta”. Donde se incorpora Wenceslao, Rafael, Carlos y yo”, afirma el padre Gonzalo. 

“Frente a todas las amenazas de la triple A, Angelelli nos pide que hagamos un paréntesis en esa experiencia de la Buena Estrella. Donde Wenceslao se va a Sañogasta donde conforma el grupo necas, con una comunidad de campesinos, donde termina con su asesinato”, relata el sacerdote. Wenceslao Pedernera es uno de los mártires riojanos. Un laico y campesino. Que era perseguido. Luego de abrir la puerta de su casa un 25 de julio del 1976, fue acribillado en presencia de su esposa e hijes.

Golpe de Estado y Persecución

Rafael Sifre en su libro relata su caminar con Mons. Angelelli, pero sobre todo como es perseguido y Angelelli no quiere que los encuentren como puede leerse en los fragmentos que siguen:  

“El 23 de marzo monseñor viene a cenar con nosotros, ya se comentaba que el golpe era inminente. Llegada a las doce horas, nos dice que vayamos a dormir que cuando se diera el golpe nos llamaría. Monseñor llega a la hora del desayuno y nos pide que no salgamos, así fue por varios días. Nos enterábamos de que cada día compañeros desaparecían”.        

“Una mañana, Monseñor nos dice, changos tienen que salir, los buscan por todos lados. Le dijimos que no queríamos salir como delincuentes”. Monseñor se dirigió a nosotros y dijo: -No es hora de mártires es hora de vivos, salgan que ya va a llegar el momento de que ustedes vuelvan con todo-. 

Así fue que Rafael Sifre y Carlos Di Marco, pasaron por muchos controles policiales y militares hasta llegar a Buenos Aires y luego viajar a Europa, para poder salvar su vida. Se encontraron con muches amigues de los movimientos rurales que también estaban siendo perseguidos. 

Martirio                    

El «caso Angelelli» representa un paso de enorme importancia. Dentro de otros igualmente significativos en la tarea de devolverle a la Argentina una memoria veraz sobre lo sucedido en el país en materia de derechos humanos.

Diario donde se anuncia que Angelelli sufrió un accidente. Foto: Gobierno del rioja.

El 4 de agosto, 17 días después del asesinato de Carlos de Dios Murias y Gabriel Longueville. Angelelli fue asesinado mediante un supuesto «accidente» automovilístico. El obispo acababa de dejar Chamical, donde había celebrado una misa y pronunciado una homilía en la que denunciaba aquellos asesinatos. 

El Obispo manejaba una camioneta, y el padre Arturo Pinto que lo acompañaba recuerda que apenas dejaron Chamical comenzó a seguirlos un automóvil. Llevando consigo una carpeta con pruebas y testimonios del secuestro, tortura y asesinato de los curas Gabriel y Carlos. El obispo aceleró, pero entonces apareció otro coche y a la altura de Punta de los Llanos los encerraron hasta hacer volcar la camioneta.

El cuerpo del Angelelli quedó tirado en el suelo durante seis horas, la camioneta desapareció y la única lesión que presentaba el cadáver de Mons. Angelelli fue la nuca destrozada tal como si lo hubiesen molido a golpes. La carpeta que llevaba el obispo jamás pudo ser encontrada, aunque sí fue vista sobre el escritorio del Gral. Albano Harguindeguy, ministro del Interior. 

Verdad

El 4 de julio de 2014, Luciano Benjamín Menéndez y Luis Fernando Estrella fueron condenados a cadena perpetua por el crimen de monseñor Enrique Angelelli ocurrido el 4 de agosto de 1976. Menéndez comandaba la zona que incluía La Rioja, además de otras nueve provincias.

Hay varios aspectos de la figura de monseñor Angelelli, de su vida y su ministerio pastoral, que han quedado grabados en el corazón de los riojanos. En primer lugar, su humanidad, su cercanía sincera a la gente, especialmente a les más pobres y sencillos, a les alejades, inclusive ideológicamente, de la Iglesia. Era un hombre: sencillo, respetuoso, directo, alegre, con capacidad de generar encuentro, comunidad. Así lo testimonian les riojanes.

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