Jul 31, 2021 | Zona Ambiental

Mucho más que un serpentario: enseñar a través de una visita

Nota al pie dialogó con el director del serpentario, para derribar mitos sobre algunas cuestiones con respecto a estas especies

Una de las cosas que enseñan en el serpentario es a no temerle a estas especies Foto: Francisco Britos

Francisco Britos es director del “Serpentario Educativo del Tigre”, ubicado en calle Pedro Guareschi 22 Docks, del Puerto de Frutos, en la localidad de Tigre, provincia de Buenos Aires. El lugar nació en septiembre del 2019, en una creación en conjunto con el actor Federico Amador, con quien trabajaron varios años en este proyecto.

Este espacio surge de la necesidad de dedicarle protección y cuidados a especies que son vistas como peligrosas. El serpentario no sólo invita a conocer diversas especies que fueron rescatadas. Sino que también cuentan con un lugar para concientizar y enseñar acerca de cómo se pueden cuidar y preservar estas especies que se necesitan en nuestro ambiente.

Dentro del serpentario, se encuentran aproximadamente 50 especies entre reptiles, anfibios y tortugas. Una de las cuestiones de este proyecto es que, quienes visiten el lugar le pierdan el miedo a estas especies que son mal vistas. La tarea de quienes trabajan allí, es la de enseñar a que no solo se cuiden y preserven las especies sino también derribar mitos planteados en la sociedad.

Un lugar para aprender sobre estas especies 

En diálogo con Nota al pie, Francisco Britos mencionó que “Es un centro educativo y de rescate de reptiles. Nuestro trabajo se basa fundamentalmente en brindar un espacio con todas las condiciones óptimas para la recuperación de animales autóctonos”. Actualmente, el serpentario está bajo la normativa de fauna provincial, es decir como zoológico de taxones específicos. 

En ese sentido, Britos refirió que intentan derribar el sentido del significado de zoológico y añade que «Están en un ambiente en donde se preservan las condiciones óptimas para la recuperación de animales autóctonos que lo necesiten, y preparándolos para su reinserción en ambientes naturales”

Por otra parte contó “la recepción de especies exóticas nacidas en cautiverio, como animal de compañía, en la mayoría de los casos entregadas por las personas que las adquirieron, o producto de decomisos, en este caso son animales que no tienen opción alguna de liberación ni reubicación, por lo tanto, nuestro compromiso es brindarle la mejor calidad de vida por el tiempo que sea necesario”.

El espacio montado está diseñado para preservar el hábitat natural de cada especie del serpentario. Foto: Francisco Britos

¿Cómo surge el compromiso y la pasión por este tipo de trabajo?

Mi pasión por las serpientes es desde siempre, son animales que desde niño atrajeron mi especial atención, lo que me condujo a buscar información y capacitarme en el manejo de las mismas; el hecho de vivir toda la vida en zona rural me hizo notar la manera en que se les da la muerte, por muchos motivos, miedo, pánico, fobia, pero principalmente desconocimiento.

Enseñar sobre ellas para que puedan vivir, tratar de que todas las personas entiendan que son un animal como cualquier otro. No existen serpientes que atacan al ser humano, al igual que cualquier animal, solo se defiende ante lo que interpreta como agresión.

¿Cómo impacto la pandemia? 

La pandemia nos afectó como todo emprendimiento, fue y sigue siendo devastadora. Pero el compromiso con el proyecto no nos deja bajar los brazos. En la actualidad se encuentra abierto nuevamente al público con todos los protocolos necesarios; la institución está sustentada únicamente con el aporte de los visitantes.

¿Hay alguna historia que resulto ser insólita? 

Hay muchas anécdotas sobre nuestro trabajo, hay animales originarios de Asia que fueron encontrados en una calle en pleno centro de Tigre, una tortuga de río triturada por la hélice de una lancha, que fue reconstruida y espera su pronto regreso al agua, se le puso el nombre de Franky por Frankenstein, que además de tener su caparazón en fragmentos, perdió la mitad de su cara, pero felizmente se alimenta bien y estamos trabajando en la rehabilitación para que pueda nadar y alimentarse.

¿Cuáles son las temperaturas de este tipo de animales y como suplantan su hábitat?

Los reptiles son animales que no regulan su temperatura, de sangre fría los llamamos, termoregulan con el ambiente donde se ubican, por eso durante los meses de invierno no se las ve. El espacio del que disponemos está ambientado artificialmente para que no sufran frio. 

Se pueden conocer más de 50 especies, entre ellos, reptiles anfibios y tortugas. Foto: Francisco Britos

Todos los recintos que disponemos cuentan con ambientación lo más natural posible y con las condiciones propias de humedad e iluminación, los animales que necesitan sintetizar alimentos con luz solar, reciben baños cotidianos de sol en una terraza acondicionada para tal fin.

¿Hay que tenerles miedo a estas especies? ¿qué tenemos que hacer en caso de encontrarnos con alguna?

Una frase que usamos constantemente, es que, si la viste, desaparece todo tipo de peligro. Nunca va a atacar, y si la ves no vas a pisarla accidentalmente, si bien algunas especies tienen veneno, el mismo es solo y únicamente para alimentarse, no le interesa gastarlo en algo que no va a comer, porque además le insume una importante energía en su producción.

Si nos encontramos con una serpiente, lo único que tenemos que hacer es no tocarla, podemos mantenernos hasta 1 metro de distancia de cualquier serpiente que hay en Argentina, sin correr riesgo. Ellas no temen, jamás van a lanzarse encima nuestro, sino que buscaran la posibilidad de escapar.

Si la encontramos en nuestra vivienda, lo que hay que hacer es no perderla de vista, ya que, con sus colores, se nos ocultarían, y llamar a los bomberos, fauna, zoonosis y ellos se encargarían de rescatarla y devolverla a donde pertenece.

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