Jun 30, 2021 | Género & Sexualidad

Transformando la igualdad jurídica en igualdad real

Última parte de la entrevista con Flavia Massenzio, quien nos comparte su visión sobre el matrimonio igualitario y el progreso en la comunidad
Mes del Orgullo LGBT. Foto: FALGBT

En el Mes del Orgullo, es importante resaltar aquellas luchas que la comunidad LGBT ha tenido que afrontar. Leyes como la de Identidad de Género, Matrimonio Igualitario y Adopción fueron algunos de esos hitos logrados que para esta comunidad, como las de cualquier persona, deberían ser “moneda corriente”. Y que una realidad con tantos preceptos igualitarios como en la Argentina pero con aún prejuzgamientos y discriminación sostenida han privado a les persones de esta comunidad poseer.

Nota Al Pie entrevistó a Flavia Massenzio, Presidenta de la Federación Argentina LGBT (FALGBT) con el objetivo de poder compartir un paneo general de los distintos objetivos y logros que tanto la federación como otras organizaciones se han encargado de promulgar y luchar en los últimos años en el país. Además, en esta última parte, se encarga de brindar su visión sobre el Matrimonio Igualitario y la Adopción libre.

¿Pensás que la Ley de Matrimonio Igualitario fue un punto de quiebre?, en el sentido de que fue una de las primeras veces en que la comunidad LGBT pudo poner en agenda un reclamo propio y tuvo a toda la sociedad pendiente. 

Marcha del Orgullo LGBT. Foto: Inés Mazzara

Sí, lo viví así. Desde el activismo y desde lo personal. Yo no era activista antes del matrimonio igualitario. Antes de tener la ley se lograron 9 sentencias para autorizar los matrimonios igualitarios y me sumé a la Federación como abogada para hacer esos amparos. Me sentí súper privilegiada porque buscaban abogades que pudieran poner el gancho, porque los amparos ya estaban hechos. La verdad es que la organización tiene unes activistas, unos cuadros con un conocimiento impresionante.

Cuando se constituyó la Federación, habían solamente dos países en el mundo, y muy diferentes a Argentina, que tenían matrimonio igualitario. Después se aprobó en España en el 2005, que somos más parecides. Ahora somos aliades con les activistas de allá, pero en ese momento nos empezábamos a conocer y nos tiraban ideas.

Ir por la sede judicial fue una gran idea de la Federación que me abrió la puerta para entrar en esa organización. Y ahí conocí a toda esta gente que estaba loca (risas). Porque la verdad que no se hablaba, yo venía de un pueblo de la Provincia de Buenos Aires con 20 mil habitantes. Nunca había escuchado hablar de matrimonio igualitario. Había cursado toda la facultad sin hablar de matrimonio igualitario, y Derechos Humanos era una materia optativa.

Fui a una charla y me convencieron, porque les activistas hablan de una forma muy convincente sobre algo que estás atravesando vos misma en tu cuerpo. Te hablan de igualdad, de no discriminación y salís super empoderada. Queres ayudar, colaborar, participar y me sumé a ese espacio. Éramos muy poques les abogades que firmábamos esas acciones. Te hablo de 3, 4 o 5, nada más. 

Pasaba mucho que por ahí teníamos un amparo hermoso escrito pero nadie se animaba a ponerle el cuerpo. Porque, ¿mirá si salía bien el amparo?; te tenías que casar. Ibas a tener que a toda la prensa encima en un momento en el que se vivía mucha condena social. Hoy se vive condena social por ser gay, o lesbiana. 

Un amigo, Esteban (Paulon), que fue presidente de la Federación, siempre dice “vos te casas y sacás certificado de puto”. En una sociedad hostil vos te metes en el closet o te soltas de la mano de tu compañera para zafar de que te insulten. Con el matrimonio ya no teníamos más la posibilidad de escondernos. 

Un amigo, Esteban (Paulon), que fue presidente de la Federación, siempre dice “vos te casas y sacás certificado de puto”. FALGBT

¿Cuál era tu visión personal sobre ese ambiente en el que se vivía? ¿Cómo lo evidenciaste?

Fue posible porque se puso en debate a nivel social. Lo que nos faltaba a nosotres era eso. Vivíamos en el closet, aun siendo visibles. Argentina empezó a salir del closet y a tener matrimonio igualitario. Segundo país también en permitir que vengan turistas a casarse. Fue maravilloso. Otro punto fue la posibilidad de adoptar. A mí hace poquito me salió la adopción de mi hija. Yo lo vivo, desde lo personal, como algo maravilloso. 

Y también yo me vine de mi pueblo, además de a vivir mi vida profesional, a vivir mi vida amorosa. Es muy difícil en los pueblos ser visible. Siempre digo que en el pueblo no soy Flavia, nada más. Soy la hija de, la hermana de, la tía de… Entonces, hago salir del closet a toda mi familia y no todo el mundo está preparade para eso. 

Yo sé que lo que menos se dice en General Belgrano (Provincia de Buenos Aires) es que soy abogada. Se dice que soy la torta. Eso todavía se vivía, y hoy lo vivo distinto porque puedo ir con mi hija, puedo ir con mi compañera. Es totalmente diferente como se vive desde el matrimonio igualitario. Y esto te lo digo después de 10 años, son procesos que se están dando a lo largo del tiempo y que se van a seguir dando. 

No hay muchos países en el mundo tampoco. Es algo que también tenemos que tener en cuenta. Argentina sigue siendo uno de los pocos países que tiene estas legislaciones. A veces no llegamos a comprender cuando viajamos afuera o vemos todo lo que nos pasa. Cuando viajo, todavía tengo que elegir en qué aeropuerto parar, por estar casada o por ser una familia igualitaria. En muchos países aún está penado y llevamos el certificado encima.

Sin dudas el matrimonio igualitario ha creado una coyuntura en Argentina, un antes y un después. Mi hija tiene 10 años y no puede creer que no podíamos casarnos antes, no lo entiende. Pero ella nació en una sociedad distinta, con todas estas legislaciones. 

También fue un antes y un después para el movimiento LGBT, porque fue la primera vez que dijimos “ah, bueno, podemos”. Ese sentir de que se puede transformar algo nos dio un impulso para seguir. Fuimos por más. No hemos parado en seguir exigiendo y marcando agenda fuertemente desde el matrimonio igualitarios. Nosotres tenemos una plenaria en el Mes del Orgullo, allí cada año se marca agenda de trabajo. Este año estamos intentando renovar esos primeros objetivos y ponernos al día, siempre están surgiendo propuestas de cosas que faltan.  

-¿Qué cambios sociales hubo en Argentina desde la conquista del matrimonio igualitario y qué cambios pensás que aún faltan para lograr una sociedad más igualitaria? 

Tenemos muchas legislaciones muy avanzadas. Lo que nosotres hemos visto a corto, mediano y largo plazo, que estamos atacando fuertemente, es el sistema binario. Tenemos que trabajar la Educación Sexual Integral con contenidos no binarios. Entendiendo que esa ha sido la fuente de las opresiones en relación al género y a las diversidades. Hace muy poquito iniciamos un amparo de incidencia colectiva para sacar el género del DNI. 

Y también trabajamos en un proyecto de ley en ese sentido. A largo plazo, esperamos eso: que el sistema sexo-género no sea más relevante para nuestras identidades. Parece utópico hoy, por eso digo que es a largo plazo.

Además, necesitamos fuertemente trabajar con la discriminación. Hay una delgada línea entre la naturalización de un chiste y un ataque violento. Es algo que se va incrementando, esa discriminación que emepezó en chiste, continúa en insulto, después en ataque y termina en crímenes de odio. Termina en femicidios, en travesticidios, transfemicidios. 

Hay que trabajar para detectar esa primera violencia y trabajarla. Para eso necesitamos herramientas más eficaces. A largo plazo, ese es el trabajo que queremos hacer: deconstruir el binarismo y esas discriminaciones que  a veces no llegamos ni a detectar porque las hemos naturalizado. Y aún a más largo plazo, la separación de la Iglesia y el Estado.
Por eso, a corto plazo luchamos por la Ley Antidiscriminatoria y la Ley Integral Trans, para revertir la baja expectativa de vida que sufre esta parte de nuestro colectivo. Las identidades trans son las que sufren más violencia, estigma y discriminación.

Compartir:

Notas Relacionadas

Nota Al Pie