Jun 29, 2021 | Internacional

Cuba comenzó a testear su vacuna para el Covid 19 en infantes

Se trata de su vacuna denominada Soberana. Será aplicada en niñes de 3 a 11 años.
Vacuna Soberana. Crédito: Instituto Finlay de Vacunas.

El Gobierno de Cuba informó que este lunes 28 comenzó los ensayos de su vacuna Soberana contra el Covid 19 en población infantil. Según el anuncio publicado en el periódico oficial Granma, las pruebas comenzaron en un grupo de 25 infantes de entre tres y once años. 

El testeo de las vacunas había comenzado el 14 de junio en adolescentes de 12 a 18 años. Tras comprobarse la seguridad de la primera dosis en ese grupo etario, se abrió la segunda instancia para niñes más pequeñes.

El desarrollo está a cargo del Instituto Finlay de Vacunas (IFV). La doctora Meiby de la Caridad Rodríguez González, directora de Investigaciones Clínicas de la entidad, expresó que “la vacuna se probará en 300 voluntarios”. En declaraciones a Granma, explicó que “previo a la inyección se le hace una evaluación clínica al infante, que incluye examen físico y posterior a la aplicación del inmunógeno se mantiene una hora en vigilancia ante cualquier evento adverso que pueda presentarse”.

La investigadora detalló que tras la vacunación “se les da seguimiento clínico en el hospital durante las 24, 48 y 72 horas siguientes”. Respecto a las experiencias de les voluntaries, comentó la existencia de un evento adverso detectado en la primera fase de la investigación; que constó de un dolor leve en el sitio de la inyección.

En la etapa de testeo, además de participar el IFV, intervienen autoridades del Centro para el Control Estatal de Medicamentos, Equipos y Dispositivos Médicos (CECMED), quienes verifican los procedimientos. La directora de la investigación manifestó: “estamos muy contentos y seguros de la plataforma que estamos usando. Hemos llegado a pediatría con la certeza de que podemos usar el candidato vacunal con toda la seguridad que implica la edad pediátrica”.

Desarrollo de vacunas en Cuba y Argentina

Nota al Pie dialogó con el médico y especialista en salud pública Guillermo Pacagnini para conocer su mirada respecto de los avances cubanos en el desarrollo de vacunas. El experto en medicina fue asesor en temas de salud de les legisladores Vilma Ripoll y Alejandro Bodart durante sus mandatos en la Legislatura porteña.

Guillermo Pacagnini. Crédito: Twitter Guillermo Pacagnini.

¿Qué avances ha tenido Cuba en sus desarrollos de vacunas?

Cuba ha hecho una considerable inversión científico tecnológica en desarrollo de vacunas anti Covid. Hay cinco plataformas en desarrollo. Hay tres que son las más avanzadas que son la Abdala, la Soberana y la Soberana Plus. Hay dos que ya casi salen al ruedo, están completando su fase tres en los estadios de investigación. Se está aguardando en breve la aprobación por parte de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Cuba sería el primer país latinoamericano en lograr una vacuna. Es un buen ejemplo que hay que ponderar.

Cuba está logrando avances en desarrollos de vacunas. ¿Cómo estamos en Argentina con nuestras investigaciones?

Nosotros tenemos que decir una cuestión que es fundamental. Argentina podría haber sido uno de los países con producción pública y masiva de vacunas. El problema es que no existió la decisión política de hacerlo. Aquí podría haber plataformas de investigación desarrolladas, tenemos el recurso humano científico y tecnológico para eso. Además, tenemos la capacidad instalada para hacerla. En nuestro país se fabrica el componente fundamental de la vacuna Astrazeneca, la planta está en Garin. Pero toda la producción se va al exterior. Yo considero que se debió haber declarado de utilidad pública la vacuna anti Covid y con eso se podría haber dispuesto de los millones de vacunas que allí se producen. Por otro lado, si queremos alcanzar la producción estatal de vacunas, tiene que haber la inversión suficiente para eso. En Cuba han priorizado la salud. Acá no.

¿Qué grado de inversión hace Cuba en Salud?

Mucha. Es uno de los pocos países que tiene producción propia de vacunas. Cuba siempre  ha estado entre los dos o tres países del mundo que más invierte en salud. Ellos invierten arriba del 12 o 13% del PBI en esa área. Estamos hablando de un sistema de salud a cargo del Estado. Aquí en Argentina se destina a salud entre un 7 u 8%. Ese número se refiere al complejo médico industrial en general, la inversión estatal nunca llega ni al 2%.

Niñes en el hospital aguardando a ser vacunades. Crédito: Juvenal Balan, Periódico Granma.

El camino a seguir en Argentina

¿En su opinión, qué postura debería asumir el gobierno argentino ante los desarrollos de las vacunas cubanas?

Habría que hacer trabajos cooperativos con Cuba para abastecer a toda Latinoamérica. Perfectamente podríamos hacer eso y estaríamos hablando de otro nivel de vacunación. Recordemos que en nuestro país hay grandes franjas de la población que aún no ha visto ni una vacuna. Las personas que lograron las dos dosis de la vacunación, están por debajo de un dígito, lo cual es una vergüenza. No sólo tendríamos que ser activos en la adquisición de vacunas cubanas, sino también activos en la realización de estudios cooperativos, es decir trabajar mancomunadamente con Cuba

Cuba mantiene desde los años 70 una deuda con Argentina, producto de una exportación de bienes que se producían en Argentina tales como camiones, tractores y vehículos. La operación se realizó mediante un crédito de 1200 millones de dólares del Banco Central de la República Argentina. El gobierno cubano nunca pagó ese préstamo. El crédito con los intereses acumulados durante más de 40 cuarenta años, han generado una deuda que ascendería a más de 4000 millones de dólares. ¿Cree que esa deuda se podría saldar en parte con la adquisición de vacunas cubanas?

Puede ser que en los números exista esa deuda. Pero sería un grave error político y sería indigno tener una actitud de ese tipo. Para lograr vacunas, antes de pensar en cobrarle una deuda a Cuba lo que hay que hacer es proceder a declarar de utilidad pública las vacunas que están en la planta de Garín, donde se produce la Astrazeneca. Esas vacunas se envían fuera del país. Digo para ser claro.

Además, si uno va a cobrar deudas, hay que recordar que aquí hay millonarias deudas de los más ricos que podrían perfectamente pagar un impuesto a la riqueza y a las rentas extraordinarias. Con ese dinero se podría financiar la producción de vacunas. O bien tendríamos que reveer la deuda espuria que tenemos con el Club de París o con el Fondo Monetario Internacional. Antes de pensar en cobrarle a Cuba hay que cobrar a quienes han aplicado la usura sobre la salud y el bienestar del pueblo argentino. Esa es mi opinión.

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