Jun 26, 2021 | Actualidades

Voluntaries enseñan idioma español a personas migrantes

Los cursos lo dicta ENOCEP, a migrantes de Senegal, Ghana y Haití para favorecer su trabajo.
Estudiantes exhiben su diploma de aprobación. Crédito: ENOCEP.

La Escuela Nacional de Organización Comunitaria y Economía Popular (ENOCEP) imparte cursos de idioma español para trabajadores migrantes que se desempeñan principalmente en la venta ambulante. Les alumnes, son mayoritariamente senegaleses y también seincorporaron estudiantes procedentes de Ghana y Haití. 

La escuela depende de la Secretaría de Formación de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP). El programa cuenta con el apoyo de la Secretaría de Extensión de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Nota al Pie, dialogó con David Levitan, coordinador de los cursos para conocer en detalle esa iniciativa.

¿Cómo surgió la idea de brindar cursos de español?

En la UTEP, de la cual formo parte, teníamos un vínculo con el barrio de Constitución por distintos problemas que los inmigrantes habían tenido para realizar su trabajo. Ellos tenían problemas con la policía y con la gente de Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires.

Nosotros los ayudábamos porque la UTEP es el sindicato de todos los trabajadores de la economía popular y eso incluye a los vendedores ambulantes. Detectamos que una de las dificultades que tenían era el acceso al idioma. Entonces diseñamos un curso de español para que ellos puedan manejar el español tanto oral como escrito. El objetivo es que puedan desenvolverse en la ciudad, llevar adelante su vida y lograr sus metas. 

¿Cuándo empezaron a dictar los cursos?

Los cursos se empezaron a dictar en 2018 en Constitución y en 2019 comenzamos en la zona de Pilar. Este es el cuarto año que lo dictamos. Hasta el 2020 se dictaba presencialmente, ahora lo dictamos de modo virtual por la pandemia. Tenemos previsto abrir  sedes en San Justo (La Matanza) y en José C. Paz

¿Cuántos alumnes tienen en total? 

Los cursos tienen entre diez y quince personas. En total tuvimos más de 150 alumnos, sumando las distintas sedes.

¿De qué modo les alumnes se enteraron del curso?

Charlamos con los vendedores ambulantes de Constitución y también distribuimos volantes. Además, una vez que se incorporaron al curso y les gustó como se dictaba, ellos mismos fueron difundiendo boca en boca. Les interesó porque el curso se dicta en un horario adaptado a los tiempos de ellos, en la noche.

¿Quiénes son les docentes?

La mayoría son personas capacitadas con formación extensa en la enseñanza del español como segunda lengua. Hay quienes tienen otras formaciones, el grupo es bastante interdisciplinario. 

David Levitan el coordinador del curso junto a un alumno.

¿Cómo es la cursada? 

Son encuentros semanales, una vez por semana, con clases de dos horas. La programación del curso dura entre uno y dos años. Dado que ellos tienen diverso grado de conocimiento del idioma, la duración se adapta a cada alumno. 

Si bien inicialmente era un único grupo, luego se armaron distintos niveles con diversas aulas. Agrupamos en dos sectores: quienes han tenido previamente acceso a la escritura y quienes están aprendiendo el proceso de alfabetización.

Les alumnes se desempeñan en la economía popular, como vendedores ambulantes o manteros y manteras. En la calle, es muy habitual el uso de términos que no figuran en el diccionario de la Real Academia Española. Por ejemplo, términos del lunfardo o palabras de uso cotidiano que no figuran en ningún diccionario. Ustedes enseñan también esos términos? 

Si. En Buenos Aires hablamos un español rioplatense que tiene muchas diferencias con el español de la Real Academia. Nosotros enseñamos el rioplatense, con la pronunciación de aquí. Enseñamos los términos formales como así también los más informales. Uno de los objetivos centrales del curso es que sirva a los alumnos para desenvolverse en la vida cotidiana. 

¿En qué situaciones se ven perjudicades por no tener manejo del idioma?

Una de las situaciones más habituales se da por ejemplo cuando tienen que enfrentarse en una situación complicada con la policía, con un fiscal, con gente que los está perjudicando cuando quieren trabajar. Se les presentan dificultades cuando se tienen que enfrentar a formularios y textos que tienen una jerga mucho más formal que el de la compra venta que ellos hacen cotidianamente. Vivir en la ciudad, sin acceso a la lectoescritura es algo mucho más difícil. Ese es un aliciente importante para participar del curso.

¿Cuáles son los motivos que impulsan al alumnado a anotarse en el curso? 

De acuerdo a lo que nos han contado ellos, desean aprender el idioma español porque eso les permite mejorar su capacidad de negociación a la hora de comprar y vender. 

¿Qué tan dificultoso es para una persona migrante aprender el español?

Ellos llegan conociendo varios idiomas, esto tiene que ver con el fenómeno migratorio. Muchos de quienes vienen a Argentina estuvieron previamente un tiempo en Brasil con lo cual ya conocen el portugues. La mayoría provienen de Senegal, pero no es el único país. También hay quienes vienen de Ghana y de Haití. En la mayor parte de los casos conocen más de un idioma, el español es el tercer o cuarto idioma que conocen. Gracias a eso, tienen bastante facilidad para aprender.

¿Qué comentarios han recibido de les alumnes?

Los comentarios que hemos recibido son muy buenos, son muy elogiosos. Ellos están muy agradecidos con el curso y por las facilidades que les ha dado para su desenvolvimiento en la vida cotidiana. 

Estudiantes del curso de español aprendiendo el idioma. Crédito: ENOCEP.

¿En las clases las personas que participan cuentan su experiencia de vida aquí en Argentina?

Así es, ellos comentan sus experiencias en el trabajo, como es su vida al estar lejos de su familia y las experiencias lindas que han tenido aquí. En el caso de los senegaleses, ellos tienen una comunidad muy unida y nos han invitado a sus actividades y festividades. 

¿Cual es la mayor dificultad que tienen?

La mayor dificultad que experimentan es no poder acceder a una residencia legal y al DNI. Esto se notó el año pasado en la pandemia, cuando el gobierno brindó ayudas sociales, estas eran para personas con DNI. Los migrantes que no son del Mercosur, tienen un certificado de residencia precaria que no los habilita a recibir ayudas gubernamentales. En la primera fase de la cuarentena, ellos se vieron imposibilitados de trabajar, no tenían ingresos. Fue un momento difícil para ellos. Desde la UTEP se les dio donaciones para que pudieran alimentarse. 

¿Cómo se financia el  curso?

El curso es totalmente gratuito. Todos los docentes que participamos lo hacemos de modo voluntario. La infraestructura, lo que es el edificio y material del curso está provista por la UTEP. Una parte del material de estudios lo financió la Universidad de Buenos Aires desde su área de proyectos de extensión. La UTEP compra los insumos, adquiere el café, las galletas para el recreo, y elementos de estudio.

En un curso no solo les alumnes aprenden, también les profesores suelen aprender de elles. ¿Qué han aprendido ustedes de elles?

Durante el curso y los diálogos hemos aprendido mucho sobre la vida de los chicos, sobre sus países, sus idiomas, su cultura y sus experiencias. 

Culminado el ciclo de formación, ¿les alumnes mantienen contacto con profesores?

Si. Porque el curso es parte de un vínculo más grande que hay entre la UTEP y los vendedores ambulantes con lo cual nos seguimos encontrando en la calle, en distintas situaciones. Además, nuestro espacio es un sitio donde los estudiantes pueden traer sus problemáticas, entonces si necesitan ayuda con el idioma para hacer algún trámite los asistimos. 

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