Jun 24, 2021 | Zona Ambiental

Murciélagos, tan temidos como desconocidos

Frente a los nuevos casos de rabia los murciélagos vuelven a estar en el punto de conflicto por ser transmisores de esta enfermedad mortal. Conocerlos es el primer paso para comprender su importancia en el medio ambiente y su rol en la propagación de la rabia. Nota al Pie conversó con Roberto Suárez-Álvarez, miembro del Programa de Conservación de Murciélagos de Argentina.
Ejemplar de Tadarida brasiliensis, uno de los murciélagos que podemos encontrar en el AMBA. Créditos: Roberto Suárez-Álvarez       

En las últimas semanas se dieron a conocer dos casos confirmados de rabia en la provincia de Buenos Aires. Uno sucedió en la localidad de Coronel Suárez, donde una mujer falleció de esta enfermedad luego de ser mordida por un gato callejero. El otro hecho ocurrió en San Fernando, donde un cachorro de 4 meses falleció por la misma enfermedad.

Para conocer más sobre los murciélagos y su relación en la transmisión del virus de la rabia, Nota al Pie se puso en contacto con Roberto Suárez-Álvarez. Miembro y delegado de CABA del Programa de Conservación de Murciélagos de Argentina (PCMA). Este programa forma parte y ha impulsado la creación de la Red Latinoamericana para la Conservación de los Murciélagos (RELCOM), que hoy incluye programas de conservación en 23 países.

La misión de RELCOM es garantizar la persistencia de especies y poblaciones saludables y viables de murciélagos en Latinoamérica y el Caribe, y lograr que en todos los países se conozca y aprecie su importancia.

Murciélagos de Argentina

Suárez-Álvarez explicó que Argentina cuenta, hasta ahora, con 67 especies clasificadas en cinco familias: Molossidae, Vespertilionidae, Noctilionidae, Emballonuridae y Phyllostomidae

Se dice “hasta ahora”, porque todo depende de que los investigadores encuentren nuevas especies. “En esta última década se han encontrado 6 especies nuevas, pero seguramente si hubiera más científicos capacitados y ocupados en buscar, se encontrarían más”, comentó. 

En el AMBA se conocen al menos 9 especies de murciélagos: 5 especies pertenecientes a la familia Vespertilionidae (Eptesicus furinalis, Lasiurus blossevillii, Lasiurus villosissimus, Dasypterus ega y Myotis levis) y 4 de la familia Molossidae (Eumops bonariensis, Molossus molossus, Molossus temminckii y Tadarida brasiliensis). Posiblemente haya más, pero hay que buscarlos. 

Principales características

Los murciélagos son los únicos mamíferos que realmente vuelan. Su cuerpo, y sobre todo sus manos, están adaptados al vuelo. Sus brazos, manos y falanges están envueltos en una fina pero resistente membrana llamada patagio, que les permite volar. Pertenecen al Orden Chiroptera que significa: “manos en forma de alas”. 

Algunos murciélagos, como los de la especie Molossus molossus que viven en el AMBA, se alimentan de insectos. Crédito: Roberto Suárez-Álvarez

Dentro de la clasificación que hacen los científicos sobre los murciélagos, Suárez-Álvarez comentó que existen dos grandes grupos:

1) Los macroquirópteros: que son los grandes murciélagos como los llamados “zorros voladores” que generalmente viven en África, Asia, Oceanía, Europa del Este, entre otros lugares, pero que no hay en América. “Los que conocemos acá suelen estar en cautiverio en zoológicos” aclaró el miembro del PCMA. En su hábitat natural se alimentan de frutas pulposas y suelen volar de día sin mayor problema. 

2) El otro grupo es el de los microquirópteros: existen en todo el mundo, generalmente son murciélagos de pequeño tamaño. Pueden ser solitarios o vivir en colonias desde muy pequeñas hasta cientos, miles o millones de individuos. La mayoría de los murciélagos están adaptados evolutivamente a alimentarse de noche y de esta manera no compiten con otros animales diurnos (que se alimentan durante el día). 

“Nuestros murciélagos en el AMBA, son en general insectívoros, es decir, se alimentan exclusivamente de insectos” especificó el entrevistado. Aclaró además que muchas especies de insectos pueden representar verdaderas plagas para los productos agrícolas comestibles e incluso algunos insectos de importancia médica ya que pueden transmitir diversas enfermedades. 

Ecolocalización

Los murciélagos utilizan un sistema parecido al sonar que se llama ecolocalización. Se basa en emitir chillidos de alta frecuencia que no pueden ser percibidos por los oídos humanos pero que a ellos les sirven para ubicarse en el espacio y poder navegar de noche en total oscuridad y no chocar con ningún objeto. 

“Los murciélagos insectívoros utilizan la ecolocalización para ubicar y perseguir a sus presas, los insectos, los ubican con tal precisión que los capturan en pleno vuelo y después se los comen”, señaló.

Refugios dentro de las ciudades

Sobre los lugares donde viven, Suárez-Álvarez comentó que al ser mamíferos silvestres, muchos de ellos pueden vivir dentro de huecos de árboles o debajo de su corteza. Sin embargo, los murciélagos adaptados a las zonas urbanas, como el AMBA, comúnmente suelen tener sus refugios en construcciones creadas por los humanos, por ejemplo: altillos, taparrollos, techos abovedados, cúpulas de iglesias, edificios abandonados, puentes, alcantarillas, etc.

 Además, es muy común que los individuos roten esos refugios, es decir, cada noche puede variar el número de individuos que duermen en cada refugio y no es poco común que especies diferentes puedan compartir el mismo refugio.

Importancia ecológica 

“Los murciélagos insectívoros representan, sin querer, el mayor control biológico de insectos que pueden causar daños importantes a otras especies de animales”, explicó el especialista. Además, detalló que “por ejemplo, para los humanos significa menos gastos en insecticidas ya que cada murciélago puede comer entre 500 y 1000 insectos por noche, que suelen causar estragos a las plantaciones de los productos de los cuales nosotros nos alimentamos”.

Por otro lado, algunas especies de murciélagos basan su dieta en insectos más pequeños como los mosquitos entre los que pueden estar aquellos que pueden transmitir enfermedades a otros animales, incluyendo los humanos, como en el caso del dengue, zika y chikungunya. 

La especie Lasiurus vollisissimus no se mete a los taparrollos, duerme en los árboles de lugares como la Reserva Costanera Sur. Crédito: Danny Zellener.

También explicó que hay otras especies que viven en provincias más al norte de la CABA, que se alimentan de flores y frutos. “Con lo cual ayudan a la polinización de especies de flores que sólo abren de noche y que sin su colaboración no podrían reproducirse” aclaró. 

Aquellos que comen frutos, defecan sus semillas favoreciendo la dispersión y restauración de los bosques. Otras especies se alimentan de sangre de ganado (vacas, cabras, ovejas, cerdos, etc.), algunas otras se pueden alimentar de pequeños vertebrados como ranas, roedores, aves, reptiles, etc. 

Cuando los murciélagos están por morir, generalmente suelen retirarse a zonas boscosas, donde al morir, sus cuerpos se reintegran a la naturaleza sirviendo como fertilizante natural hasta en el último momento de sus vidas.

Murciélagos y rabia

Suárez-Álvarez aclaró que en el AMBA, el Instituto Pasteur es el ente encargado de monitorear los casos y la incidencia de la rabia. En particular, en el caso de los murciélagos, cuentan únicamente aquellos individuos que llegan al instituto para ser analizados. Estos murciélagos en general, son encontrados por los vecinos en veredas, en sus casas, patios, jardines, taparrollos, etc. 

De estos murciélagos que llegan al instituto, alrededor del 2-3% dan positivo para el virus de la rabia, es decir, que de cada 100 murciélagos que llegan al Pasteur, lesionados o caídos en la calle, sólo 2 o 3 tienen rabia. “Esto quiere decir que en la naturaleza, la incidencia de la rabia en los murciélagos es mucho menor que la observada por los científicos” comentó el entrevistado.

“La rabia es una enfermedad causada por un virus que afecta el sistema nervioso central, es decir, el cerebro de los animales. Cuando este virus afecta a los murciélagos se los puede ver salir de día, volar erráticamente, chocar contra los objetos y pueden caer al suelo” explicó. 

Además, agregó que normalmente los murciélagos no son agresivos, pero como cualquier animal silvestre, si se los molesta o los tratan de agarrar, estos pueden morder y si precisamente ese murciélago está afectado por el virus de la rabia, el virus puede ser transmitido y se puede desarrollar la enfermedad en el animal mordido.

Qué hacer ante encuentros con murciélagos

Frente al interrogante sobre qué hacer si un murciélago ingresa a un departamento o una casa, si es encontrado moribundo o muerto en la vereda o si un perro o gato está “jugando” con uno, Suárez-Álvarez aclaró varios aspectos.

1. Si un murciélago ingresa a una casa o departamento

“Los murciélagos entran a las casas o departamentos, por el mismo motivo que pueden entrar a un galpón, una cueva, un edificio abandonado o una torre de iglesia, porque buscan un refugio o porque van persiguiendo un insecto para comerlo” comenzó explicando. 

Agregó que “cuando entran a un departamento, el sistema de ecolocalización del que hablamos anteriormente, los aturde porque ahora los chillidos rebotan contra las paredes de un espacio reducido y les cuesta un poco más estabilizarse, hasta que ellos se posan sobre alguna cortina o algún borde que les permita descansar y ubicarse en el espacio desconocido”. 

Lo más importante que debe hacer una persona ante una situación como esta, es: “primero mantener la calma, después recordar que un murciélago nunca lo va a atacar, no se enredan en los cabellos, no le va a chupar la sangre, no dan mala suerte, ni se deben mascotizar”. 

Además aconsejó “apagar las luces, abrir las ventanas de la habitación y cerrar la puerta que comunica a otras habitaciones de la casa. Seguramente en unos minutos el murciélago se irá volando cuando ubique la ventana abierta”.

También explicó que hay que tener en cuenta que si esto no sucede y las personas necesitan usar el espacio o sea cual sea el motivo, deben conseguir una caja y una lámina rígida (de cartón por ejemplo) que puedan utilizar como tapa. “Con la caja se debe cubrir al murciélago y deslizar la tapa por debajo de la caja, entre la pared y el murciélago. Si es de noche, se saca la caja por la ventana, se destapa y se permite que el murciélago salga volando. Si aún es de día, por favor, hay que esperar a que oscurezca y hacer esta operación para que el murciélago pueda volar e irse” enfatizó.

2. Si se encontró un murciélago tirado en la calle o vereda

“Si se encuentra un murciélago tirado en la calle, moribundo o muerto, también hay que mantener la calma y recordar que es un animal silvestre en condiciones desfavorables pero que no hay que tocar porque es susceptible de poseer un microorganismo que puede causar enfermedades a otros animales incluyendo al humano”, aclaró. 

Explicó además que un murciélago puede encontrarse en el suelo tirado por diversas razones: porque fue golpeado o expulsado desde un balcón o departamento a cierta altura, porque se cayó de un árbol y se lastimo una ala y no puede volar, pero también existe la posibilidad de que esté enfermo, incluso de rabia. 

“Por esta razón, las personas sin experiencia alguna en manipulación de estos pequeños mamíferos, nunca deben tocarlos, mucho menos con las manos desnudas porque los murciélagos moribundos pueden lanzar una mordida tratando de defenderse en ese estado vulnerable” remarcó. Tampoco se debe permitir que las mascotas (perros y gatos) toquen a los murciélagos caídos ya que también son susceptibles de infectarse y enfermar si el murciélago estaba enfermo. 

“Si el murciélago está muerto, al no saber la causa de la muerte, lo más inteligente y lo que se debe hacer, es llamar al Centro de Zoonosis más cercano” aclaró.

Contacto

En el caso del AMBA hay que comunicarse con el Departamento de Diagnóstico y Producción del Instituto de Zoonosis Luis Pasteur (IZLP), perteneciente al Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Está ubicado en Av. Díaz Vélez 4821. Los teléfonos disponibles son (011) 4982-8421/ 4504 / 6666. 

Por último, el miembro del PCMA remarcó que “hay que recordar que los murciélagos, como muchos otros animales, son indicadores del bienestar ambiental, que son un eslabón muy importante dentro de la cadena trófica y que sus múltiples beneficios los podemos ver en la disminución de insectos nocivos, en la proliferación de árboles y cultivos, en la fertilización de la tierra, todo esto gracias a la labor nocturna de nuestros amigos alados”. 

Para conocer más sobre el trabajo que realizan en el Programa de Conservación de Murciélagos de Argentina, se puede visitar su página web . También sus redes sociales en Facebook e Instagram.

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