Jun 6, 2021 | Género & Sexualidad

La historia de los Encuentros Nacionales de Mujeres: 2da parte

Más de mil mujeres de todo el país habían asistido a los talleres, charlas y peñas que se hicieron en el Centro Cultural San Martín. Se plantaba la semilla de un movimiento que seguiría existiendo hasta treinta años después.
Foto: Marcha feminista en la década del `80. Créditos: Twitter Diana Maffía

Era el 26 de mayo de 1986, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires el primer ENM había terminado. Más de mil mujeres de todo el país habían asistido a los talleres, charlas y peñas que se hicieron en el Centro Cultural San Martín. Se plantaba la semilla de un movimiento que seguiría existiendo hasta treinta años después. 

Al final del primer ENM, comenzó una tradición que dura hasta la actualidad. ¿Cómo organizar un evento de tamaña magnitud, con tanta cantidad de gente? ¿Dónde conseguir un lugar que albergue a estas mujeres, que querían juntarse a debatir y luchar por una vida más justa? Así surgieron las votaciones al final de los Encuentros

Desde 1986, la modalidad es similar. Los ENM duran tres días. En los dos primeros se realizan diversos talleres. El último día es cuando se leen las conclusiones en un plenario general, y se vota el lugar que albergará al Encuentro del año siguiente. Quienes se encargarán del mismo, serán las conformantes de la Comisión Organizadora (CO)

Te invitamos a seguir leyendo esta serie de notas en la que contamos la historia de los ENM. Hoy conoceremos un poco más del funcionamiento de las Comisiones Organizadoras, y los Encuentros de 1987 y 1988. Para leer sobre el primer ENM, hace click aquí

La Comisión Organizadora 

Las personas que conformarán este grupo varían en cada año, no es una designación permanente. El último día del ENM, en el plenario general, quienes quieren asumir esa responsabilidad se proponen ante les demás, para ser la nueva sede. Las solicitantes suben al escenario y la propuesta elegida se determina por el aplauso popular. 

En su libro “Mujeres que se encuentran”, Amanda Alma y Paula Lorenzo cuentan como es el funcionamiento de este grupo. Previo al siguiente encuentro, las nuevas organizadoras se reúnen con las que ya lo han sido.

Esto no tiene un carácter de estructura permanente, sino que “es una reunión para recuperar la experiencia y la historia de quienes asumieron el desafío anteriormente”, expresan las autoras.

¿Cuáles son las tareas de la Comisión Organizadora? Deben definir el lugar del acto de apertura y cierre. También, conseguir los permisos de las escuelas donde funcionarán los talleres y muchas mujeres dormirán durante el encuentro. Definir el recorrido de la marcha que se realiza todos los años en la ciudad sede. Organizar los talleres, las actividades extras, la peña. 

Son cientos de tareas necesarias para poder lograr que el encuentro funcione. Para ello, las integrantes de la CO se dividen en comisiones. Estas suelen ser: cultura (encargadas de la peña y actividades extras), finanzas, funcionamiento (logística de los talleres) y prensa y difusión. 

Las autoras Amanda Alma y Paula Lorenzo destacan algunas de las dificultades que sufren quienes conforman las CO. “Se enfrentaron a persecuciones, agresiones o “ninguneos” de funcionarios que no habilitaron hasta último momento las escuelas para utilizarlas durante el fin de semana”, relatan.

A veces no se autorizan los espacios para los actos de apertura y cierre, les politiques pretenden “salir en la foto” o les hoteleres especulan con los precios que cobran a las mujeres por su estadía. Sin embargo, las CO resuelven estos problemas y siguen adelante. 

Foto: Las comisiones organizadoras (al igual que los encuentros) crecieron cada vez más. Créditos: Partido Socialista

1987 y 1988: los primeros encuentros 

La votación en el fin del primer encuentro nombró sede del segundo a Córdoba. Así, el 22, 23 y 24 de mayo de 1987, seiscientas mujeres se reunieron. Comenzaban a “superar el silencio que nos niega y encontrar el silencio que nos expresa. Primero como mujeres, pero también como militantes, trabajadoras, amas de casa, jóvenes, adolescentes, en fin, como mujeres que somos”, según expresaron en las palabras de bienvenida.

En el segundo ENM se realizaron diez talleres, con trece comisiones. Se comenzó a hablar del aborto en algunas de estas charlas. Además, se autoconvocaron otros dos talleres: “Experiencias de trabajo barrial” y “Taller sobre lesbianismo”.

Con la premisa de que los Encuentros sean federales, y todas las mujeres puedan asistir, las sedes van cambiando en las diferentes regiones argentinas. El tercer ENM, se realizó en Mendoza (en la frontera con Chile), el 11, 12 y 13 de junio de 1988. 

¿El número de asistentes?: dos mil mujeres. El movimiento creció inesperadamente, estas chicas se hacían notar. Los talleres de este año se organizaron por tipo de actividad: las amas de casa, las trabajadoras en relación de dependencia, las trabajadoras rurales, empleadas domésticas, las trabajadoras de la salud, de la educación y la cultura. 

Esta forma no tuvo mucho apoyo, por lo que se volvió en los encuentros siguientes al trabajo por problemática y no por rama de trabajo. Además, hubo talleres autoconvocados: “Sexualidad: Heterosexualidad y lesbianismo”, “Red de investigadoras feministas”, “Aborto” y “Trabajadoras del derecho”. 

En ese encuentro sucedieron algunos hitos importantes: se anunció la creación durante 1989 de la Asesoría de la Mujer en la provincia de Mendoza. Se conformó la Comisión por el Derecho al Aborto (Codeab). También, en el taller “Adolescencia y juventud” se tocó el tema del gatillo fácil, a partir del asesinato de Agustín Ramírez y Javier Soteleo

La violencia de género se canceló desde ese entonces, con el repudio al asesinato de Alicia Muñiz (la esposa del boxeador Carlos Monzón). Esto influyó en la creación de la Red de Prevención y Asistencia a las Víctimas de la Violencia Familiar. 

Foto 3: Folleto que convocaba al Tercer Encuentro Nacional de Mujeres, en 1988. Créditos: interradial.wordpress.com

¿Qué pasó en los noventa? 

En el próximo fin de semana nos meteremos de lleno en la década de los 90. Época de cambios, de globalización, de liberación de contenidos y de crisis económica y social. Menem, la pizza y el champagne por un lado. Las mujeres organizadas, desde lo más profundo del pueblo argentino, por el otro. 

El ENM de 1989 fue masivo, con cuatro mil asistentes. En él se fijaron estructuras organizativas que ayudarían en el seguimiento de los mismos. Desde allí partiremos, para seguir conociendo cómo se formó este movimiento esencial dentro del feminismo en Argentina.

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