May 31, 2021 | Deportes

Copa América: el show debe continuar

El torneo que originalmente se celebraba en Colombia y Argentina se mudara a Brasil, en una decisión polémica y arriesgada
Foto: France 24.

En la retina de muches argentines, aún se encuentran presentes los polémicos arbitrajes desarrollados hace dos años, en la Copa América realizada en suelo brasileño. Un evento caracterizado por el estreno del VAR (Video de Asistencia al Referee-árbitro). 

El campeón (como en las cuatro oportunidades que la organizó) fue Brasil, quien ha centrado su consagración en los fallos arbitrales que lo han favorecido, principalmente en las semifinales contra el combinado argentino y en la final contra la Selección de Perú. Observar al Presidente local, Jair Bolsonaro levantar la copa junto a los jugadores, solo ha generado un halo de sospechas tras el torneo.

Las razones para virar la organización hacia otro país son cuantiosas. Desde la CONMEBOL (Confederación Sudamericana de Fútbol) han declinado desarrollar la Copa América Colombia-Argentina 2020 en consecuencia de la pandemia que comenzaba a afectar a gran parte de sudamericana. El presente encuentra a estos mismos países en una situación mucho más dramática. Brasil, aún peor.

Las preguntas que surgen a raíz de las últimas decisiones, y habiendo pospuesto un año el desarrollo de la copa, serían:

  • ¿En qué situación se ha mejorado si en Argentina y Colombia ha crecido exponencialmente la viralidad del COVID-19 ? 
  • ¿Por qué seguir adelante con la misma y no suspender definitivamente?
  • ¿Por qué Brasil, siendo el segundo país con mayor cantidad de contagiados y fallecidos por la pandemia en el mundo puede albergar el evento?

En los siguientes párrafos se irán desarrollando los porque a estas cuestiones y la “considerada” utilidad de continuar realizando a todo costo, esta Copa América por parte del ente principal del fútbol sudamericano.

Colombia, un país ungido en la crisis 

El país cafetero se encuentra atravesando una realidad social-política a consecuencia de ciertas medidas cuestionables por parte del Presidente Ivan Duque. Atravesades por la pandemia y adjuntando a la población empobrecida, una reforma tributaria propuesta por el Gobierno (que consistía en aumentos de impuestos y servicios, entre otros planteos) el pasado 28 de abril, sólo ha generado un caos en las calles de Colombia.

Alejandro Dominguez presenta la Copa América. Foto: conmebol.com

El estallido social en contra de estas decisiones ha generado al día de hoy, un estimado de más de 50 fallecides, 90 desaparecides y una cifra superior a los 900 herides. La policía se ha encargado de reprimir y llevar detenides (como mínimo) a les manifestantes cuyo único objetivo era evitar que el Estado les empobrezca más. La pandemia ya había generado suficientes estragos. 

A pesar de la intencionalidad del Presidente Duque en dar marcha atrás con las reformas, mantener vigente la organización de la copa. Siendo Cali, Medellin, Barranquilla y Bogotá las ciudades elegidas para albergar el evento (casualmente, los epicentros de las mayores movilizaciones sociales). Posponiendo la copa inclusive con tal de garantizar la seguridad de les organizadores, la CONMEBOL decidió declinar la sede por estas cuestiones lógicas y la pandemia cada vez más arraigada.

Argentina, de sede única a la nada misma

Tras el retiro de la organización colombiana, el país presidido por Alberto Fernández obtuvo el derecho único de realizar la Copa América. Habiendo dado las garantías de realizar el torneo, el Gobierno Nacional, sumido en un gran crisis económica producto de la deuda con el FMI (Fondo Monetario Internacional), la pandemia que había generado el alto porcentaje del desempleo del 11% (estimativo) y una pobreza rondando el 42% (probable), se preparaba para el torneo.

Ya había generado fuertes críticas la inauguración de un estadio en Santiago del Estero (Estadio Único Madre de Ciudades). Debido a que es una de las provincias del país más empobrecidas y su costo rondó los 1500 millones de pesos. A esto se le ha sumado la pandemia y la crisis política y económica que ha generado el cierre de una gran cantidad de comercios y una sobrepoblación de infectades internades y la lamentable cifra alcanzada de más de 77.000 fallecides.

Acercándose la Argentina a una cifras similares a Colombia (88.000 fallecides) e imposibilitado de garantizar público en los estadios (uno de los principales motores económicos impulsados por el ente sudamericano) entre otros detalles, provocó finalmente que el día domingo 30 de mayo la CONMEBOL tomase la decisión de declinar al país en la organización del evento. La pandemia, otra vez, habría impulsado la decisión.

Y entonces, ¿por qué Brasil?

En cuestión de 12 horas, se han barajado diversas posibilidades y países que pudieran albergar la máxima competencia sudamericana: Chile y Paraguay se habían postulado para organizarla en conjunto. Garantizando la presencialidad del público, a sabiendas del gran ritmo de vacunación en el país trasandino (pero con un alto porcentaje de contagio por habitantes) y el récord negativo de positivos por COVID en Paraguay. 

La otra opción y motivacionalmente económica, era realizarlo en Estados Unidos. A causa del alto porcentaje de vacunados allí, la presencialidad del público y un gran impulso monetario por la televisación. La negativa de varios integrantes del comité sudamericano es a razón de los costos por los traslados y la elección de las sedes. También se barajó la opción de cancelarla nuevamente. 

Este lunes 31 de mayo, la sorpresa fue mayúscula al elegirse nuevamente a Brasil nuevamente como organizador del evento. El país vecino, con el segundo mayor número de fallecidos por covid con 462.000 fallecidos indefinidos (tras, justamente, EEUU) y más de 2 millones de infectades actualmente, fue la opción final. El gigante sudamericano presidido por Bolsonaro (quien ha infravalorado la pandemia) será el encargado de dirimir la contienda deportiva.

Bolsonaro junto con la Copa América. Foto: elfinancierocr.com

Sin dejar en claro los puntos claros para su elección, pero se estima a la organización del público y las sedes remodeladas anteriormente para otros eventos como las razones superficiales. Aun a pesar de la pandemia que arraiga a la población local, Brasil resulta un apoyo económico y un crecimiento importante en las arcas de la CONMEBOL, por cuestiones televisivas.

El negocio en post de la salud propia

La presencialidad del evento en Brasil genera suspicacias en el público ajeno. En vistas a los últimos eventos realizados por la CONMEBOL como la Copa Libertadores 2019 y 2020 y la ya recordada Copa América 2019 (los tres coronados por clubes y la selección local) y con arbitrajes favorecedores a los locales, en las instancias finales, ponen en duda la credibilidad deportiva. 

También se ponen en duda los números reales de la pandemia y como el Gobierno de Bolsonaro llevó a cabo la campaña de vacunación y cuidado de sus ciudadanes. En un país con estos vaivenes políticos y estos “guiños deportivos”, la reelección del evento ya genera ruido.

La credibilidad de la CONMEBOL pierde valor

El hecho, conocido mundialmente como FIFA GATE (Fraude de la FIFA – Federación Internacional de Fútbol Asociado) otorgaba el derecho privado a varias empresas comerciales en la televisación de los principales eventos deportivos. Además de los sobornos recibidos y otorgados comprobados, la elección de sedes mundialistas como Rusia 2018 y Qatar 2022 también entraron en la polémica. La CONMEBOL se había visto claramente afectada. 

Los ex presidentes de la CONMEBOL Nicolás Leoz y Juan Ángel Napout (ambos de Paraguay) y Eugenio Figueredo y Wilmar Valdez (de Uruguay) fueron acusados de percibir sobornos para realizar diversos eventos importantes, como la Copa América Centenario 2016 en Estados Unidos además de la otorgabilidad de ventajas deportivas con la elección de árbitros. Además, habían participado del Fraude de la FIFA como miembros del comité ejecutivo.

En definitiva, la Confederación Sudamericana de Fútbol viene atravesando en los últimos años hechos de corrupción que ponen en duda su credibilidad. Tanto a la hora de la elección de sedes en finales continentales como en la concreción de copas y arbitrajes, los dirigentes se han visto envueltos en escándalos que ha depuesto del cargo a varios presidentes de la entidad. 

Alejandro Domínguez, ha querido darle un marco de transparencia a la organización. Lamentablemente los intereses colombianos, luego argentinos y finalmente brasileños han generado otro marco a sus intenciones. Sus últimas medidas están lejos de ser clarificantes y el negocio lejos de terminarse. La Copa América finalmente se realizará, y no habrá pandemia que lo frene.

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