Abr 30, 2021 | Derechos Humanos

44 años de reencuentro, lucha y memoria

A 44 años de la primera Marcha a Plaza de Mayo, Nota Al Pie conversó con Taty Almeida para conmemorar el aniversario de la fecha.
Taty Almeida
Taty Almeida acomodándose su pañuelo de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora – Créditos Mónica Hasenberg-fotógrafa

La Agrupación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora realizará hoy una transmisión en vivo a las 19 hs por su canal de YouTube Casa Nuestros Hijos la Vida y la Esperanza

Habrá un encuentro por zoom con Madres, cantantes y muchas sorpresas “Vamos a recordar como nunca esa primera marcha de esa gran Madre Fundadora que fue Azucena Villaflor, que junto a María Ponce y Ester Careaga fueron detenidas y desaparecidas por el genocida de Astiz” adelantó Taty Almeida.  

Taty, ¿Cómo fue tu infancia y tu adolescencia?

Tuve una infancia y juventud maravillosas, un hogar estupendo. Éramos tres hermanos, dos mujeres y un varón. Mi padre fue Carlos Vidal Miy, teniente coronel de caballería, pero él era de aquellos padres que dejaban las botas en la puerta y adentro era un padre maravilloso. 

Vivimos mucho tiempo en Campo de los Andes, Mendoza, cerca de la cordillera, así que con nevadas hasta las narices jugábamos escondiendo tesoros, andábamos caballo en pelo, saltábamos. Creo que todo eso me ha servido para tener unas buenas raíces para todo lo que me pasó luego. 

Después me casé con Jorge Almeida y tuve mis tres hijos, Jorge, Alejandro, detenido desaparecido en el año ´75, y Fabiana. En el año ’70, con 40 años me separé.

Fuiste una pionera al separarte en esa época 

Ya lo creo, ¡en el año’70! Después de los 40, por medio de una amiga, trabajé en un lugar donde hacían radiografías, empecé a ser yo, a moverme por mi cuenta.

Cuando me separé, tuve el apoyo total de mis padres e incluso de la familia de Jorge. De todas maneras, si no me hubieran apoyado lo hubiera hecho igual.

Y bueno, después desgraciadamente me pasó lo que me pasó, y sí, soy una Madre de Plaza de Mayo porque me arrebataron lo más preciado que tiene una mujer, que es un hijo, en mi caso, Alejandro.

¿Cómo te veías como mujer en ese entonces?

Mi posición económica era buena, pero a mí me faltaba algo, no me conformaba con ser la señora que salía con las amigas a tomar el té. Jorge era muy muy celoso, realmente me harté, me sentía sofocada. Por eso sostengo que es verdad cuando se dice que la vida empieza a los ’40.

Siempre digo lo mismo, pero es así, cada madre tiene una historia de vida. Si no hubiera sido por la desaparición de nuestros hijos no nos hubiéramos conocido porque cada una tenía su familia, sus amistades, o su profesión como yo “que caí en la escuela pública”, y soy docente y jubilada; y nunca me imaginé que después de tantos años iba a seguir haciendo docencia por la vida con un pañuelo blanco en la cabeza.

Además de militante político, Alejandro era un poeta, ¿no?

Alejandro vivía conmigo y con Fabiana. Él me cuidaba, no me contaba nada de su militancia. Estaba cursando primer año de medicina y trabajaba en el Instituto Geográfico Militar, hoy Nacional

Él era un militante político, pero yo me enteré después de mucho tiempo que él militaba en el ERP (Ejército Revolucionario del Pueblo), yo era una ignorante total. 

Me acuerdo que una vez, en una tabla de planchar veo una estrella dibujada con una birome, entonces le digo: “Alejandro, ¿es la estrella judía?” y él me dice: ¡Maaamaá!  Era la estrella del ERP, pero para mí era chino, por todo mi entorno familiar, yo era una gorila espantosa, anti, antitotal.

Las veces que Alejandro me abrazaba muerto de risa y me decía: “esta gorilita de mierda y sin embargo la quiero tanto” y yo me reía y no entendía nada. 

Cuando lo desaparecen, el 17 de junio del año ’75, ¡tengamos memoria! porque fue antes del golpe cívico, militar y clerical. Ese día llegó de la calle, fue como a las 8 de la noche más o menos y me dijo: “mirá mamá, yo mañana no voy a trabajar porque tengo un parcial, esperate que ya vengo” y eso fue lo último que escuché de Alejandro, lo último. 

Al día siguiente me levanté, veo que no estaba, y cuando él no venía a dormir me dejaba un papelito, una notita y no había nada. Pero en un mueble encontré una agenda de teléfono y en las últimas 24 hojas, 24 poesías. Tampoco sabía que Alejandro escribía poesías. 

¿Conservás esa agenda, Taty? 

¡Sí!, la guardo como un tesoro, porque ahí empecé a comprenderlo y ni les cuento la poesía que me dejó a mí, por si algo le pasaba… Es una despedida, es brutal. 

Se las voy a leer…

Taty lee la poesía que su hijo Alejandro le dejó como despedida

Esas poesías las guardé por años y me decían: “Taty, tenés que publicarlas” y yo contestaba: “no, son de Alejandro”. Pero después de muchos años las madres hemos comprendido que nuestros hijos pertenecen a la historia, que hay que compartirlos y qué mejor que a través de la poesía.

Así que me decidí después de 30 años y las publiqué. Influyó mucho en la publicación el editor del libro, que es un gran militante que tiene la edad de Alejandro, Pascual Espinelli así que las editamos y las publicamos un 17 de junio en la casa de las Madres y el libro se llama: “ALEJANDRO por siempre… Amor”. Nadie se podía imaginar que Alejandro tenía 20 años cuando escribió esas poesías.

Cuando empezaste a buscar a Alejandro ¿les preguntaste primero a tus familiares?

En mi familia todos eran militares, mi hermano, mi padre, los hermanos de mi ex marido, los maridos de mis dos hermanas.

Estaba relacionada con mucha gente, por ejemplo, Harguindeguy, que en el ’75 era general, el jefe de policía.  Había sido oficial de mi padre, lo conocía. Con uno de mis cuñados lo fuimos a ver y le dije: “mire Harguindeguy, hace días que no sé nada de uno de mis chicos, a ver si usted puede hacer algo” y me contestó: “Señora, no podemos hacer nada, los culpables son los peronistas”; y yo gorila, que los pelos me salían por todos lados le digo: “por supuesto que son los peronistas los culpables”.  No podía creer que fueran mis conocidos.

Agosti era padrino de uno de mis sobrinos, lo conocía de toda la vida; Galtieri, era jefe de mi hermano; Camps, de Paraná, yo soy Uranga por parte materna, él era de ahí, así que lo conocía de jovencita. Con esto lo que quiero decir es que, en mi cabeza, no entraba que todos esos conocidos eran los responsables de lo que estaba ocurriendo. Para mí los únicos culpables eran los peronistas.

Siempre cuento esto, pero después de muchos años, se acercaba el 24 de marzo y un periodista me pregunta: “Taty, ¿qué sentiste el 24 de marzo del ’76?” Y le dije, mirá te voy a contestar con la mente de la Taty de antes de ser parida por Alejandro, porque así lo siento, siento que Alejandro parió a Taty Almeida; y me acuerdo que dije: “¡Dios mío! Al fin se van estos negros de mierda y vienen mis conocidos, lo voy a encontrar a Alejandro” Eso es lo que yo creía.

¿Cómo fue la lucha después de que lo desaparecen a Alejandro?

Al principio la lucha fue individual, porque todas salimos como locas. Sí, nos llamaron locas, claro que estábamos locas: de dolor, de desesperación, pero lo volcamos en lucha y en amor a nuestros hijos, lucha pacífica. 

Al principio nadie decía que su hijo había sido Montonero, del ERP, para seguridad de ellos. Emilio Mignone, el doctor Emilio Mignone, siempre sostuvo que son más de 30.000, pero bueno, está también, la parte del negacionismo que ha ocurrido por parte de Macri y compañía.

¿En qué momento te acercás a Madres?

Fue a finales de los `80. A mí me costó mucho acercarme a Madres porque pensaba que con ese currículum van a creer que soy una espía. Como siempre cuento, fui con Fabiana y entramos y vi en las paredes foto, foto, foto y dije: ¡Ay, dios mío! no soy la única, y me atendió la dama digna, la Madre con mayúscula: María Adela Gard de Antokoletz, que buscaba a su hijo, hasta hoy desaparecido, Daniel Antokoletz. Lamentablemente ella ya falleció.

En esa época era una señora más grande, tenía el pelo blanco y se imponía y me acuerdo que lo único que me preguntó, es lo único que se le preguntaba a una madre que se acercaba por primera vez: ¿A vos quién te falta? No importaba política ni religión y ahí por fin hice mi catarsis, hablé, lloré y conté.

En un momento le digo: “Ay, María Adela que estúpida que he sido, cómo he podido” y ella me dijo “no, mi hijita, no digas eso, cada madre se acercó cuando fue su momento. Este es el tuyo, Taty. Y es verdad, ese fue el mío y hasta el día de hoy o hasta que dios no disponga lo contrario ahí voy a seguir, firme.

30 de abril – 44º aniversario de la primera ronda Madres de Plaza de Mayo- Ayer y hoy, las Madres siguen marchando. Crédito: Archivo Hasenberg-Quaretti-FILO UBA (2)

¿Cuál fue el primer día que fuiste a una marcha en Plaza de Mayo? ¿Fue ese el primer día que usaste el pañuelo? 

La primera vez que fui a una marcha fue para ver de qué se trataba eso. Fui con el que era el marido de Fabiana. Me acuerdo que había mucha gente y me mandé a la ronda, pero todavía sin pañuelo porque el pañuelo recién se empezó a llevar en los `80. 

Había algunas con pañuelos en ese momento, pero no todas y me acuerdo que yo veía cantidad de gente, hasta un sacerdote y dije ¡madre querida! Después me enteré que el sacerdote era De Nevares. Yo quería ver un poco qué era eso, hasta que después sí, ya me decidí y fui a la Casa de las Madres.

¿En qué momento te das cuenta de que quienes creías que eran los tuyos eran los que habían desaparecido a Alejandro?

Y, porque me empecé a informar y encontrar con gente que sabía lo que estaba pasando, pero cómo sería mi ignorancia al principio que alguien me dijo: “Taty pero porque no vas a La Liga, ahí te pueden informar” y yo te juro que dije a ¿La Liga? y pensé: la Liga de Amas de Casa, no tenía ni idea de la Liga por los Derechos del Hombre

Después no, ya me empecé a relacionar y ahí me di cuenta, porque ninguno de estos conocidos míos hizo un pito, ninguno me dijo nada de nada. Así que bueno, el aterrizaje fue forzoso. 

¿Cómo fue la vida para tus otros hijos a partir de la desaparición de Alejandro y tu acercamiento a Madres? ¿Sufrieron hostigamiento o persecuciones?

No, para nada, pero lo que dicen tanto Jorge como Fabiana, como les pasa a tantos hermanos, es que sienten que les han cortado un brazo o una pierna. Jorge se fue a España en el ´78 y allá se casó y tiene a sus hijos. Él se fue porque quería matar a todos los milicos habidos y por haber, así que gracias a dios que se fue.

Tengo una familia divina porque nunca ni a Jorge ni a Fabiana les hice sentir que Alejandro era el mejor porque no estaba. Los 3 están en el mismo lugar en mi corazón, por eso ellos han estado conmigo y lo siguen estando y con mis nietos exactamente igual. 

Yo podía tener la marcha más especial, lo que fuere, pero si alguno de ellos decía un versito en el colegio, llegaba tarde a la marcha, pero estaba presente. Por eso mis 4 nietos ya grandes siempre me dicen: “es que Taty vos siempre fuiste una abuela presente”. 

¿Cuál es tu mirada sobre la mujer hoy?

Lo fantástico es que cada vez las mujeres nos hacemos escuchar más, yo siempre digo, quien dijo que éramos el sexo débil, ¡por favor! 

Los pañuelos verdes, que maravilla ¡dios mío!, la ley que se logró, que eso también es de lo que había prometido Alberto (Fernandez, Presidente de la Nación) en su campaña y lo cumplió. Yo digo, en un momento decían, los pañuelos blancos se transformaron en verdes, no, el pañuelo blanco es el pañuelo blanco y el pañuelo verde es el verde, una maravilla esas pibas jóvenes poniéndose firmes, sabiendo lo que pedían. 

¿Cómo ves la sociedad actual?

Es una sociedad jorobada, lo que se está haciendo por desestabilizar a este gobierno, los cacerolazos, pero las pruebas saltan a la vista: no son los más, para nada.

Lamentablemente, no podemos salir a la calle a gritar, y demostrar que somos miles y que un pueblo unido jamás será vencido. No podemos salir por la pandemia, porque respetamos la vida, antes que nada, pero no importa siempre nos manifestamos de diferentes maneras y ahí estamos presentes. 

Taty Almeida junto a otras Madres. Crédito: Mónica Hasenberg.

¿Qué pensás de este gobierno?

Pobre Alberto, a nuestro querido Presidente le tocó bailar con las más fea. ¡Cómo recibe la Argentina, después de estos cuatro años deplorables del macrismo! Como bien lo dijo Tristán Bauer, tierra arrasada, empezamos más o menos a levantar y ¡sácate!, la pandemia.

Así que a Alberto y Cristina (Fernández, Vicepresidenta de la Nación) hay que apoyarlos porque con este gobierno volvimos a tener un gobierno Nacional y Popular.  Además, es deplorable y repudiable estos anti todo, es lamentable el odio que demuestran tener, porque el odio no construye, el amor sí.

Estamos pasando momentos muy difíciles, sabemos que cada vez es peor, el contagio y todo, y Rodríguez Larreta (Horacio, Jefe de Gobierno de la ciudad de Buenos Aires) que realmente no acepta, está en plena campaña política para él, y le importa un cuerno la vida de los demás.

Nosotras a pesar de todo, siempre hemos exigido, sin odio, sin rencor, pero sí, justicia legal, jamás justicia por mano propia. Yo estoy segura, eh, que vamos a salir adelante, porque tenemos ganas y deseos de que esta democracia continúe ¡por favor! Siempre, lo último que pierdo es la esperanza.

¿Qué pensás de la reacción negacionista de algunes civiles frente a las desapariciones? 

El terror paralizó, nos daban vuelta la cara, no existíamos, además, más de uno aún hoy sigue diciendo: “por algo será”, y nosotras, con mucho orgullo decimos: claro que fue por algo que los desaparecieron, no fue ni por estúpidos, ni por perejiles, eran militantes, MILITANTES POLÍTICOS.

Esa es la tranquilidad que tenemos las Madres, las Abuelas, que quedamos muy pocas. Pero sabemos que cuando ya no estemos, está esa juventud maravillosa, militante. 

No hay que tenerle miedo a la palabra militancia, militancia y compromiso, compañerismo, ocuparse del otro, como lo hacían nuestros hijos, como lo hacen ahora los jóvenes. De a poco le vamos pasando la posta, que ya la ha recibido, pero ojo eh, de a poco, porque todavía las locas, a pesar de los bastones, de las sillas de ruedas, seguimos de pie y vamos a seguir estando, así que esa es la tranquilidad: la juventud militante más allá del partidismo.

Madres de Plaza de Mayo, 44 años de lucha. Video conmemorativo de Nota al Pie.

Un mensaje final que quieras dejar para este 30 de abril, Taty

Saben que decimos siempre nosotras las madres: heroicas no, de ninguna manera, hicimos lo que cualquier madre hace por sus hijos. En momentos muy difíciles, eso sí, pero heroicas nada.

Son 44 años. Estamos pasando momentos difíciles y por ahí hay muchos que están desilusionados, pero quiero decirles que cuando no logren enseguida lo que quieren, por lo que están luchando y la están pasando mal, no bajen los brazos. Quiero que piensen y que digan bien fuerte: “Si las madres pudieron, por qué no nosotros”.

Nosotras, las Madres, la tenemos muy clara, hay que meterse en la cabeza que la única lucha que se pierde es la que se abandona, que de ninguna manera hay que dejar de luchar por lograr lo que se quiere y lo que se considera lo correcto, así que arriba, fuerza y a no bajar los brazos. 

Ah, y quiero decirles que me afeité, que no soy más gorila. Juro que en cada reconocimiento que me hacen, yo lo veo a Alejandro, porque ¡lo veo, eh! que muerto de risa me dice: “miren la gorilita en qué se me transformó”.

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