
El inicio de la primavera se celebró a lo grande en el Camping, que inauguró su festival con una multitud y una grilla que prometía emociones. Nota al Pie fue testigo de una noche que tuvo como protagonista a Nathy Peluso, quien desplegó su fiesta “Club Grasa” junto a DJs y performers, manteniendo al público entregado al ritmo de cada tema.
Entre pop, electrónica y sonidos urbanos, artistas emergentes y consagrados compartieron escenario reafirmando el espíritu de un proyecto que ya es motor cultural de la Ciudad de Buenos Aires.
La primera edición del Festival Camping, gratuita y abierta para todo el público, reunió a artistas de distintos géneros en un espacio de encuentro colectivo. La jornada, organizada en colaboración con el Gobierno porteño, se extendió de 16 a 22 horas.
“Club Grasa” es un formato nacido como fiesta itinerante que encontró en el Planetario un marco imponente para desplegarse a cielo abierto. “Es la confirmación de que bailar también es una forma de sanar”, expresó Nathy Peluso en reiteradas ocasiones, y su mensaje se reflejó en la entrega del público que acompañó cada beat con baile y coros multitudinarios.
Sin embargo, Peluso no estuvo sola en la tarea de encender la pista de alto voltaje. Los sets estuvieron a cargo de Tayhana y Negro Dub, dos referentes de la electrónica y la experimentación urbana que ofrecieron un recorrido sonoro diverso y explosivo. Mientras las bandejas giraban, más de treinta performers invadieron el escenario y la explanada con coreografías frenéticas que conectaron de inmediato con la multitud.
El Planetario a todo ritmo
El clima, inicialmente nublado y fresco, no fue obstáculo para una jornada festiva. Con el correr de las horas, el cielo se despejó y la llegada de la noche acentuó el efecto visual de luces y proyecciones que acompañaron las presentaciones. El público, compuesto en su mayoría por jóvenes, permaneció firme desde el inicio hasta el cierre, confirmando que la convocatoria había superado todas las expectativas.
La programación del festival también destacó a proyectos emergentes de gran proyección. Vinocio abrió con un set que fusionó groove, funk y experimentación. Más tarde fue el turno de Cerounno & Vinyltracker, un dúo que irrumpió en la escena del rap local con lírica afilada y presencia escénica.
Zell, por su parte, llevó al festival la impronta del trap y el rap contemporáneo. Su set repasó discos como “Wowstar” y “Goat Talk” e incluyó adelantos de su más reciente trabajo “Ballin de verdad”, con colaboraciones de Tiago PZK, Bhavi y Polimá Westcoast. La potencia de su flow encontró eco en un público que coreó cada tema como si se tratara de un himno generacional.

Uno de los momentos más esperados llegó con Marttein y Juana Rozas, quienes unieron fuerzas para ofrecer un show cargado de intensidad y teatralidad. Marttein, nominado a los Premios Gardel y con un recorrido que combina pop y electrónica, desplegó una performance marcada por la energía rave. Juana Rozas, en tanto, reafirmó su lugar como voz singular de la escena argentina con un repertorio atravesado por el hyperpop y la experimentación.
El festival no solo presentó una grilla potente, sino que también escribió un nuevo capítulo en la historia de Camping. Nacido hace una década como un bar en la terraza del Buenos Aires Design, el proyecto se transformó con los años en venue en Retiro, donde albergó shows de artistas que luego se consolidaron como referentes de la música nacional. Ca7riel y Paco Amoroso, Zoe Gotusso, Conociendo Rusia, Marilina Bertoldi y Bándalos Chinos fueron algunos de los nombres que pasaron por su escenario.

