
Un informe de la Fundación Tejido Urbano analizó cómo las transformaciones en las estructuras familiares están modificando el mercado habitacional argentino. Bajo el título “De la pareja al monoambiente”, el trabajo sostiene que el aumento de divorcios y separaciones impulsa la formación de nuevos hogares, especialmente unipersonales, y refuerza la demanda de alquileres y viviendas pequeñas.
“El divorcio no sólo redefine el proyecto de vida familiar, sino también la forma en que las personas se insertan en el mercado de vivienda”, plantea el informe. Según explica, cada separación “implica potencialmente la transformación de un hogar en dos”, generando nuevas necesidades habitacionales y presión sobre segmentos específicos del mercado urbano, como los monoambientes.
El estudio señala que entre 2001 y 2022 los hogares unipersonales crecieron un 159% en términos absolutos y pasaron de representar el 15% al 24,6% del total de hogares del país. En paralelo, los hogares nucleares tradicionales, particularmente las parejas con hijos, redujeron su peso dentro de la estructura familiar, pasando del 40,8% al 30,2%.
“Al mismo tiempo, crecen con fuerza otras configuraciones familiares asociadas a hogares más pequeños o fragmentados. Los hogares nucleares incompletos (conformados por un solo adulto con hijos) aumentaron su participación del 10,2% al 14,3% entre 2001 y 2022, mientras que también se expandieron los hogares sin núcleo familiar o aquellos que combinan distintas relaciones familiares dentro de una misma vivienda”, detallaron.
A su vez, la suma de hogares unipersonales y monoparentales pasó de representar el 30% a casi el 45% del total. Para Tejido Urbano, esto evidencia una transición hacia formas de convivencia “más diversas y, en muchos casos, más pequeñas”, con consecuencias directas sobre el sistema habitacional.
El informe también analiza la evolución del divorcio en Argentina a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH). De acuerdo a la información del cuestionario, la cantidad de personas divorciadas o separadas en los aglomerados urbanos pasó de 964.784 en 2003 a 1.846.485 en 2023, un aumento cercano al 91% en dos décadas. Entre los jefes de hogar, la proporción de divorciados o separados pasó del 10,9% al 14,7% en el mismo período.
En ese marco, el trabajo destaca la creciente relación entre divorcio y hogares unipersonales. En 2023, el 37,3% de los jefes de hogar divorciados vivía solo, mientras que uno de cada cuatro hogares unipersonales estaba encabezado por una persona divorciada o separada.
La reorganización residencial posterior a las separaciones también se refleja en el mercado de alquiler. Según el informe, el 20,4% de los jefes de hogar divorciados eran inquilinos en 2023 y, entre quienes alquilan y viven solos, más de la mitad reside en viviendas pequeñas. La cifra asciende al 75,3% cuando se trata de jefes de hogar divorciados que además viven solos.
“El estrés del mercado habitacional no sólo es escasez de viviendas, también es multiplicación de hogares”, concluye el documento.

