
En las últimas horas se dio a conocer que la Finalissima entre la Selección Argentina y España no se jugará en el corriente mes de marzo por cuestiones de fuerza mayor. El encuentro estaba programado para el día 27 en Qatar pero la complicada situación que se vive en Medio Oriente dificultó que todo siga su curso. Además, no se llegó a una alternativa para su realización tras especulaciones cruzadas y se diagramó otro partido con un inesperado rival.
Calendario incompleto de la Selección Argentina
Si bien el plato principal del año estará en Norteamérica, con la Copa del Mundo entre junio y julio, la Albiceleste tenía otro título en juego antes de la justa internacional. Los dirigidos por Lionel Scaloni se enfrentarían con España en la Finalissima, torneo que enfrenta a los campeones de la Copa América y la Eurocopa. Desde hace unos meses se estableció que tenga lugar en la fecha FIFA, la cual Argentina completaría contra Qatar, pero todo quedó descartado.
La verdad es que existen cuestiones más importantes que las deportivas como la seguridad pública en Medio Oriente que puso en jaque la continuidad del cronograma. Con tres semanas desde que todo comenzó, Estados Unidos e Israel lanzaron ataques bélicos sobre Irán, país que intensificó su repuesta contra territorios vecinos como represalia. Ese alarmante panorama implicó que se buscara una pronto solución a contrarreloj para sostener la vigencia del certamen.
Dentro del abanico de posibilidades se barajaron opciones variadas y una de ellas fue trasladar la sede al estadio Santiago Bernabéu de Madrid con un reparto del 50% para cada afición. En tanto, se contempló la idea de disputar una serie de ida y vuelta con el primero en la capital española en el día pautado y el desquite en Buenos Aires antes del 2028. Incluso, Argentina propuso jugar esa revancha a fines de este año pero la Roja no tiene fechas disponibles.
Con respecto a la mudanza del duelo a la casa del Real Madrid, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) rechazó de forma contundente dicha alternativa por falta de neutralidad. “Desde el primer momento sostuvimos que el partido debía jugarse en una sede neutral para garantizar la equidad deportiva”, expresó el presidente Claudio Tapia en sus redes sociales. “La propuesta inicial de disputarlo en Madrid no representaba ese principio”, agregó.

Por su parte, se analizó pasar la fecha al día 31 pero los españoles se negaron, lo que propinó la cancelación oficial desde Europa. Cabe mencionar que lo sucedido en Medio Oriente también afectó a la Fórmula 1 que canceló las carreras en Bahréin y Arabia Saudita del mes de abril. Bajo el mismo contexto, la violencia visualizada en aquellos lados del globo dejó a muchos viajeros varados, alteró el mercado económico y aumentó los precios del petróleo.
Contradicciones trasatlánticas
No cabe duda que la información es más rápida que la luz y su mal uso podría generar más de un conflicto puertas adentro. Ese escenario sucedió con la posibilidad de cambiar la sede de la Finalissima al llevarla a Madrid ya que en Argentina se enteraron de la idea por parte de los medios. Sin un diálogo oficial que lo confirme, el país sudamericano mostró cierto malestar por el modo en que se manejó todo pero mostró flexibilidad para encontrar una posible solución.
Más allá que las voces en off mencionaron jugar en Miami, Londres o Portugal, desde la AFA aceptaron hacerlo en Roma pero el día 31. De este modo, hubo varia espera para que se llegue a buen puerto pero esa intencionalidad nunca se concretó. La Unión de Asociaciones Europeas de Fútbol (UEFA) anunció que el encuentro no se jugaría y lamentaron la cancelación pese a los esfuerzos y voluntades que se ejercieron para que el resultado sea diferente.
A pesar de lo dicho en suelo europeo, tanto la AFA como la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) realizaron un comunicado en conjunto para defender su postura. Las entidades sostuvieron que el enfoque primordial de la discordia no fue la falta de voluntad, sino una dificultad de coordinar con el calendario y conservar la igualdad deportiva al momento de elegir otro estadio. De este modo, cada bando mantuvo sus intereses y no hubo acuerdo alguno.
En cuanto a las versiones entrecruzadas tras la cancelación, desde Europa aseguraban una división equitativa de aforo en Madrid pero la AFA expresó que es propuesta era más mediática que formal. Por otro lado, la UEFA afirmó que Argentina rechazó diversas opciones; mientras que, la Conmebol enfatizó que la Albiceleste mostró siempre compromiso para jugar y que aceptó la alternativa de Italia ni bien se conoció.

Sin modificar las contradicciones, desde el Viejo Continente postularon la opción de la ida y vuelta hasta 2028 pero en Argentina no la contemplaron. No obstante, la AFA ratificó que esa alternativa nunca fue viable con el apretado calendario actual. A su vez, la UEFA explicó que jugar el día 31 era imposible cuando Argentina pretendía facilitar la logística pero la rigidez europea le jugó en contra. Para cerrar, Europa lamentó el título vacante; mientras que, en Sudamérica predominó el sentimiento de decepción.
Cambio obligado
El próximo Mundial tendrá lugar en Estados Unidos, México y Canadá, competencia a la que solo le restan 3 meses antes de su iniciación. Frente a ese panorama de incertidumbre, el cuerpo técnico encabezado por Scaloni deberá modificar la agenda venidera de Argentina. Si bien la AFA buscaba rival para un cotejo informal a contrarreloj, se especulaba que la delegación se reunirá en el país de todos modos para realizar las prácticas y despedirse de los hinchas.
Asimismo, el DT ya había presentado una pre-lista para dejar a los clubes al tanto de una posible convocatoria pero tendrá un cambio radical. Este panorama complica la planificación al quedarse sin partidos en la siguiente ventana de amistosos previa a la Copa del Mundo para evaluar la actualidad de cada jugador y analizar variantes a futuro. Será cuestión de tiempo para ver cómo llega la delegación nacional a la máxima competición de la temporada.
Una de las alternativas que se consideró es la de sostener la fecha informal y encontrar un adversario de último momento. En tanto, la otra posibilidad es que los futbolistas sean citados en Ezeiza para entrenar por 10 días, mientras se localiza un contrincante que afronte un duelo en el país. La plantilla albiceleste no se reúne hace 4 meses cuando vencieron a Angola en Luanda y el presente no es favorable con un calendario más que ajustado para los rivales accesibles.
Con los europeos descartados por cuestiones de tiempo, los seleccionados sudamericanos y aquellos habituales de Centroamérica también ostentan una agenda ocupada con duelos confirmados. Sin embargo, se diagramó un amistoso como local el día 31 ante Guatemala para conformar el último encuentro con la gente antes del viaje mundialista. A la espera de la oficialización, la Bombonera toma fuerza como sede por sobre los estadios de Rosario y la imposibilidad del Monumental por los recitales de AC/DC.
Cabe destacar que este contexto implicará un hecho histórico para Argentina al ser la primera vez que llegará a un Mundial sin haber enfrentado a equipos europeos. En el ciclo mundialista para la edición de 2022, la Scaloneta jugó contra Alemania, Italia y Estonia. Por su parte, la mayor cantidad de rivales europeos fue de 22 duelos durante el período de 4 años para 1982. De este modo, se repetiría lo sucedido en 2022 cuando el equipo goleó 3-0 a Venezuela en Brandsen 805 previo a pisar suelo qatarí.

