
La iniciativa busca recordar a las víctimas de este trágico suceso y reafirmar el inquebrantable pedido de justicia. El texto rinde homenaje a quienes perdieron la vida y acompaña a sus seres queridos en su reclamo de memoria y justicia.
En los fundamentos del proyecto presentado en la Legislatura se subraya que el 18 de julio de 1994, a las 9:53 horas, se perpetró el segundo atentado terrorista más cruel en la historia de Argentina, dirigido contra la sede de la AMIA en la calle Pasteur 633.
Este ataque resultó en la muerte de 85 personas y dejó más de 300 heridos. La explosión devastó el barrio de Once y causó la destrucción de más de 100 hogares y comercios cercanos.
Claudia Neira enfatizó que, año tras año, la República Argentina ha condenado de manera inalterable la amenaza del terrorismo global en todos los foros internacionales.

Nuestro país, víctima de dichos atentados, ha expresado sin miramientos que todos los actos de terrorismo son criminales y que no hay argumento que justifique el terror sobre la población civil. Neira recordó los atentados de 1992 contra la Embajada de Israel y el de 1994 contra la AMIA, que en conjunto cobraron la vida de 107 personas, destacando el mandato de respetar la memoria de las víctimas del terrorismo internacional y el compromiso de perseguir, encontrar y condenar a los culpables.
La legisladora detalló que, a 32 años de este cruento ataque, y a pesar de las dificultades que impone la distancia temporal, es fundamental apoyar a la Justicia para el esclarecimiento de los hechos, manteniendo vivo el recuerdo del horror para evitar su repetición. Sentenció que el pedido de justicia es un grito que no se acalla, y que las maniobras dilatorias y de encubrimiento dañan y laceran las heridas abiertas de tan cruel atentado.
Cómo fue el atentado a la AMIA
El ataque a la AMIA representa el mayor atentado terrorista en la historia argentina. A lo largo de los años, se convirtió en un complejo laberinto judicial, plagado de irregularidades y actualmente estancado, sin perspectivas de resolución.
El 18 de julio de 1994, un coche bomba impactó contra la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA), resultando en 85 fallecidos y 300 heridos. Más de un cuarto de siglo después, ninguno de los autores ha sido arrestado ni un solo sospechoso ha sido juzgado.
Este no fue el único atentado en suelo argentino. Dos años antes, en 1992, un furgón cargado de explosivos se estrelló contra la Embajada de Israel, causando 22 muertos y 242 heridos. Estos trágicos eventos posicionan a Argentina como uno de los dos países americanos, junto con Estados Unidos, en ser víctima de la violencia del terrorismo fundamentalista contemporáneo.

