
La celebración de esta reinauguración tendrá lugar el martes 24 de febrero a las 17:30, con una jornada de lectura al aire libre organizada en conjunto con la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.
Bajo la consigna «¡Atención borgeanos!», se invita a vecinos y visitantes a sumergirse en la obra del autor, compartiendo fragmentos y reflexiones en un entorno que ahora respira su legado. Es una oportunidad única para «leer, recorrer, encontrarse y quedarse», promoviendo el uso del espacio público como un vibrante ámbito de encuentro cultural.
Entre las novedades más destacadas de la renovada plaza se encuentra la instalación de un recorrido-laberinto, una clara alusión a uno de los motivos recurrentes y más profundos en la obra de Borges. Para el escritor, el laberinto no era meramente una construcción física, sino una poderosa metáfora del universo, del tiempo inasible y del infinito, un reflejo de la complejidad del pensamiento y la existencia.
Esta nueva característica de la plaza invita a la introspección y al juego intelectual, elementos tan presentes en sus cuentos y ensayos. Además del laberinto, la plaza cuenta con mejoras en accesibilidad, nuevo mobiliario urbano y una identidad cultural que busca consolidar su perfil literario.
Borges, el barrio y Buenos Aires
La conexión de Jorge Luis Borges con el barrio de Recoleta es profunda y multifacética. A lo largo de su vida, el escritor habitó en varias direcciones de este emblemático barrio, incluyendo estancias en la calle Quintana y en la Avenida Pueyrredón, muy cerca del Cementerio de la Recoleta, al que dedicó una de sus célebres poesías.
Aunque sus restos descansan en Ginebra, el panteón familiar de los Borges se encuentra en este cementerio, un lugar que el autor frecuentaba y que inspiró parte de su obra. Además, su figura está intrínsecamente ligada a la Biblioteca Nacional, de la cual fue director durante dieciocho años (1955-1973).

Jorge Luis Borges nació el 24 agosto de 1899 en Buenos Aires y falleció el 14 de junio de 1986 en Ginebra, Suiza, donde descansan sus restos.
Es una ironía borgeana que asumiera este cargo cuando su vista ya estaba considerablemente deteriorada, una circunstancia que él mismo inmortalizó en su «Poema de los Dones»: «Nadie rebaje a lágrima o reproche / esta declaración de la maestría / de Dios, que con magnífica ironía / me dio a la vez los libros y la noche».
La modernidad también se entrelaza con el legado borgeano en esta reinauguración. Los bancos de la plaza incorporarán códigos QR que permitirán el acceso directo a la Biblioteca Digital Jorge Luis Borges desde cualquier dispositivo móvil.
Esta iniciativa amplía el acceso a su vasta obra y refuerza la idea de que el espacio público es también un catalizador cultural, un concepto que Borges, un ávido lector y explorador del conocimiento, sin duda hubiera apreciado.
La fusión de lo clásico y lo contemporáneo, de lo tangible y lo digital, crea un espacio que honra la memoria de Borges de una manera dinámica y participativa.
En caso de condiciones climáticas adversas, la actividad de reapertura será reprogramada, asegurando que este significativo evento pueda ser disfrutado por todos en su máximo esplendor.
La Plaza Borges, con su nuevo laberinto y su renovada propuesta cultural, se erige como un faro literario en Recoleta, invitando a las nuevas generaciones a descubrir y redescubrir la inmensidad del universo borgeano.

