
Este movimiento se produce en un contexto donde las grandes cadenas ajustan operaciones o buscan compradores, marcando un punto de inflexión para una entidad que durante décadas fue sinónimo de crisis y saneamiento financiero.
En diciembre de 2024 abrieron un local de Supercoop en San Telmo y hace poco más de un mes, una segunda sucursal en Caballito. En ese caso, el presidente de El Hogar Obrero (EHO), Néstor Fiumano, dijo que «la vuelta de Supercoop a Caballito es para nosotros como la vuelta a Boedo de San Lorenzo».
Las declaraciones a la Agencia de Noticias Solidarias las hizo en el contexto de la apertura de las instalaciones del local está ubicado en un edificio de EHO construido en 1972, que tiene 160 departamentos, cuyos propietarios eran (y son) socios de la cooperativa.
«Durante el período de desgracia, se alquiló a varios inquilinos y el último fue Coto. Desde 2024, a partir de un acuerdo con la Cooperativa Obrera, a medida que se van terminando los contratos, pasamos a abrir un Supercoop«, explicó Fiumano en esa ocasión.
Historia y crisis de El Hogar Obrero
El Hogar Obrero fue fundado en 1905 por referentes del socialismo argentino como Juan B. Justo, Nicolás Repetto y Ángel Giménez. Su concepción original fue la de una empresa cooperativa de servicios orientada a resolver problemas centrales de los trabajadores: vivienda, consumo y crédito.
De hecho, es la Cooperativa registrada con la matrículo número 1 en los registros del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES).
Supercoop, el formato de supermercados inspirado en el modelo estadounidense, se consolidó a partir de los años 50 y alcanzó su apogeo en la década de 1980, llegando a operar más de 300 sucursales en todo el país y emplear a 14.500 personas.
El quiebre institucional se produjo a fines de los ochenta. El impacto del Plan Bonex de 1989 generó una crisis de liquidez que resultó en la pérdida de aproximadamente el 70% del capital de la cooperativa. Esto forzó a El Hogar Obrero a ingresar en concurso preventivo en 1991, un proceso que se extendió formalmente hasta 2012. Durante este período, Supercoop desapareció del mapa, y gran parte de los inmuebles de la entidad fueron alquilados a cadenas privadas.

La nueva etapa de Supercoop en la Ciudad: activos propios y expansión gradual
El resurgimiento de Supercoop se basa en una estrategia de crecimiento gradual y control de costos, apalancada en la recuperación de su patrimonio inmobiliario urbano. La cooperativa ha dejado de alquilar sus propiedades para volver a operarlas directamente, en asociación con la Cooperativa Obrera de Bahía Blanca.
La reapertura de locales concentra en barrios estratégicos de la Ciudad de Buenos Aires. El primer paso de este regreso fue la reapertura del Supercoop en San Telmo a fines de 2024.

A esta le siguió la inauguración de la sucursal de Caballito en diciembre de 2024, ubicada en el edificio que albergó la antigua casa matriz (construido en 1972). Esta reapertura tuvo un impacto significativo, generando 27 puestos de trabajo directos y registrando alrededor de 2.000 operaciones en su primera jornada.
El plan de expansión continúa con al menos tres nuevas aperturas proyectadas para 2025/2026. En CABA, el foco está puesto en locales de cercanía en barrios densamente poblados como Balvanera y Saavedra.
Además, se planea una nueva tienda en Lobos, en la Provincia de Buenos Aires, que operará bajo la marca de su socio estratégico, la Cooperativa Obrera. Este modelo de expansión se distingue por no depender de alquileres dolarizados ni grandes desembolsos de tierra, sino de la puesta en valor de activos propios para generar consumo.
Estrategia comercial y diferencial cooperativo
La propuesta de valor de Supercoop recupera un rasgo histórico del modelo cooperativo: el enfoque en las marcas propias. Las líneas Cooperativa, Ecoop y Primer Precio concentran una parte significativa de la oferta, lo que permite ofrecer productos con valores sensiblemente más bajos que las primeras marcas, apoyándose en proveedores locales.
El diferencial central de la entidad radica en su naturaleza cooperativa, que prioriza la reinversión de excedentes en lugar de la maximización de la rentabilidad financiera. Esta lógica busca sostener precios accesibles, empleo y continuidad operativa, encontrando un nuevo espacio en el consumo urbano y presentándose como una anomalía en el retail argentino actual.

