
La niña Arcoíris, quien denunció abusos por parte del padre de su progenitor, cumplió este martes 10 años. Hace 20 días fue alejada de su mamá, de sus afectos y de su centro de vida para ser devuelta al entorno del progenitor, en La Rioja.
Según consta en la denuncia, Arcoíris manifestó desde los 2 años haber sido víctima de abusos por parte de su abuelo paterno, José “Kuki” Vergara, ex jefe de Despacho de la Secretaría de Justicia de La Rioja. Su madre, Delfina Zarranz, denunció los hechos, pero el sistema judicial respondió profundizando la violencia.
Organizaciones feministas y de derechos humanos denuncian que la Justicia volvió a separarla de su madre y la entregó a su padre y a su abuelo. “Hace 20 días que a la valentía de una niña que pudo hablar, la (in)justicia le responde desprotegiéndola, silenciándola y obligándola a estar donde no desea y donde corre peligro”, escribieron en las redes sociales.

Una infancia habló, el poder judicial decidió no escuchar
Luego de las denuncias, en el año 2022, Arcoíris se mudó junto a su mamá a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Hasta diciembre, ambas contaban con medidas cautelares de protección, pero el juez nacional Adrián Hagopian ordenó suspenderlas días antes de la feria judicial.
El 17 de diciembre de 2025, a las 7 de la mañana, una patrulla policial ingresó a la vivienda de ambas y se llevó a la niña por orden de la jueza Ana Carla Menem, integrante de la Cámara Cuarta en lo Civil, Comercial y de Minas de La Rioja. Se supone que la menor fue entregada a la familia paterna, pero ni su madre ni su abogada fueron notificadas sobre los próximos pasos y que no existen garantías de revinculación.

La historia de Arcoíris
Arcoíris, nombre ficticio para resguardar su identidad, relató desde 2018 los abusos sufridos por parte de su abuelo paterno. Días atrás la justicia volvió a separarla de su mamá. 7 años después, cansadas de luchar, lo último que escuchó Delfina al ser separadas fue: “Buscame má, no dejes de buscarme”.
Desde que su madre denunció, la Justicia de La Rioja solo se encargó de revictimizar a la niña: persiguieron a la madre que hizo la denuncia, la privaron de su responsabilidad parental sin límites temporales claros, quisieron que quede detenida, la allanaron múltiples veces y dejaron la custodia de la menor a cargo de la familia del progenitor.
A raíz de estas medidas, Delfina Zarranz cumplió prisión domiciliaria durante 2023 por la imputación de impedimento de contacto. Sin embargo, los imputados por abuso sexual, el progenitor de la niña y su padre, están en libertad.
Ya en marzo de 2025, la Corte Suprema de Justicia de la Nación revisó las medidas tomadas por la justicia riojana. Allí cuestionó su accionar, habló de “rigor formal excesivo” y calificó la situación como de “alto riesgo”.
En una conferencia de prensa que brindó durante 2023, Delfina aseguró: “Esto es más grande, este castigo contra mí y contra Arcoíris nos está queriendo decir que si les creemos a nuestros hijos, denunciamos y validamos su voz, nos van a detener y nos van a perseguir”. Y cuestionó: “¿Cómo se atreve la jueza Flamini a pedirle a una madre que entregue a su hije para ser abusade sexualmente?”.
Las historias de menores que no son escuchados por la Justicia y de madres protectoras que son acusadas de falsas denuncias se repiten a diario. El caso de Arcoíris recuerda al de Martín, al de la niña Sol y al de tantos otros.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 1 de cada 5 niñas y 1 de cada 13 niños son víctimas de abuso sexual. De acuerdo a los datos del Programa “Las Víctimas Contra Las Violencias”, en el 74,2% de los casos, los agresores son del entorno cercano de la víctima: 56,5% familiares y 17,7% conocidos no familiares.

