
A través de un comunicado, la Federación Argentina de Cardiología (FAC) se refirió al desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), una política clave para la vida y el bienestar de alrededor de 7000 bebés que nacen cada año en Argentina con malformaciones en el corazón.
Desde la FAC destacaron que del total de niños que nacen con cardiopatías congénitas, cerca del 50% necesita cirugía en el primer año de vida. “Desde la creación del PNCC en el año 2008, la mortalidad por estas causas se redujo drásticamente gracias a la red de derivación federal que el estado nacional coordina”, sostuvo la Federación. A su vez, resaltó que se realizan alrededor de 800 procedimiento quirúrgicos por año y brinda diagnóstico de cardiopatías fetales.
Pese a su rol esencial, el Ministerio de Salud -a cargo de Mario Lugones– decidió no renovar el contrato de tres de los miembros del equipo. Esta situación llevó a la dimisión del resto frente a lo que consideraron un desmantelamiento.
Ante esto, la Federación advirtió que “las desvinculaciones de profesionales especializados recientemente comunicada, atenta contra la continuidad del equipo técnico del programa y con ello la pérdida de la experiencia acumulada durante estos años”. En ese sentido, la FAC expresó su preocupación e instó a las autoridades nacionales a “la reconsideración de la misma y a brindar apoyo a esta iniciativa en el campo de la salud pública que ha demostrado ser eficaz en lograr preservar la vida de los niños a lo largo y ancho de nuestro país”.
Por su parte, el Ministerio de Salud negó el desmantelamiento mediante un posteo en la red social X. “El Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas está garantizado”, escribieron. “Durante 2025, el programa contaba con 13 personas y registró un promedio de 7,4 llamados diarios. Es decir, tenía un exceso de personal para esa cantidad de trabajo. Frente a este escenario, el Ministerio de Salud resolvió reorganizar y optimizar su funcionamiento, sin afectar la atención. La respuesta del personal desafectado fue intentar vaciar el programa, renunciando en bloque”, explicaron.
El colectivo de familias Cardiocongénitas Bonaerenses difundieron una nota emitida por quienes tomaron la decisión de renunciar: “Esta medida no constituye un acto de abandono, sino de resistencia ante el vaciamiento de una política de Estado que ha garantizado el derecho a la salud de miles de argentinos (…)”. “La desvinculación de profesionales especializados y la consecuente desarticulación del equipo técnico conlleva riesgos directos e inmediatos: aumento de la mortalidad infantil y adulta -las cardiopatías requieren seguimiento ininterrumpido. La falta de especialistas dilata los tiempos de derivación y cirugía- y ruptura de la Red Federal -se pierde el nexo de derivación entre provincias-”, denunciaron.
El PNCC funciona desde 2023, tras la aprobación de la Ley 27.713. La normativa establece el derecho de todas las personas con cardiopatías congénitas a todas las instancias de detección y tratamiento correspondientes en cada etapa vital, como así también que todas las mujeres embarazadas y/o personas gestantes tengan el derecho a un control prenatal que incluya la detección precoz de cardiopatías congénitas. En aquel momento, la ley tuvo el acompañamiento casi unánime de los bloques, sólo dos diputados votaron en contra: Javier Milei y Victoria Villarruel.

