
No está de moda ser feminista. En el clima político y cultural actual, el feminismo aparece cada vez más asociado a lo exagerado, lo incómodo o lo piantavotos. Hablar de derechos de las mujeres, de Educación Sexual Integral o de perspectiva de género es señalado por sectores del poder político y mediático como una de las causas de las derrotas electorales y del malestar social. En paralelo, las derechas, a escala internacional, encuentran en el ataque a las luchas feministas una bandera eficaz.
En Argentina, el gobierno de Javier Milei cumplió dos años y el 2025 comenzó con un gesto que condensó buena parte del clima de época: durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente comparó a la homosexualidad con la pedofilia. Las declaraciones generaron un repudio inmediato y derivaron en una masiva marcha antifascista que convocó a miles de personas en distintos puntos del país.
Lejos de tratarse de un hecho aislado, el año estuvo marcado por una seguidilla de ataques y retrocesos hacia las feminsitas. Se modificó la Ley de Identidad de Género, se registró un nuevo ataque incendiario contra la casa de una pareja de lesbianas en Cañuelas, el travesticidio de Azul Semeñenko en Neuquén y múltiples agresiones contra personas LGBT+. Los discursos de odio no solo circularon: encontraron correlato en la violencia concreta.

Los machistas de siempre
En la misma semana en la que reapareció públicamente el cantante Gustavo Cordera y se viralizó un video en el que se simulaba, a modo de chiste, meter a una mujer dentro de una bolsa, tres jóvenes fueron asesinadas: Morena Verri (20),Brenda del Castillo (20) yLara Gutiérrez (15). Habían sido vistas por última vez cuando subían a una camioneta blanca en el conurbano bonaerense.
Sus cuerpos fueron hallados días después mutilados y torturados y en los medios circularon discursos que intentaron justificar o relativizar la violencia: si eran trabajadoras sexuales, si era habitual que no volvieran a sus casas, si “se lo merecían” por robarle a narcos. La violencia machista volvió a ser explicada —y en algunos casos legitimada— a través de prejuicios de clase y género.
Aborto legal, pero con obstáculos
En septiembre, la película Belén, dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, volvió a poner en agenda la problemática del aborto. El film visibilizó las historias de mujeres que fueron presas o condenadas tras atravesar abortos espontáneos o emergencias obstétricas, recordando que la legalidad no garantiza, por sí sola, el acceso efectivo a derechos.
En la misma línea, a cinco años de la sanción de la Ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, Amnistía Internacional advirtió sobre un alarmante aumento de las barreras para acceder a la IVE y la ILE en Argentina. Según la organización, recibió el triple de denuncias por obstáculos en el acceso al aborto que durante todo 2024.

Femicidios, infancias y antifeminismo organizado
Entre enero y noviembre de 2025, el Observatorio de Mujeres de la Matria Latinoamericana (MuMaLá), registró 231 femicidios, 901 intentos de femicidio y 21 femicidios vinculados.
En Córdoba, Pablo Laurta asesinó a su expareja, a la madre de esta y a un remisero, y luego secuestró a su hijo. Laurta era un antifeminista conocido, fundador de la organización “Varones Unidos” y habitual orador sobre falsas denuncias. El crimen puso en evidencia los vínculos entre discursos antifeministas, legitimación de la violencia y consecuencias fatales.
La violencia de género también alcanzó a las infancias. Francisco, de apenas cuatro años, fue asesinado por su padre, Gustavo Suárez, quien antes de suicidarse dejó una carta responsabilizando a la madre del niño y asegurándole que “no iba a ser feliz nunca”.
En el terreno de los abusos sexuales contra niñas y niños, las madres protectoras continúan enfrentando decisiones judiciales que priorizan formalismos por sobre la protección de las infancias. El 17 de diciembre, la justicia de La Rioja separó nuevamente a la niña Arcoiris de su madre y la restituyó a su progenitor y a su abuelo, ambos denunciados por abuso sexual.

