lunes 16 de febrero de 2026

Inteligencia emocional en la era digital

La inteligencia emocional se puede desarrollar. Es el mismo principio que aplica a los músculos, cuanto más se utilizan, más fuertes se vuelven. Sin embargo, en la era digital, lograrlo no es tan sencillo. ¿Por qué?
era digital

Cada uno de nosotros ha experimentado situaciones donde las emociones eclipsan la lógica. Estas reacciones son completamente naturales, pero no siempre nos benefician. A veces, las emociones pueden privarnos de vivir plenamente e incluso convertirse en un obstáculo. Por eso, la habilidad para comprender nuestros sentimientos y reconocer las emociones de los demás es una habilidad muy valiosa, importante tanto en lo personal como en lo profesional. La inteligencia emocional nos ayuda a construir relaciones, a resolver conflictos de forma efectiva, trabajar en equipo y no dejar que las emociones influencien constantemente nuestras decisiones.

Todo el mundo tiene un nivel diferente de inteligencia emocional. Aquellos con un nivel bajo de inteligencia emocional suelen actuar por impulso y de forma irracional. Estas personas tienen dificultad para interactuar con la sociedad porque no pueden reconocer las emociones de los demás y no comprenden cómo responder a ellas. A su vez, un alto nivel de inteligencia emocional ayuda a las personas a lidiar con múltiples situaciones en la vida. Estas personas poseen una empatía bien desarrollada y habilidades sociales. Comprenden sus emociones y las de los demás, pueden mantener la compostura, evitar conflictos y saben cómo encontrar puntos en común con casi cualquier persona.

La buena noticia es que la inteligencia emocional se puede desarrollar. Es el mismo principio que aplica a los músculos, cuanto más se utilizan, más fuertes se vuelven. Sin embargo, en la era digital, lograrlo no es tan sencillo. ¿Por qué? Veámoslo.

Cómo afecta la vida digital a la inteligencia emocional

Hoy en día, casi todas las áreas de nuestra vida se han movido gradualmente al mundo digital. Aprendemos, trabajamos, nos divertimos, conocemos gente nueva y nos comunicamos a través de Internet. Esto nos proporciona numerosas oportunidades. Sin embargo, también afecta negativamente a nuestra inteligencia emocional.

El problema es que la comunicación en Internet se suele reducir a mensajes de texto, lo cual, al contrario de la interacción en persona, carece de señales no verbales. No vemos las emociones de la otra persona, no podemos oír su entonación y no podemos determinar su estado de ánimo. Como resultado, dejamos de percibir a la otra persona como un ser vivo y se convierten en un usuario más escondido detrás de un avatar.

Además, en Internet, formamos nuestra primera impresión de la persona en base a fragmentos de información, como su avatar, comentarios y sus mensajes. Si alguien responde con dureza, inmediatamente lo vemos como alguien agresivo. Si nos resulta incómoda su broma, automáticamente lo catalogamos de tóxico, sin evaluar la situación en su conjunto. Estos patrones de pensamiento “fragmentados” hacen que la inteligencia emocional se vuelva “vaga”. Como resultado, comenzamos a pensar en estereotipos, dejando de considerar las motivaciones detrás del comportamiento y su contexto.

Rara vez nos paramos a pensar que alguien ha podido tener un mal día, está cansado o está pasando por tiempos difíciles, lo cual puede hacer que se comporte de una determinada forma. Debido a esto, la comunicación en Internet se vuelve “o blanca, o negra”, sin tonalidades intermedias, o es “buena”, o es “mala”. Simplemente etiquetamos a los demás sin pararnos a pensar en las razones detrás de un comportamiento o de una reacción.

Otra razón por la que Internet tiene un impacto negativo en nuestra inteligencia emocional es el fenómeno conocido como “ahorro emocional”. En Internet, la gente suele esconder sus verdaderos sentimientos y experiencias, creando una versión idealizada de sí mismos donde no hay lugar para la vulnerabilidad o la debilidad. Esto conduce a una distorsión de la realidad y a una exacerbación emocional en los demás. Aquellos que ven esta imagen perfecta comienzan a compararse y no se ven a la altura. Aparecen la envidia, la frustración y la ansiedad, haciendo que las emociones eclipsen el sentido común.

En consecuencia, la gente empieza a ocultar su vida real y sus emociones verdaderas para encajar en esta “imagen perfecta”. Comparten menos experiencias genuinas y dejan de buscar apoyo y comprensión. Por lo tanto, no es de extrañar que los usuarios activos de Internet a menudo carecen de inteligencia emocional ya que la comunicación con los demás es el principal “combustible” para su desarrollo.

Videollamadas aleatorias e inteligencia emocional

En su época, los videochats causaron una verdadera sensación. El formato de videollamadas se popularizó rápidamente, la gente disfrutaba de chatear con gente nueva a través de video y pasar un buen rato. Incluso 20 años más tarde, los video chats siguen siendo relevantes. Sin embargo, las razones para utilizar estas plataformas son diferentes hoy en día.

La gente está cansada de hacer swipes sin parar en las apps de citas y de las imágenes idealizadas de las redes sociales. El formato de las videollamadas al azar ofrece una manera de interactuar que es casi como hacerlo en persona, de forma espontánea y sin tener que crear perfiles o rellenar cuestionarios. El sistema empareja a usuarios al azar y nunca puedes predecir quién va a aparecer en pantalla. Además, no hay presión por impresionar a alguien y capturar su interés antes de que empiece la conversación.

También, las videollamadas proporcionan una excelente oportunidad para entrenar nuestra inteligencia emocional. En los videochats, volvemos a tener acceso a todas esas señales no verbales que estaban ausentes en las conversaciones a través de mensaje de texto. Podemos ver y oír a la otra persona como si estuviera delante nuestra. Su tono de voz, expresión facial y sus gestos nos ayudan a “leer” su estado de ánimo y evitar malentendidos como los que suelen ocurrir en las conversaciones escritas.

Al interactuar regularmente en chats al azar, uno puede aprender a gestionar mejor sus reacciones y desarrollar empatía. Además, los video chats son una herramienta excelente para mejorar tus habilidades comunicativas. En la vida real, a muchos nos resulta difícil entablar una conversación con un desconocido. Sin embargo, en Internet es más fácil conectar, ya que puedes comunicarte sin salir de tu casa. Como demuestra la experiencia, mucha gente se siente más segura y se abre más rápido en un entorno cómodo.

Otra razón por la que usar un sitio web para videollamadas aleatorias es la comunicación más genuina que ofrece. En las redes sociales, la gente suele crearse una versión “mejorada” de sí mismos. En los videochats, puedes ver a la otra persona tal y como es en la vida real, sin filtros ni máscaras. Además, puedes estar seguro de que estás conectando con una persona real, no una cuenta falsa. Por ejemplo, en la página web videollamadas.chat, cada chica no solo se registra sino que además debe verificar su identidad. Gracias a esta verificación, no hay perfiles falsos ni bots en la plataforma, solo gente real que está realmente interesada en comunicarse.

Y para finalizar, algunos consejos

Internet nos hace más “fríos” e indiferentes. Sin embargo, si quieres cambiarlo, aquí tienes algunos consejos sobre cómo desarrollar inteligencia emocional:

  • Observa tus emociones. Prueba a analizar cómo te sientes. La razón por la que estás irritado puede ser cansancio y no la persona con la que estás chateando. Analizando tus emociones puedes evitar acciones impulsivas y aprender a controlarte mejor.
  • No te precipites en las conclusiones. Incluso si no te gustó el comportamiento de alguien, no lo etiquetes al momento. Intenta ponerte en sus zapatos y analiza lo que puede haberle llevado a tener esa reacción. Y recuerda, al otro lado de la pantalla hay una persona real con sus problemas y emociones.
  • Elige formatos de comunicación “en directo”. Si te cansan los mensajes de texto, prueba sitios de citas con videollamadas. Estas plataformas devuelven las emociones que no están presentes en los chats de texto.
  • Comparte tus sentimientos. No tengas miedo a abrirte. Frases simples como “Estoy molesto por esto” o “Me siento incómodo” muestran que eres real. No es una debilidad, es una expresión de tus sentimientos y emociones.

Desarrollar inteligencia emocional, por supuesto, no es un proceso rápido, pero los resultados merecen la pena. Cuanto más alto es tu nivel de inteligencia emocional, mejor será tu calidad de vida. Aprenderás a construir relaciones no solo con otras personas sino también contigo mismo.

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