
La cantidad de pasajeros que usan el transporte público en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sigue en caída. Tanto en los colectivos como en los trenes que circulan por la provincia de Buenos Aires se registran descensos interanuales sostenidas, impulsadas por el fuerte incremento de las tarifas, la pérdida del poder adquisitivo y transformaciones en las formas de traslado cotidiano.
Aunque la baja en el uso del transporte público es una tendencia que viene desde hace años, el fenómeno se profundizó desde fines de 2023. En el AMBA, el impacto se siente sobre todo en los servicios que conectan el conurbano con los principales polos laborales y comerciales.
Según datos de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor (AAETA), en noviembre pasado la cantidad de pasajeros que viajaron en colectivos dentro del AMBA cayó entre un 8% y un 22% interanual, dependiendo del día de la semana.
En los días hábiles, el descenso fue del 13%, al pasar de 10.487.727 a 9.100.900 pasajeros. Los sábados la caída fue aún más pronunciada, con un 22% menos de usuarios, al bajar de 6.999.930 a 5.492.910 viajes. En tanto, los feriados registraron una disminución del 18% y los domingos del 8%. Los datos fueron relevados y analizados por el medio Infobae a partir de estadísticas oficiales y del sector del transporte.
Al observar la evolución de largo plazo, la merma resulta todavía más evidente. Desde 2015, PBA registró una reducción del 28% en la cantidad de usuarios del transporte automotor, mientras que el promedio del AMBA muestra una baja del 27%.
El tren, el que menos pierde
En el caso de los trenes que pasan por el territorio bonaerense, los datos de la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) indican que la cantidad de pasajeros se redujo un 8% en los últimos tres años. Entre enero y octubre de 2025 se contabilizaron 254.439.336 viajes, frente a los 276.593.233 registrados en el mismo período de 2023.
Si la comparación se extiende a los últimos 15 años, la caída es aún más marcada: los viajes ferroviarios pasaron de 354.495.862 en los primeros diez meses de 2010 a poco más de 254 millones en igual lapso de 2025, lo que representa un descenso cercano al 28%.
Las líneas que conectan el sur y el oeste del Conurbano concentran gran parte del volumen de pasajeros mensuales. A pesar de la merma general, el tren sigue siendo el medio que menos usuarios perdió, en parte por mantener tarifas más bajas en relación con otras alternativas de transporte.
Especialistas del sector coinciden en que la caída del número de pasajeros responde a múltiples factores. Uno de los principales es el fuerte aumento de las tarifas, provocado por la reducción de los subsidios estatales. En diciembre de 2023, el boleto mínimo de colectivo costaba $53 y, tras sucesivas subas, para diciembre de 2024 rondaba los $371, lo que implicó un incremento cercano al 600%.
En 2025, con el último ajuste aplicado a mediados de noviembre, el pasaje para los tramos iniciales pasó a costar $495, un 33,5% más. A este escenario se suma la pérdida del poder adquisitivo, que obligó a muchos usuarios a reducir la cantidad de viajes, evitar combinaciones o buscar alternativas más económicas de traslado.
Otro factor clave es la consolidación del teletrabajo, una modalidad que se expandió durante la pandemia y que continúa vigente en numerosos sectores.
La combinación de tarifas en alza, ingresos deteriorados y cambios estructurales en la movilidad plantea un escenario complejo para el transporte público, que enfrenta el desafío de sostener su demanda en un contexto económico adverso y de transformación social.

