Abr 26, 2022 | Internacionales

Uno de cada tres franceses no votó en el ballotage

Macron fue reelecto con el 58,4% de los votos, y venció nuevamente a Marine Le Pen de la Reagrupación Nacional, que cosechó el 41,6%. Sin embargo, la abstención electoral fue la protagonista de las elecciones con un nuevo récord histórico cercano al 28%.
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Emmanuel Macron, candidato de La República en Marcha, asumió en 2017 y fue reelecto cinco años después. Créditos: www.eleconomista.com.ar

Emmanuel Macron se impuso en la segunda vuelta en Francia con el 58,4% de los votos. Al igual que en 2017, venció a Marine Le Pen, pero en esta ocasión la diferencia se achicó casi quince puntos: del 66-33 pasaron a un disputado 58-41. La ultraderecha crece y se consolida como la principal oposición al liberalismo. En este marco de tensión política, la abstención electoral se hizo protagonista.

La primera vuelta había marcado una leve ventaja para el actual presidente, sacando el 28% de los votos. Lo escoltó Le Pen con el 23,3%, y en tercer lugar se posicionó el candidato de Francia Insumisa, el izquierdista Jean-Luc Mélenchon

Todos los escenarios marcaban una oportunidad para Le-Pen, disputando el primer lugar a Macron y con un margen más amplio en relación a Mélenchon, quien multiplicó sus adhesiones durante la campaña. 

Frente a este panorama, la abstención francesa se hizo protagonista y generó un pico que rompió récord.

Abstención electoral francesa

El ballotage marcó un fuerte índice de abstención. Se registró como el más alto desde 1969, cuando más del 31% de los franceses decidieron no votar. Con picos de participación del 86% en 1981 y del 83% en 2007, la reelección de Macron estuvo signada por un alto nivel de abstención, cercano al 28%. 

Analistas argumentan que lo sucedido se debe a una profunda frustración democrática. Asimismo, al debilitamiento del Frente Republicano, la histórica alianza entre la socialdemocracia y el liberalismo democrático, que supo frenar en 2002 al padre de Le Pen, Jean-Marine Le Pen.

Según un estudio de Ipsos-Sopra Steria, la abstención entre los jóvenes de 25 a 34 años rondó el 46%, y entre los obreros fue cercana al 33%. Por el contrario, la movilización de los jubilados fue contundente: un 81% acudió a votar y la mayoría lo hizo por Macron. A esta realidad, se suma el 6,4% de votos en blanco y nulos.

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La extrema derecha en Francia viene en ascenso. Sin embargo, Macron salió victorioso nuevamente. Créditos: Noticieros Televisa.

La abstención electoral como muestra del desencanto social

En tiempos donde las extremas derechas vienen creciendo y consolidándose a escala mundial a fuerza del desencanto social, crisis económica, desintegración cultural y falta de horizonte, la abstención que marcó Francia ayer expresó también un claro fracaso y preocupa al arco político del Frente Republicano, que resulta incapaz de contener la frustración social.

Por su parte, el resto del mundo presenta un grado de abstención relativo. En países donde el voto también es opcional, como en Japón, Estados Unidos y España, la poca participación electoral es moneda corriente en tiempos de desencanto político. El Ministerio del Interior de España dio a conocer que un 66,2% del padrón electoral había decidido abstenerse del voto en el 2019.

En contraposición, los países donde el voto es obligatorio suelen presentar una participación mayor. Por ejemplo, en Argentina la concurrencia en las elecciones del año pasado rondó el 71%. Sin embargo, esta cifra reflejó una mayor participación con respecto a las PASO (Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias) del 12 de septiembre, donde apenas había superado el 67% de participación.

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Uno de cada dos jóvenes de entre 24 y 35 años se abstuvo de votar. Créditos: El Norte de Castilla

A costa del voto anti-derecha, Macron es reelecto

Si bien la reelección de Macron estaba prevista, no era un hecho claro, y el cierre de los comicios generó mucha expectativa. La dirección que iba a tomar el caudal electoral de Francia Insumisa fue el factor elemental. Si bien Mélenchon no convocó a su base a votar por Macron, sí pidió «no dar ni un solo voto a Le Pen». En efecto, el 42% de sus electores optaron por él, y tan solo el 17% a favor de la hija de Jean-Marine Le Pen.

La contienda estuvo atravesada por tres ejes fundamentales: el encarecimiento del costo de vida, el conflicto entre Rusia y Ucrania y la crisis social. Asimismo, Macron enfrentó la pandemia. En este contexto, Francia fue uno de los países europeos más punitivos. El presidente reelecto tachó de irresponsables a los antivacunas en distintas oportunidades. Además, cuando decretó el pase sanitario para ingresar a comercios dejó la polémica frase: “Esta vez se quedan en casa ustedes, no nosotros”.

Por su parte, Marine Le Pen criticó su gestión durante la pandemia y también dejó en claro que con la reelección de Macron nada cambiaría en relación a la angustiante situación económica que sufren los trabajadores más humildes. A su vez, apostó a cuestionar el lugar de Francia en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); organización que protagoniza hoy el enfrentamiento militar de Rusia y Ucrania. 

Sin embargo, el factor definitorio de la reelección fue el rechazo a la ultraderecha. Las presiones para bloquear el ascenso de Reagrupación Nacional se multiplicaron entre la primera y la segunda vuelta, al igual que las convocatorias de organizaciones políticas y sindicales a votar por Macron. Lula Da Silva, Alberto Fernández y los presidentes de España y Portugal, entre otras figuras políticas, se inclinaron por sostener el Frente Republicano.

A pesar del índice de la abstención electoral y las dificultades nacionales e internaciones que afronta Francia, el pueblo decidió apostar por la anti-derecha.

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