Mar 30, 2022 | Deportes

La natación le mejoró la calidad de vida tras una rara enfermedad

Anila encontró en el nado y el agua un alivio a sus dolores consecuentes a su condición que la motivó a enfocarse en nuevos proyectos. Nota Al Pie dialogó con Anila Rindlisbacher.
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Anila sonriente dentro del ámbito natural que mejor le sienta, donde encontró una motivación para seguir adelante tras lo que sufrió a sus 36 años. Créditos: Sportcases.com.ar

La protagonista de esta historia de superación personal es Anila Rindlisbacher, oriunda de Monte Caseros, Corrientes, se vio afectada a sus 36 años por una extraña enfermedad que no tuvo nombre hasta tiempo después. Hoy, con 50 años es nadadora de aguas abiertas y estaba lista para afrontar los 21Km del Río Paraná, pero el clima de aquél 5 de marzo último se lo impidió.  Una semana después pudo completar los diez Km de Baradero y ser la ganadora.

Todo nadador de esta categoría extrema debe estar preparado para las situaciones climáticas que se presenten por cuestiones de logística y así fue como una tormenta eléctrica en Paraná obligó a la organización a suspender el evento. “Me había preparado todo el año para hacer los 21 Km de Villa Urquiza-Paraná. Me sentía confiada. Sabía que lo lograría”, explicó sobre sus sensaciones de cara a la carrera.

“Mi entrenador, Pablo Testa, me preparó para terminar la carrera, en caso que se hiciera, y también para no frustrarme en caso de que Dios así lo decida, pues la naturaleza manda. Estaba preparada para todo”, sostuvo en base a su preparación para el gran desafío que le esperaba. A pesar del desenlace final, siete días después se enfrentó a las aguas de Baradero en 10Km, las cuales demandaron un esfuerzo físico parecido.

Obtuvo el primer premio en los 10Km, su primera copa, de su categoría con un tiempo de dos horas y 46 minutos; pero a pesar de ello rescata otra victoria con su accionar: “Lo que yo gané en realidad es VIDA. Gané Vida”. Sobre la misma línea de ser un ejemplo para otros afirmó que “gracias a mis nados, GANÉ VIDA para otras personas». Gracias a la difusión y concientización de los signos de alarma de mi enfermedad Inmunodeficiencia Primaria (IDP) logró que otras personas sean diagnosticadas y así puedan como yo mejorar su calidad de vida”, enfatizó en lo que ella de verdad sentía que hacía para con otros que sufren lo que ella le tocó vivir hace unos años atrás. Además para ayudar se sumó a la iniciativa Alas, una organización abocada a la causa que está en toda Latinoamérica.

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Una luchadora que encontró su camino dentro ambiente acuático para mejorar su calidad de vida; malla, sonrisa y al agua. Créditos: Facebook Anila Rindlisbacher

Una enfermedad desconocida

Tenía una rutina típica con su negocio personal y vida de casada, pero en un volantazo inesperado la vida le jugó una mala pasada. Empezó una mañana normal con un repentino dolor en el pecho y continuó en el trabajo con dificultades para respirar y sin voz. Durante las semanas siguientes le diagnosticaron distintas realidades leves o poco grave pero sin mejoría alguna, por lo que su rutina se convirtió en solo visitas médicas pero sin lograr dar con la causa.

Durante los siguientes seis años estuvo en cama sin idea de lo que le pasaba y solo visitaba médico tras médico para dar con el origen de su situación. No lograba emitir palabra alguna y se comunicaba con gestos o la escritura, incluso no podía digerir alimentos sólidos. Su búsqueda no paró ya que ha ido a Buenos Aires en busca de respuestas, hasta que en la propia Capital Federal visitó a una inmunóloga recomendada, quien tras nuevos estudios  y una semana de espera le puso nombre a su estado.

Resultó ser Inmunodeficiencia Primaria (IDP), una enfermedad casi sin estudios y muy rara, la cual debilita el sistema inmunitario. A los meses con una medicación diaria recuperó algo de voz pero en tres años recuperó su calidad de vida, aunque seguía con dolores consecuentes y le aconsejaron que nadara. Empezó con pocos metros hasta alcanzar la motivación de realizar carreras como la que se le canceló tras un año de preparación. La natación fue su salvavidas.

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Nadadora de aguas abiertas, Anila, compitió en 10Km de Baradero aunque su gran prueba eran los 21Km del Río Paraná pero el clima no se lo permitió. Créditos: Facebook Anila Rindlisbacher

En palabras de la protagonista

Consultada sobre sus sensaciones una vez suspendida la carrera, Anila explicó que: “Fueron cinco minutos de angustia y llanto, pero después me puse la malla y me fui a entrenar a un club en Paraná”. Cabe resaltar que la competencia fue suspendida por tormenta eléctrica y fuertes vientos, “fue mucha angustia, porque yo me había preparado todo el año para esa carrera” declaró la joven. 

“Tenía una gran ilusión” de ganar explicó la nadadora porque nunca faltó a sus entrenamientos, fue días de lluvias, de tormenta, de mucho frío, de calor. Sincerada sobre que es para ella participar declaró que  “Yo no voy a competir con nadie, yo voy a ganar, pero a ganar vida”.

Por su enfermedad ella siente una dependencia hacía la natación “para sentirme bien” el agua facilita soportar el dolor que siente. La joven luego agregó que cuanto más largas son las distancias que nada, “mejor me voy sintiendo”. A su vez quiere continuar sumando kilómetros para llegar a cumplir su sueño, unir dos ciudades a nado. 

El objetivo es hacer el Paso de la Patria-Corrientes, son 35 kilómetros y se siente identificada ya que “como correntina nadar en mis aguas sería muy lindo y muy emotivo”. Su planeación es lograr la travesía antes de fin de año, para ello necesita seguir entrenando y compitiendo porque resulta algo minucioso de realizar. Sobre la IDP, explicó que lo fundamental es difundir los signos de alarma para diagnosticar la enfermedad. Por último y para finalizar destacó que en cada uno de sus nados tiene un propósito, dar a conocer la enfermedad. A su vez destacó que: “en cada carrera nado con la bandera de INICIATIVA ALAS, que se ocupa de ayudar a pacientes con IDP”.

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