Ago 14, 2021 | Cultura

“Filosofía de la incomunicación”: cartas de la dictadura

Un libro que analiza correspondencia clandestina de ex preses de la época. Nota al Pie habló con la coautora, Paula Simón.

Filosofía de la incomunicación
El libro “Filosofía de la incomunicación” analiza correspondencia clandestina de ex preses de la Unidad Penitenciaria 1 de la provincia de Córdoba entre 1976 y 1979. Crédito: universidad.com.ar.

Sin dudas, uno de los episodios más lamentables de la historia de la Argentina lo constituyó la última dictadura cívico-militar. La desaparición, tortura y muerte de miles de ciudadanes fueron la prueba marcada a fuego del terror que se vivió en el país.

Con los años y el retorno de la democracia en 1983, familiares de les desaparecides y sobrevivientes del terrorismo de Estado enarbolaron la bandera de la causa. Elles fueron y son testimonio del horror y quienes mantienen vivo el recuerdo bajo la consigna de “Nunca Más”. 

Nota al Pie habló con la coautora del libro Filosofía de la incomunicación (editorial Eduvim), Paula Simón, para conocer detalles del mismo. La obra recoge cartas de un sistema de correspondencia clandestino que funcionó entre 1976 y 1979 en la Unidad Penitenciaria I (UP1) de la provincia de Córdoba

Además, cabe mencionar que otro autor es Fernando Reati, profesor Emérito de la Georgia State University (Estados Unidos). Asimismo, es especialista en literatura argentina, memoria y derechos humanos. 

Respecto al libro, Simón explicó: “Fue un proyecto de investigación que llevamos adelante con Fernando Reati. Surge a partir de un encuentro entre Fernando y yo en Bs. As”.

Al respecto, la entrevistada agregó que “Fernando se proponía donar al archivo Cartas de la Memoria, una carpeta de cartas familiares. Él las había escrito desde Córdoba, cuando estaba preso junto a su hermano y otros compañeros y compañeras”.

“Él esas cartas se las enviaba a sus familiares. Se trataba de cartas muy especiales porque eran muy privadas que se diferenciaban con otro tipo de cartas que habían salido de las cárceles”, subrayó. 

El horror de puño y letra 

En relación a cómo se creó el sistema de correspondencia clandestino, la coautora del libro recordó que tuvo lugar entre 1976 y 1979. Fue a raíz de la política de incomunicación que instaló el exgeneral Luciano Benjamín Menéndez en la UP1 cordobesa. 

“Menéndez sometió a un castigo de incomunicación prolongada a todos los presos y presas políticas. No podían enviar ni recibir correspondencia, no podían tener visitas, acceder a lecturas ni entretenimiento de ningún tipo”, precisó. 

La investigadora adjunta del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) en la Universidad Nacional de Cuyo dio detalles de cómo se desarrollaba el sistema de cartas. “Lo trazaron con la colaboración de los presos comunes y de una red de familiares y amigos que estaban en el exterior”, explicó. 

En sintonía, la profesional académica brindó detalles sobre cómo confeccionaban las cartas. En ese sentido comentó que “algunas están escritas en papel higiénico y en pedazos de tela”.

Filosofía de la incomunicación
La coautora del libro e investigadora Paula Simón trabajó junto al profesor y especialista Fernando Reati, quien fue un prese político en la dictadura. Crédito: foto provista por la entrevistada.

“Lograron armar un sistema que se denominó ‘La Paloma’. Armaban una especie de línea con hilos que tomaban de toallones y demás, previo contacto con el pabellón de presos comunes”, puntualizó. 

En línea con lo expuesto, Simón agregó que “en el medio de la noche largaban ese aparejo con un sistema de gancho y de contrapeso. Después, intentaban engancharlo al aparejo que largaban del pabellón de presos comunes”. 

Mediante el mecanismo inventado, les preses enviaban las cartas. Las mismas eran minúsculas, con letra microscópica, luego las plegaban y envolvían en papel celofán o plástico. 

Al respecto, la entrevistada señaló: “Las transformaban en caramelitos. Estos eran despachados en las visitas higiénicas por los presos comunes a través de sus mujeres. Ellas las llevaban escondidas, muchas veces en sus vaginas, y luego distribuían a quienes estaban indicados en esas cartitas”.

Arqueología y publicación de “Filosofía de la incomunicación”

La investigadora relató que luego de su charla con el coautor del libro, decidieron contactar a otres de les que habían estado preses en la UP1 cordobesa. El objetivo era incluir sus cartas en la obra. 

“La idea era que pudiéramos llevar adelante un proyecto de investigación en el cual lo importante fuera intervenir en ese archivo desde el presente. Es decir, poder ponernos en diálogo con esas cartas para interpretar qué aportan al conocimiento del pasado”, afirmó.

Tras la conexión con les otres ex-preses, Simón y Reati reunieron un corpus de alrededor de 60 cartas. A partir de allí, emprendieron una tarea arqueológica para recuperar el contenido de las cartas debido a que muchas estaban afectadas por el paso del tiempo.

Filosofía de la incomunicación
El propósito del libro fue servir de testimonio de lo que vivían les preses en el marco del terrorismo de Estado. Crédito: eduvim.com.ar.

Asimismo, la entrevistada dio algunos detalles sobre el tipo de contenido que se trataba en las misivas. De esta manera, destacó no solo la diversidad de temas sino también el uso de recursos narrativos y literarios en las mismas. 

Al respecto, indicó: “Es muy importante el contenido vinculado con las denuncias de la violencia, las malas condiciones de vida y los problemas médicos”.

“También es muy importante la información vinculada con los modos de supervivencia, los estados emocionales, la salud y la convivencia con otros detenidos”, subrayó Simón

Además, comentó que las cartas relataban las maneras mediante las cuales les preses lograban pasar el tiempo. En ese sentido, las epístolas narran sobre los festejos de cumpleaños, juegos, entre otras actividades recreativas.

Testimonio vivo

Por último, Simón reflexionó sobre la importancia de las cartas para la historia de la Argentina. “Son muy especiales porque se da cuenta de experiencias y de un modo de contar que no había aparecido en otras cartas carcelarias”, resaltó.

En ese sentido, señaló que “son muy subjetivas y muy llenas de dudas, angustias y problemáticas que no están resueltas. Eso les hace muy especiales y nos muestran un perfil de un preso y una presa muy humano y humana”.

“Yo creo que eso es un valor que tienen estas cartas. También es un valor la escritura como un acto de supervivencia, resiliencia y resistencia ante un castigo impuesto que se sortea de manera individual y colectiva”, aseveró. Finalmente, Simón concluyó: “Estas cartas nos dejan una enseñanza. Tienen para aportar un testimonio de que, ante el terrorismo de Estado y cualquier avasallamiento de derechos, lo que permite superar esas situaciones es la organización, la solidaridad y el compañerismo”.

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