Ago 4, 2021 | Cultura

La distancia de los cuerpos, una obra des-ubicada

Nota al Pie entrevistó a Juliana Oubel, directora de esta creación colectiva que reestrena el 7 y 8 de agosto en la sala de teatro Planta Inclán.

La distancia de los cuerpos
La distancia de los cuerpos narra la cotidianidad de 6 jóvenes bailarines, cuyas experiencias y trayectorias, tanto artísticas como de vida, son diversas. Crédito: Inés Mazzara.

El sábado 7 y el domingo 8 de agosto a las 20hs tendrá lugar el reestreno de La distancia de los cuerpos, una obra de danza de Grupo Inercias. Este evento, que tuvo su primer gran debut en el Galpón de la Villa 31 a principios del 2020, en esta oportunidad se llevará adelante en la sala Planta Inclán, ubicada en el barrio porteño de Parque Patricios.

La obra narra la cotidianeidad de 6 jóvenes bailarines, cuyas experiencias y trayectorias, tanto artísticas como de vida, son diversas. En ese encuentro de lo diferente, de lo heterogéneo, se genera un conflicto, una provocación que les moviliza y desafía sus propias políticas corporales.

La distancia de los cuerpos reúne distintos géneros de baile que se diseminan, se contagian, y se entrelazan. Sus intérpretes, nucleados en Grupo Inercia, provienen de distintas áreas de la danza: algunes de elles vienen del contemporáneo, otres del breaking.

La distancia de los cuerpos
Sus intérpretes, nucleados en Grupo Inercia, provienen de distintas áreas de la danza: algunes de elles vienen del contemporáneo, otres del breaking. Crédito: Inés Mazzara.

El recorrido de La distancia

Este proyecto nació como tesis de licenciatura de su directora, Juliana Oubel, hoy recibida en Artes Escénicas por la Universidad de San Martín. Oubel cuenta que La distancia de los cuerpos surgió a partir del interés de indagar en una sensación que denominó “distancia”. Ese fenómeno lo percibía en situaciones cotidianas, que afectaban su cuerpo en el encuentro con otros cuerpos y con otros espacios. “Noté que aparecía sobre todo cuando me relacionaba con personas y con contextos con los que no solía hacerlo y que me resultaban lejanos o distantes. En un sentido amplio, no sólo físico”, explica.

A través de este trabajo, entendió que las “las diferencias que aparecen en las relaciones no generan distancia, sino que la distancia es generada por el miedo a vincularse con lo que se identifica como diferente”. Asegura que nos cuesta atravesar las diferencias porque “nos ponen en tensión, nos incomodan”. Entonces, “solemos vincularnos desde la semejanza, cuando percibimos algo de nosotros en el otro empatizamos y nos relajamos“, señala la directora.

De esta manera, emprendió una “búsqueda intuitiva de nuevos vínculos con personas, espacios y disciplinas, que implicó des-ubicaciones espaciales y acortó las distancias iniciales; utilizando a la danza como espacio de encuentro y cómo vía de comunicación que entiende las particularidades y las incluye”, cuenta Oubel. Así se fue gestando el equipo que hoy conforma Grupo Inercias.


Un grupo diverso

Grupo Inercias nació en la Villa 31, aunque hoy circula en otros espacios de CABA. En 2019, convocades para trabajar en unos primeros esbozos de lo que luego sería La distancia de los cuerpos, este grupo fue conociéndose.

“El grupo se construyó de manera artificial porque no somos personas que compartíamos un espacio antes y dijimos ‘bueno, vamos a hacer este trabajo’. Sino que venimos todos de barrios distintos, de contextos distintos, de disciplinas distintas…”, explica Oubel. Aunque aclara que algunes sí eran amigues desde antes. “Es un grupo diverso por donde lo mires. Gracias a eso podemos seguir enriqueciéndonos de las diferencias  que encontramos”, agrega.

De la mano de la Beca Creación del Fondo Nacional de las Artes y con el apoyo del programa ‘’Proyectos Enlace’’, pudieron concretar el sueño de presentar el proyecto con espectadores. Ocurrió el 14 de marzo del 2020, en el Galpón del Barrio 31, una semana antes de la disposición del Aislamiento Preventivo Obligatorio

La distancia de los cuerpos
“Seguimos aprendiendo a vincularnos para trabajar esta obra y superando la dificultad que puede generar la diferencia”, Juliana Oubel. Crédito: Inés Mazzara.

Acortando distancias

Las distancias atravesadas y los vínculos forjados motivaron al grupo a seguir trabajando, con el deseo de producir una obra que pudiera circular por otros espacios. De manera que, transitado el distanciamiento impuesto por la pandemia, el 2021 les recibió con la posibilidad de un reencuentro y un reestreno. Entre ensayos en parques, a través de videollamadas y, finalmente, en Planta, el grupo siguió proyectando el sueño de volver a compartirla con el público. Hoy, gracias al impulso de Prodanza, se hizo realidad.

“Seguimos aprendiendo a vincularnos para trabajar esta obra y superando la dificultad que puede generar la diferencia. Eso me parece de lo más valioso del trabajo. Creo que va más allá de la pretensión de la construcción de una obra de arte”, asegura Oubel.

Y hace hincapié en las dificultades que supone la pandemia: “sobre todo ahora, porque esa distancia que antes aparecía como una dificultad en el vínculo ahora la atravesamos como una obligación”. En ese sentido explica que, en este contexto, tuvieron “que romper la distancia obligatoria”, así como ocurrió al inicio del proceso en el que tuvieron que  “romper distancias que no eran obligatorias, pero que sí se sentían impuestas”, concluye la directora.

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