Jun 4, 2021 | Actualidades, Deportes

La pelota sí se mancha

Sacamos a la luz como la FIFA ha ponderado lo lucrativo en post de empañar lo deportivo y ocultar la cruda realidad
Joseph Blatter, ex presidente de la FIFA. Créditos: milenio.com

La Copa Mundial de Fútbol se ha convertido con el correr de los años en el evento más visto e importante a nivel mundial; exceptuando a los Juegos Olímpicos. El hecho de que todos los países del mundo participen de sus eliminatorias para clasificar al evento máximo, habla a las claras de su relevancia. El valor máximo en lo deportivo significaría, no solo participar de la misma, sino de alcanzar la gloria y obtener el trofeo de campeón.

En los últimos tiempos, el torneo ha adquirido también un enorme valor económico, gracias a la televisación y la utilización de patrocinadores y sponsors. Solo en la final, se calculan 1100 millones de espectadores. Sin embargo, esos negocios, en su mayoría han manchado la credibilidad de la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado). 

La elección de sedes económicamente importantes y no relevantes deportivamente, han desequilibrado al evento, ponderado históricamente por los máximos exponentes del deporte “rey”. A su vez, priorizando en otros casos lo deportivo, han ocultado la cruda realidad y la tragedia que acarreaban ciertas sedes. Esas decisiones no solo han empezado a ensuciar la imagen de la FIFA como ente organizador, sino al evento en cuestión.

En esta investigación se darán a conocer los hechos que se han intentado ocultar: dictaduras, pobreza, tragedias, negocios, todos en el mismo combo.

El Mundial de Italia 1934 y la dictadura de Mussolini

En el congreso de la FIFA realizado en 1932 en Estocolmo (Suecia), se eligió al país de Italia presidido por Benito Mussolini como sede mundialista. El próximo evento, a realizarse en 1934, fue aprovechado por el líder del Partido Nacional Fascista dado su relevancia mundial. Buscaba no solo utilizarlo como propaganda partidista y nacionalista, sino potenciar su imagen a lo largo y ancho del pais.

Créditos: futbol.com.uy

El líder fascista se permitió, una vez otorgado el evento, ciertas licencias antiéticas contra los deportistas. Además de “obligar” a los jugadores italianos y al entrenador Vittorio Pozzo a obtener la Copa Mundial, los mismos recibieron amenazas de muerte en caso de fracasar en su intento. Sumado a esto, se nacionalizo “adrede” a jugadores extranjeros provenientes de Sudamérica para jerarquizar al equipo.

La copa del mundo se realizó finalmente, con éxito para el combinado local. El torneo estuvo marcado tanto por la gran convocatoria de gente como las polémicas victorias del seleccionado italiano. Además de favorecer las infracciones violentas hacia los jugadores contrarios, los equipos rivales fueron afectados con goles anulados por parte de los árbitros. Esa tendencia ha generado las lógicas suspicacias de un torneo arreglado en favor del poder del “Duce”.

El Mundial de Argentina 1978, manchado por El Proceso militar

Nadie imaginaba en 1966, cuando el Congreso de la FIFA realizado en Londres (Reino Unido) eligió a la Argentina para realizar el Mundial 1978, el panorama con el que finalmente se realizaría la cita mundialista. El 24 de Marzo de 1976, el Proceso de Reorganización Nacional depuso del cargo a la Presidenta María Estela Martínez de Perón, tomando el mando del poder político del país.

En medio del comienzo de la dictadura cívico-militar comandada por Jorge Videla, Eduardo Massera y Orlando Agosti se le ordenó al EAM ́ 78 (Ente Autárquico Mundial 78) coordinar la construcción de estadios para albergar al evento en cuestión. Omar Actis, General y encargado del ente fue asesinado sin conocerse los motivos y reemplazado de manera “presencial” por el General Antonio Merlo, quien siguió al momento de ocupar el cargo, a las órdenes de Carlos Lacoste.

El contraalmirante Lacoste fue el encargado “real” en la financiación y los costos excesivos del Mundial. Además de ser mediador en ciertas decisiones polémicas en torno a los jugadores convocados. El mito nunca desmentido habla de haberle  bajado el pulgar a la inclusión de Diego Maradona en la Copa del Mundo. 

Videla entrega Copa a Passarella. Créditos: ambito.com

Se ha mostrado una fachada irreal de la Argentina, que incluía ocultar las villas miseria ante los ojos de los medios extranjeros (que incluía construir paredones alrededor de las mismas). Además, los medios y la Junta Militar ocultaron los crímenes de lesa humanidad que ocurrieron en el país. Inclusive, muy cerca del Estadio Monumental en Buenos Aires donde se jugará la final se ubica la ESMA (Escuela Superior y Mecanizada de la Armada) a solo 1300 metros del estadio.

Diversos organismos de Derechos Humanos llamaron a boicotear el evento, entre ellos Amnistía Internacional bajo el lema “Futbol sí, tortura no”. Mas allá de los intentos, el mundial terminó realizándose con la victoria del conjunto nacional. La Selección Argentina obtuvo su primera Copa del Mundo sin escapar de las polémicas, sobre todo en la victoria 6 a 0 contra Perú; se ha asegurado que los rivales resultaron amenazados para “ir atrás”.

El Mundial de México 1986, dañado por el terremoto de 1985

En 1974, la FIFA designó a Colombia como sede del Mundial de Fútbol. Sin embargo, y a razón de los altos costos que conllevaba la realización del mismo, dimitió en la organización. Finalmente, y tras la asignación por sorteo en 1983, México asumió el cargo de los costos para organizar una nueva Copa del mundo tras la desarrollada en 1970.

A pesar de las buenas intenciones, la tragedia se adelantó al evento. El 19 de Septiembre de 1985, un terremoto acontecido en la Ciudad de México provocó la muerte de entre 10000 y 40000 personas aproximadamente, sin darse a conocer la cantidad de heridos oficialmente. El Gobierno de Miguel de la Madrid Hurtado actuó lentamente frente a los trágicos hechos, negándose en principio a recibir ayuda humanitaria y dejando en manos del pueblo las tareas de rescate.

Terremoto México 1985, Mundial 86. Créditos: eluniversal.com.mx

Se estima que 900 mil personas perdieron sus hogares, además de pérdidas materiales estimadas en los 2000 millones de dólares. A pesar de todo lo anteriormente dicho, el ente organizador decidió continuar con los preparativos de la copa, a razón de que las sedes elegidas para albergar el evento no habían resultado afectadas por el sismo. El show debía continuar.

El Mundial de EEUU 1994, el primer negocio mundial

En 1988, la candidatura presentada por Estados Unidos para albergar la Copa del Mundo fue aprobada por la FIFA. La elección de la sede representaba un cambio de paradigma en el orden del fútbol, ya que se realizaba en un país sin una cultura futbolística afín. Asimismo, el béisbol, el básquetbol y el fútbol americano eran los deportes primarios del público norteamericano.

A pesar de promover el desarrollo del fútbol, posteriormente en crecimiento en suelo estadounidense tras la realización del Mundial, el evento fue menospreciado tanto por medios periodísticos como por el público local en general. Solo el 25% de los norteamericanos estaban enterados del comienzo del evento un mes antes de la apertura. El Washington post remarcó en aquellos tiempos en su editorial que: 

“el fútbol es un juego que los estadounidenses enseñamos a nuestros niños hasta que son suficientemente mayores para hacer algo interesante”

Con todas esas críticas y diferencias ya marcadas, el resultado final del evento fue una Copa del Mundo exitosa en lo financiero, permitiendo el desarrollo del Fútbol o Soccer en Estados Unidos y generando récord de recaudación y asistencias de público nunca vistos con anterioridad en la copa. Además, se convirtió en el primer evento en el cual se realizó el control antidoping a los deportistas, siendo Maradona el primero (y único) en dar positivo en la historia de los mundiales.

El Mundial de Corea/Japón 2002, el evento de los arreglos deportivos

Cuando la FIFA definió en 1996 realizar el primer mundial con co-anfitriones, como Corea del Sur y Japón como las sedes, no solo se planteó un interrogante en la coordinación de dos países enemistados desde la Segunda Guerra Mundial en un evento. Además, se desconocia en lo previo como reaccionaría el público sabiéndose estos países ajenos a la historia del fútbol y sin éxitos previos. El objetivo era instalar al deporte rey en tierras asiáticas, como ocurrió en EEUU.

El resultado fue un evento caracterizado por partidos con una capacidad de público mucho más limitada a lo que este evento se había caracterizado. La televisación evidenció problemas al horario en el cual se desarrollaban estos encuentros, muchos de ellos en la madrugada. Y además, el arbitraje fue puesto en duda, al evidenciarse un claro beneficio al seleccionado coreano (semifinalista del evento y comprobado el amaño en 2015).

En cuanto a los resultados, el fracaso de las selecciones candidatas y el exito de conjuntos de segundo orden han permitido una igualdad deportiva inimaginable. Todo esto ha reflejado un rechazo histórico al evento considerándolo por muchos especialistas, como el comienzo de la globalización en el deporte. Y sobre todo, el fin del Mundial de Fútbol como tal y el comienzo del negocio por sobre el juego.

El Mundial de Sudáfrica 2010,  el evento de la desigualdad

Si las elecciones de EEUU y Corea/Japón, como eventos deportivos generaron cierta polémica, un país del continente africano como organizador y sabiéndose el continente más pobre del mundo (⅓ de la pobreza mundial) sería más provocativo. A pesar de las criticas, Sudáfrica obtuvo en 2004 el visto bueno para albergar la Copa del Mundo. Se ha demostrado posteriormente haber recibido coimas para realizarse allí, en desmedro de Marruecos, un país económicamente más desarrollado.

Créditos: Blogspot Miraheta.

Sudáfrica 2010, sería el evento deportivo más importante del continente, y con el apoyo de Nelson Mandela. Dicho todo esto, la realidad del Apartheid, vigente no de manera física pero sí espiritual en el país, se manifestaba al momento de visitar las distintas realidades que acarreaba. El entorno alrededor de las sedes se encontraba poblado de “villas” sin los recursos necesarios para subsistir, a pesar del deseo de disfrutar de la copa mundial.

A pesar de todas estas realidades marcadas de desigualdad, racismo y pobreza extrema, la Copa del Mundo se convirtió en un éxito para la FIFA. El país sudafricano recibio un enorme apoyo económico. Ademas de la promesa, luego incumplida, de potenciar el desarrollo deportivo y cultural en las zonas con menos recursos. Los arbitrajes dudosos nuevamente, no opacaron el evento en cuestión, un continente festejaba, a pesar de que el mundo le seguía dando la espalda.

Los Mundiales de Rusia 2018 y Qatar 2022 y el FIFA Gate

Si el fútbol se estaba globalizando, hubiera sido imposible descartar la clara participación de la FIFA y sus últimas elecciones de candidatos. Cuando en la ciudad de Zurich (Suiza) en el año 2010 se optaron por las sedes de Rusia 2018 y Qatar 2022 como organizadores, un escándalo deportivo se empezaba a gestar. Rusia, un país caracterizado por otras áreas deportivas y Qatar, un estado cuyas sedes mundialistas no existían albergarán el evento deportivo más importante.

Se realizaron investigaciones sobre supuestos sobornos para la organización de eventos deportivos (como Sudáfrica 2010 e inclusive los mundiales aquí manifestados), fraudes económicos por convenios comerciales y lavado de dinero. El resultado final fue la demostración de todo ello además de ponderar el apoyo geo organizativo a grandes medios de comunicación; esto generó la renuncia de los más importantes dirigentes de las 6 confederaciones que engloba al planeta fútbol. 

Con lo anterior sucedido, la FIFA continuó adelante con la organización y preparación de dichos eventos, realizándose el Mundial de Rusia 2018 con un gran éxito económico para la Federación. Además, se ratificó a Qatar y se realizó la elección del mundial 2026 con la particularidad de tener 3 sedes: Estados Unidos, Mexico y Canada. El siguiente paso del negocio de la “globalización” del deporte es aumentar a 48 equipos los que participen en la Copa. 

Habiendo dictaduras de por medio, países arrasados por tragedias y desigualdades sociales marcadas y arraigadas con el tiempo; el fútbol no ha detenido su paso y su crecimiento. O mejor dicho, el negocio no ha detenido el paso, la pelota hace tiempo no avanza. Sin importar los juicios que pesan en su contra, la credibilidad del éxito de la FIFA va de la mano con quien genera más y no quienes disfrutan más. Al final, esto es un juego, un sucio juego.

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