Abr 19, 2021 | Actualidades, Sociedad

Los desafíos de los comedores barriales

Nuevas restricciones de circulación, suba indiscriminada de los precios de alimentos y un informe técnico del INDEC que revela que hay 2,9 millones de hogares en situación de pobreza, es el contexto en el que los comedores y merenderos barriales deben funcionar.
Olla popular
Los comedores barriales atraviesan dificultades para mantenerse abiertos sin ayuda estatal. Crédito: Norma Rojas

Ante el aumento diario de contagios producto del Covid en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), el viernes pasado el gobierno anunció nuevas medidas que restringen la circulación de las personas, lo que lleva a plantear un escenario de incertidumbre para la clase trabajadora que día a día se enfrenta al alza de precios en alimento, ropa, alquileres y servicios.

En este contexto, se produjo en la Argentina un aumento de personas que asisten a comedores y merenderos de distintas localidades de la Provincia de Buenos Aires. Por dicho motivo Nota al Pie dialogó con Norma y Francisca, dos mujeres que llevan adelante la ardua tarea de brindar ayuda y contención a partir de un trabajo social de base.

Alimento insuficiente

Norma Rojas es coordinadora del merendero “Virgen de Fátima”, donde de martes a jueves sirven merienda a 80 niñes del Barrio La Gloria, en el partido de Moreno. En la actualidad, se enfrentan día a día a la problemática de mantener en funcionamiento esta ayuda social sin el respaldo del Estado.

Según detalló Norma, al principio de la pandemia se puso en funcionamiento en la zona de Cuartel V, el merendero junto con una olla popular, que llegó a contar con 340 personas que asistían en busca de alimentos. El número de comensales crecía con el paso de los días y ante la falta de mercadería para mantener ambas cosas debieron cerrar la olla y continuar solo con las meriendas.

Como reflejo de lo ocurrido, no hace más de una semana, la historia está comenzando a repetirse: “ahora que volvieron las restricciones, comenzaron de nuevo las personas a anotarse en el merendero. Al no tener los insumos para la merienda ya no podemos con tantas. El mes pasado no teníamos mercadería y pedimos donaciones de leche, azúcar, chocolatada, esas cosas” expresó la coordinadora.

Otra experiencia similar es la que vive el comedor “Francisco de Asís”, ubicado en la calle 10 entre la calle 630 y 631, en Arana, La Plata. Este espacio lleva funcionando hace varios años en la zona y está a cargo de Francisca Ledezma, quien brinda contención a 190 vecines, entre niñes y adultes, que asisten al merendero y comedor los días lunes, miércoles y jueves de 14 a 18 hs. La coordinadora también trabaja en la construcción de una huerta con cuadrillas del barrio.

Según destacó Francisca, debido a la gran demanda de alimentos, se hace muy difícil sostener el funcionamiento diario del comedor y agregó que el año pasado funcionaron con la solidaridad “de amigos y conocidos que uno fue obteniendo a partir del trabajo social que venimos realizando hace muchos años” además resaltó que  “el Estado siempre estuvo ausente”

Comedor y merendero Virgen de Fátima, uno de los tantos afectados por la situación. Crédito: archivo Comedor Virgen de Fátima.

¿El Estado dónde está?

Según el INDEC en marzo del 2021 aumentó en Argentina un 4,6% los alimentos, 721 mil hogares están en situación de indigencia y la Encuesta permanente de Hogares reveló que en el cuarto trimestre del 2020 Argentina contaba con un 32,7% de empleo no registrado, entre los que se encuentra el trabajo informal, ingreso de muchas familias del país.

Hace dos semanas Daniel Arroyo, ministro de Desarrollo Social de la Nación, detalló que el año pasado su tarea “fue la emergencia alimentaria, este año es transformar planes sociales en trabajo. Este año mis tres tareas son: crear 300 mil puestos de trabajo; urbanizar 400 barrios, gran parte de la urbanización no es el derecho al hábitat sino generar gente trabajando; y poner en marcha 400 jardines”.

En relación a estas declaraciones, Norma Rojas sostuvo que durante el año pasado debían poner de sus bolsillos para la carne y verdura ya que “lo único que nos daban acá era polenta y lenteja, entonces era difícil sostener una olla con esas dos cosas”. Además, destacó que en la actualidad “en los merenderos no nos entregan manteca ni levadura, siempre hay faltante que compramos nosotros. Es muy difícil sostener un merendero sin ayuda del gobierno. No podemos seguir sumando gente porque no nos alcanza la mercadería que nos dan y tampoco hay variantes”.

En el mismo tono se pronunció Francisca Ledezma. “El stock que baja Desarrollo Social no es suficiente y siempre es lo mismo harina, fideos y puré de tomate. Teníamos un refuerzo que brindaba Provincia y el cual se vence cada 6 meses, comenzó en septiembre y ahora en lo peor de la pandemia nos cortaron; en vez de darnos solución nos da problemas” afirmó. También resaltó que “el aceite no bajan y cuando lo hacen, es una caja de 12 unidades, que en relación de las personas que aquí atendemos se nos va en 1 semana aproximadamente”.

Relacionado con la falta de respuestas estatales, la coordinadora del comedor “Francisco de Asís” sostuvo “el año pasado cuando dijeron que iban a bajar los bolsones para paliar la necesidad de la gente, acá, en este barrio y en los alrededores nunca llegó. No se trata de echar culpas sino de resolver la situación inmediata de los barrios”. 

Sobre las declaraciones de Arroyo, piensa que “es indignante ver como habla que él triplicó la cantidad de ayuda social. Los comedores que no pertenecen hoy, a la parte del Estado, lo están sosteniendo con mucho esfuerzo”.

Trabajadoras preparando alimentos para la merienda. Crédito: archivo Comedor comunitario

Solidaridad como respuesta a las demandas

Ante el aumento de personas que asisten a los comedores, Norma y Francisca exponen que si bien se ve una falta de interés por parte del Estado en dar respuesta a una serie de demandas sociales, las personas buscan en las organizaciones sociales la contención y canal para hacerse oír, así mismo no dudan en sumarse a trabajar y poner en práctica una trama solidaria a favor de la comunidad.

La coordinadora del merendero “Señora de Fátima” de Moreno, explicó que a ella se le “parte el alma que les niñes a veces vengan, te pregunten si hay merienda cualquier día y tener que decirle los días que no funciona que no. Es difícil, nada fácil” pero resaltó que a ella le encanta trabajar con elles y le gustaría poder hacer funcionar el merendero más días. También agregó que “hay muchas personas que buscan integrarse a trabajar en la institución junto a Barrios de Pie”.

Por otro lado, la coordinadora del comedor “Franscisco de Asís” de La Plata, sostuvo que el Estado no conoce la zona ni los barrios, y que son las organizaciones sociales las que más involucradas están con la necesidad que se viven en los barrios “cuando te golpean el portón y te preguntan ¿Cuándo está la leche? ¿Va a haber leche? ¿Tiene un paquete de arroz? ¿Tiene un paquete de fideos?”.

La solidaridad, el trabajo en conjunto y la figura de las organizaciones sociales se entrecruzan en los discursos de las dos referentes barriales que día a día hacen llegar alimento a la mesa de ciento de niñes y adultes, enfrentando a un Estado que no quiere oir sus problemáticas y dificultades.

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