Abr 1, 2021 | Deportes

Miserias y realidades de un sueño de ascenso

Realidad institucional del club San Telmo, contextualización de la realidad del club.
realidades de un club de ascenso
Foto publicada por : diario popular

La vida es un sacrificio constante, ya se ha dicho en infinidad de ocasiones. El esfuerzo muchas veces solo se nos es retribuido con más esfuerzo y el resultado, en su mayoría, termina siempre siendo el mismo; no sentirse cómodo con lo obtenido, no aceptando el plato vacío pero buscando llenarlo aunque sea con migajas.

Esas migajas, en los amplios sentidos de la vida, pueden resignificar un pequeño logro personal, un amor correspondido, un trabajo digno, una agradable amistad, votar al campeón y de modo grosero; un resultado deportivo. Para una pequeña parte del barrio más contradictorio de la Ciudad de Buenos Aires, el ascenso del club San Telmo es una migaja llenadora e insípida.

No es un error conceptual: la contradicción se ramifica en varios caminos; una vía es el desarrollo turístico del barrio, siempre a metros de personas que duermen en los bancos del Parque Lezama; en las veredas de las calles Defensa y Bolívar. Cubierta de personas en busca de pasar una tarde agradable; mucha de ellas, turistas abstraídos de la realidad que los rodea) mientras se instalan macetones para mejorar visualmente sus calles. Siempre al buen servicio del cliente.

A raíz de la pandemia, cerca del 90% de los comercios del barrio se han visto afectados por la ausencia de turismo. Al menos, 700 comercios corrieron (y corren) riesgo de cerrar definitivamente. La otra cara de la misma moneda son las malas decisiones políticas de quienes nos gobiernan. En los últimos 5 años, aproximadamente 1200 comercios han sido consumidos por deudas, desfinanciamientos, entre otros males. La pandemia ya existía en el barrio (y en el país) desde entonces.

La crisis afectó a las familias

El resumen de esas realidades también han afectado a las familias y personas que han alquilado, alquilan e intentan alquilar en el barrio. Al menos, desde 2013, los valores aumentaron. De un 2 ambientes un 270% (2618$ en 2013 y 25605$ en 2021 estimativo) y de un 300% en un 3 ambientes (3004$ en 2013 y 37500$ en 2021 calculado).

Esto ha repercutido en los bolsillos de muchos grupos familiares que a razón de estos costos; se han ido acumulando en los diversos hoteles familiares que cuenta el barrio. Muchos de ellos, sin las condiciones de salubridad necesarias para subsistir adecuadamente.

Finalmente, la presentación de estas realidades nos lleva al tema que hoy nos llama: el ascenso del club con la nomenclatura barrial más exacta; ningún club posee el nombre del barrio de los que disputan las categorías de nuestro fútbol.

Tras atravesar años difíciles económica y socialmente, que han conllevado al descenso de categoría. La llegada de Fernando Leiro a la presidencia del club, en el año 2013; permitió un lento crecimiento societario, deportivo y un reordenamiento de las finanzas de la entidad.

El apriete constante de los barrabravas, destacándose un hecho ocurrido en el año 2017. Cabe destacar que ingresaron a la sede en la calle Perú 1360 y amenazaron a los dirigentes del club con armas de fuego; suspendiendo una asamblea y provocando casi la renuncia del presidente. Han sido lamentablemente constantes del club en los años venideros. Esa realidad Argentina potenciada por la cultura del “aguante” han privado el desarrollo de una gran cantidad de equipos. 

El equipo de la Isla Maciel

El equipo de la Isla Maciel no ha sido una excepción, y aun así, se ha permitido crecer deportivamente potenciado por un mayor desarrollo de las categorías juveniles que han ido alimentando al equipo principal.

El ascenso a la primera B metropolitana en primera instancia y, finalmente, la noticia que recorre al barrio con el ascenso a la Primera Nacional; (paso previo a la primera división) han permitido ubicar en el mapa a este pequeño club de la ciudad de Buenos Aires.

Para aquellos lectores atentos a los detalles, el error geográfico no se aplica en este caso: el club San Telmo ubicado en nuestra ciudad, sentimentalmente se encuentra cruzando las oscuras aguas del Riachuelo; más precisamente en la Isla Maciel.

La contradicción nuevamente surge en este barrio, donde la identidad de su club representativo siempre ha estado a sus espaldas. En la isla, se encuentra el estadio del club, llamado oficialmente Osvaldo Baletto; en homenaje al presidente de la institución entre los años 1956 y 1957 e impulsor de la construcción del mismo. 

Más allá del estadio erigido, San Telmo es la Isla Maciel. Esa barriada humilde, con la peculiaridad de mantener los conventillos allí emplazados desde finales del siglo XIX y con el desarrollo económico siempre esquivo a sus intereses, ha acogido al club desde 1927 y ha sido siempre parte de él.

El interés de sus habitantes radica en el amor incondicional al club y al barrio; no erigido propiamente en una isla y perteneciente al partido de Avellaneda.

Desgraciadamente, por razones acumuladas (desempleo, cierre de fábricas, poco acceso), la isla ha obtenido la fama de ser un reducto peligroso tanto para los visitantes como para los propios habitantes. El punto de ser visitante incluye inclusive a los propios hinchas de San Telmo erigidos en el barrio de capital federal.

Los dirigentes, a excepción de los partidos que se disputan en condición de local, no suelen pisar esos lares; en una gran cantidad de ocasiones por razones de seguridad a raíz de las amenazas recibidas por los barras bravas y otras lógicamente, por la distancia marcada.

El estadio, que fue clausurado por algunos años debido al poco mantenimiento y los constantes hechos de violencia producidos allí, es cuidado por los habitantes e inclusive el canchero que mantiene el campo de juego vive en la Isla Maciel.

El mensaje transmitido post-ascenso, ha sido claro: solo la comunión del pueblo candombero (apodo del club, en relación a un ritmo afro-americano de fines del siglo XIX) y el apoyo tanto de dirigentes, hinchas y jugadores permitirá al club alcanzar la máxima meta que es llegar a primera división.

La contradicción podrá nuevamente posicionarse en alza… o al menos, en esta ocasión la sensatez de un pequeño pueblo, de una pequeña barriada podrá dejar de lado las orillas del río y darle la espalda al conformismo, a aceptar las migajas y llenar el plato principal.

realidades de un club de ascenso
Foto publicada por : alerta militante

“No somos un club modelo, simplemente un club barrial”

Para finalizar esta nota, hemos obtenido a través de una entrevista realizada al secretario técnico del club, Gabriel Migliore; ciertas apreciaciones sobre su visión actual de la entidad y el contexto en el que se encuentra predispuesto para afrontar una categoría estreno en sus 117 años de historia.

He notado en los últimos años un crecimiento en el club en cuanto a lo social y deportivo; ¿quisiera saber qué cambios hubo en la gestión actual para que San Telmo llegue a este presente?

“Primero fue la construcción del polideportivo e inauguración en el año 2004, después el regresar a tener la cancha propia en la Isla Maciel y sumar además el desarrollo de un proyecto de inversión para divisiones juveniles; una cosa trae la otra, no ha habido una bisagra ni un hecho puntual sino un trabajo permanente de pequeños pasos durante un tiempo prolongado”

Estos desarrollos, estos cambios desde el año 2004 hasta la fecha, también se han notado en otros clubes del ascenso que han tenido un desarrollo pequeño en un principio, pero han llegado a ascender a primera, disputar copas internacionales e incluso ganar torneos. Permitiéndose soñar ¿están en camino a convertirse en esos clubes modelo?

“no somos un club modelo sino un club barrial; creo que deberíamos plantearnos conseguir algunas cosas estructurales para soñar y de las cuales hoy el club carece: una seria poder contar con un campo de deportes para el entrenamiento propio y eso te da la posibilidad de crecer y tener un mejor lugar de trabajo, tanto para los profesionales como para las inferiores. Son todos pasos que tenemos que dar si San Telmo quiere crecer, sino le va a costar mucho”

¿Cuál es la relación del club con la Isla Maciel?, porque en lo estructural, el club es del barrio…

“Yo siempre he dicho que éramos un club de dos orillas; y somos eso, un barrio tradicional de buenos aires y a su vez una barriada humilde y trabajadora, cercana a la capital federal; es un club integral, en resumidas cuentas”

En esta situación particular del club, quien ha tenido un crecimiento lento pero progresivo en lo institucional, el coronario es este ascenso. Ahora en la primera nacional, ¿cuál es su perspectiva del club?

“Este año estamos viviendo una alegría, que es participar de una categoría donde el club nunca estuvo y lo primero que nos plantea es acceder a una categoría superprofesional; evidentemente hay ciertas cosas organizativas de traslados, de viajes, de calidad del plantel y de condiciones de entrenamiento que el club deberá adaptarse. Tenemos la posibilidad que en este primer año al no haber descensos podemos tomarlo como un conocimiento, tomarle el pulso a la categoría y, además, sumar aprendizaje. Después como objetivo primordial en la temporada 2022, trataremos de mantener lo conseguido, como todo equipo que asciende”

Al finalizar la charla, Gabriel Migliore nos dio su punto de vista personal, alejándose por un instante de su posición dirigencial y permitiendose ampliar el panorama de este sueño que vive el barrio de las “dos orillas”:

“Esperamos obtener un aprendizaje importante y pelearla; somos un club barrial, y vamos a enfrentarnos con clubes con historia grande en primera y que cuentan con un respaldo general que excede a veces a otras provincias. Pelearemos con las mejores armas, pero con nuestra realidad económica. Yo creo que es una tarea tan difícil como la que tuvieron jugadores y dirigentes de aquella época, el salto es tan grande y el nivel de exigencia es el mismo”

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