Jul 23, 2021 | Actualidades, Cultura

Celebración del Día Nacional del Payador

Se cumple un nuevo aniversario sobre esta expresión artística. En torno a eso, Nota al Pie dialogó con el referente David Tokar.

Desde el 23 de julio de 1992 se oficializó el Día Nacional del Payador en la Argentina. Créditos: RodolfoRamos-elagrario.com

La combinación del canto, la poesía, la improvisación y la música dan lugar a un arte característico del territorio nacional y rioplatense: la payada. Así se celebra el Día del Payador en la Argentina

Según el Ministerio de Cultura de la Nación, el acontecimiento que marcó la historia de la fecha ocurrió en 1884. El payador local Gabino Ezeiza junto al uruguayo Juan Nava, realizaron una payada en la localidad uruguaya de Paysandú.

El evento se constituyó como un antecedente de la unión de dos payadores de distinta nacionalidad que se reunieron por primera vez para improvisar. Finalmente, la celebración de la fecha se oficializó el 23 de julio de 1992. 

Al respecto, Nota al Pie dialogó con el payador David Tokar para conocer más sobre el arte de la payada y de su historia personal con la misma. De esta manera explicó que el arte de improvisar es muy antiguo. “En el Río de La Plata los primeros registros se citan en el siglo XVIII», afirmó. 

«Se habla de cantores que improvisaban al momento lo que cantaban. La obra literaria gauchesca más importante que es el Martín Fierro, José Hernández eligió un payador para expresar esa sabiduría gauchesca», recordó. 

Asimismo, sostuvo que era un arte que se ejercía por profesión o por necesidad espiritual y hoy “se sigue ejerciendo por dicha necesidad”. Según explica, “se cantaba en pulperías y contaban lo que sucedía desde la improvisación, así se armaba la payada”.

El payador del partido de San Vicente, David Tokar habló sobre la historia de la payada. Créditos: David Tokar.

En este contexto, el payador del partido de San Vicente también se refirió a la importancia de la figura de Gabino Ezeiza. Según relató, fue éste quien profesionalizó el arte de la payada y la llevó a ámbitos como el teatro, el circo criollo, entre otros. 

Inicios artísticos 

Por otra parte, Tokar también habló sobre su primer acercamiento con la práctica de la payada. Al respecto, recordó que comenzó a improvisar a los 17 años. “Cantaba milongas y decía versos criollos a partir de los ocho años en los actos escolares, en peñas locales», contó.

Así fue como empezó a escuchar payadores en distintos encuentros, en las radios, en sus grabaciones y eso mismo le apasionada. “Me llamaba muchísimo la atención cómo hacían para improvisar en el momento lo que veían, lo que pensaban y lo que sentían», argumentó.

En cuanto a su formación musical, detalló que comenzó  a estudiar guitarra a los 11 años. Luego el oído y los payadores le sirvieron para aprender lo propio de su arte y los ritmos que se utilizan. 

En línea con lo expuesto sobre sus comienzos en la payada, relató que le llamaba la atención al punto que volvía a su casa improvisando solo. Así “trataba de formar versificando alguna idea, empecé a componer y a los 17 años hice mi primera payada en público».

Respecto a su primera presentación recordó que “fue todo un desafío y lo sigue siendo aún. Se conservan siempre los miedos, los nervios de no saber qué genera la improvisación, de poder lograr decir lo que quiero decir».

Desde ese momento, Tokar logró consolidarse como payador. Su arte lo llevó a recorrer diversas localidades y provincias de la Argentina y hasta tuvo la oportunidad de visitar Puerto Rico, España y México, entre otros países. 

David Tokar también dio detalles sobre sus comienzos y consolidación como payador. Créditos: David Tokar.

Asimismo, a lo largo de su carrera participó de múltiples festivales y trabajos solistas y en conjunto. También se embarcó en proyectos sociales para llevar la payada a escuelas, universidades, hospitales y cárceles. 

Un sentimiento colectivo 

Por otro lado, Tokar habló sobre el mensaje y el vínculo con el público que se apunta a generar a través de la payada. Al respecto consideró: «Nosotros sabemos que cuando abrazamos esta guitarra para convertirnos en payadores hay un compromiso muy grande dentro de lo que vamos a decir».

«Utilizamos la palabra como herramienta. Podemos hacer llamados a las conciencias, hacer reflexionar al público en nuestro mensaje y creo que ahí está esencialmente el fin del payador», afirmó.

En ese sentido , el payador sostuvo que son “obreros del arte”. Por lo que están “entre la gente obrera” y pueden convertirse en “la voz de los que no tienen voz. Nuestro mensaje creo que tiene que identificarse con la gente de trabajo”.

Para concluir, Tokar enfatizó: «Cada vez que podemos reclamar frente a una injusticia y cantar por la vida y el amor estamos cumpliendo nuestra función principal».

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