
Javier Milei utilizó su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas para desplegar una agenda que combinó política exterior, soberanía, economía y tecnología. El Presidente cuestionó el funcionamiento de la ONU, reivindicó el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas y planteó que su Gobierno buscará avanzar con una política de defensa de los recursos naturales que definió como “pacífica, práctica y efectiva”.
La cuestión Malvinas ocupó un lugar central. Milei sostuvo que se trata de “una causa nacional” y reclamó al Reino Unido que reanude las negociaciones para encontrar una solución pacífica a la disputa de soberanía.
En paralelo, apuntó contra el proyecto Sea Lion de explotación petrolera y sostuvo que las licencias británicas para avanzar sobre recursos de la plataforma continental argentina son rechazadas por la Argentina por considerarlas ilegales e ilegítimas.
El Presidente vinculó esa situación con el funcionamiento de Naciones Unidas. Según su planteo, la organización aprobó resoluciones que no consiguieron modificar la realidad sobre el terreno.
“No faltan palabras ni resoluciones, lo que falta es que tengan consecuencias”, afirmó.
A partir de ese diagnóstico, Milei sostuvo que su Gobierno tomó medidas frente a la explotación de recursos en el área en disputa: presentó notas de desaliento, recurrió a herramientas jurídicas, sancionó a empresas y proveedores y envió al Congreso una Ley de Defensa de la Soberanía Nacional.
El reclamo de Milei al Reino Unido y la invitación a Vaca Muerta
El mensaje dirigido a Londres mantuvo dos dimensiones: la territorial y la económica. Por un lado, Milei reiteró el pedido para reanudar las negociaciones sobre la soberanía de las islas y planteó la necesidad de discutir la explotación de los recursos naturales.
Por otro, presentó a Vaca Muerta como una oportunidad para el capital internacional.
“Vengan. Inviertan. Desarróllenla. Háganlo con nosotros”, convocó el Presidente al sector energético mundial. La invitación estuvo acompañada por una advertencia: la Argentina, según dijo, no será indiferente ante la explotación de recursos “bajo ocupación externa ilegal”.

Una crítica integral al funcionamiento de la ONU
El discurso también incluyó un cuestionamiento general al papel de Naciones Unidas.
Milei sostuvo que el organismo se alejó de su propósito original y afirmó que se transformó en “una organización inútil” que alimenta una estructura burocrática que definió en términos particularmente críticos.
En ese marco cuestionó las políticas y agendas vinculadas con el Nuevo Milenio, la Agenda 2030, la regulación económica, las políticas de género y ambientales y la inmigración.
También cuestionó la actuación internacional durante la pandemia de COVID-19. Allí formuló una de las acusaciones más fuertes de su discurso al hablar de un supuesto “experimento global de control social disfrazado de ciencia” y calificar como “genocidio” las consecuencias de determinadas políticas sanitarias.
El Presidente sostuvo además que la Argentina decidió abandonar la Organización Mundial de la Salud, vinculando esa decisión con su evaluación de la respuesta internacional a la pandemia.
“Nos alineamos sin ambigüedades con Occidente”
La política exterior ocupó otro tramo importante de la exposición.
Milei afirmó que la Argentina realizó “una elección geopolítica” y que decidió alinearse “sin ambigüedades con Occidente”. También destacó la afinidad con Estados Unidos e Israel y rechazó los ataques del régimen iraní contra Israel. En ese punto recordó los atentados de 1992 y 1994 ocurridos en la Argentina y aseguró que el Gobierno continúa buscando justicia.
La definición quedó sintetizada hacia el final del discurso: “Seguiremos formando parte de los foros multilaterales, de buena fe, porque hay problemas que requieren trabajo conjunto. Pero no confundimos cooperación con subordinación”.

Inteligencia artificial: inversión, desregulación y Occidente
El otro gran eje fue la inteligencia artificial.
Milei sostuvo que la tecnología puede multiplicar la productividad y planteó que la Argentina busca convertirse en un destino competitivo para su desarrollo.
Su propuesta incluyó un marco jurídico que definió como “de vanguardia”, la decisión de no regular preventivamente, responsabilidad limitada para las empresas que operen con agentes de IA y beneficios fiscales.
La apuesta tecnológica quedó asociada además a los recursos disponibles en el país. El Presidente mencionó los recursos minerales y energéticos, el talento y la posibilidad de participar en toda la cadena de valor vinculada con la inteligencia artificial.
Milei también planteó que Occidente debería liderar el desarrollo tecnológico para garantizar que la IA avance de acuerdo con los valores que identificó como centrales: “la vida, la libertad y la propiedad privada” y la dignidad humana.
La Argentina que Milei planteó ante el mundo
El discurso terminó funcionando como una síntesis de la visión internacional que el Presidente quiso presentar desde Nueva York.
Milei habló de una Argentina que busca dejar atrás lo que definió como décadas de decadencia, pobreza, aislamiento e irrelevancia. Defendió el “capitalismo de libre empresa”, el alineamiento con Occidente y una mayor capacidad económica, política y estratégica del país.
“Hemos decidido cooperar con el mundo, pero hacerlo de pie”, sostuvo. Y cerró con una definición que condensó buena parte de su exposición: “Queremos una Argentina próspera, influyente y poderosa. No para someter a otras, sino para ser libres”.
En la 81ª Asamblea General, el Presidente combinó así tres planos: un reclamo concreto por Malvinas y los recursos de la plataforma continental, una impugnación al papel que actualmente desempeña Naciones Unidas y una «propuesta económica y tecnológica» para la Argentina, con Vaca Muerta y la inteligencia artificial como dos de sus principales cartas de presentación. La cobertura internacional también identificó Malvinas y la crítica a la ONU como ejes centrales de la intervención.

