Diego Gentile: “Esta es una de esas obras que después decís: Qué pena que no la vi”

El actor se incorporó a “El curioso incidente del perro a medianoche”, el éxito teatral que se presenta en el Teatro Maipo. En diálogo con Nota al Pie, habló sobre el desafío de interpretar a Ed Boone, el vínculo con su hijo Christopher y una historia que invita a cuestionar la manera en que miramos y comprendemos a los demás.
Diego Gentile
Diego Gentile asumió el desafío de encarar al personaje de Ed Bonne, un padre que asume completamente la crianza de un adolescente con síndrome de Asperger. Crédito: Alejandro Veroutis.

Diego Gentile desde el viernes 4 de septiembre se sumó al elenco de “El curioso incidente del perro a medianoche”, el exitoso y elogiado espectáculo teatral dirigido y producido por Carla Calabrese, que se presenta en el Teatro Maipo (Esmeralda 443, Caba).  Viernes y sábados a las 20:00 y domingo, 19:00. Las entradas se pueden adquirir en la boletería del teatro o a través de Plateanet.

La pieza teatral es uno de los grandes éxitos de la cartelera porteña, escrita por el dramaturgo inglés Simon Stephens, está inspirada en la reconocida novela de Mark Haddon.

La directora y productora Carla Calabrese convocó a Diego Gentile para interpretar a Ed Boone, padre de Christopher (Iñaki Aldao), un adolescente con Síndrome de Asperger. Cría a su hijo solo tras la ficticia muerte de la madre, Judy Boone (Melania Lenoir). De esta manera se encarga de cocinar, organizar su rutina y apoyarlo en sus necesidades diarias.  Aunque lo ama profundamente, le cuesta lidiar con las crisis y la falta de empatía, o contacto físico de Christopher. La puesta en escena también tiene el aval de un gran elenco: Pablo Sultani, Carla Calabrese, Silvana Tome, Bruno Pedicone, Gabriela Bevacqua, Gabriel Machado, Graciela Pafundi, Pat González Ericcson, Theo Piñeyro, Carlos Simón, Nicolás Sousa, Lali Vidal, Tomas Albertoni y Hernán Kuttel.

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Desde su estreno (2012) en Londres, la obra batió récords de público, obtuvo siete Premios Olivier y cinco Premios Tony en su paso por Broadway, entre muchos otros reconocimientos internacionales.

“El curioso incidente del perro a medianoche” en Buenos Aires se puede ver en una nueva versión, totalmente renovada, luego del suceso y el éxito arrasador que obtuvo en el año 2019 donde logró elogiosas críticas y siete nominaciones a los premios ACE. La obra se desarrolla en diversos modos o recursos semióticos: Mapas, diagramas, imágenes, así como emoticons, cruciales para la comprensión de la trama.

La comedia dramática, a través de su relato transformador, conmovedor e inquietante, logra atrapar desde el primer instante al espectador y lo inspira a ver la vida desde otra perspectiva.

“El Curioso Incidente del Perro a Medianoche” y su mensaje

 El guion plasma la vida de Christopher, quien a sus 15 años de edad es capaz de explicar la teoría de la relatividad, y recitar los números primos hasta el 7507, pero le cuesta relacionarse con las personas. Le molestan las metáforas, el contacto físico y el color amarillo, pero ama las listas, las estrellas, los animales, la soledad y los libros de Sherlock Holmes.

Después de enterarse de la misteriosa muerte del perro de su vecina, inicia una investigación para encontrar al culpable, la cual lo llevará a descubrir mucho más acerca de sí mismo, de su entorno y de su familia.

La literalidad en el pensamiento de Christopher, su valentía y su actitud, generan una nueva forma de mirar la realidad, y construyen una conexión profunda entre los personajes. El mensaje de la puesta en escena, invita a reflexionar sobre cuánto nos hemos adaptado a una sociedad atravesada por el estrés, el apuro, la sobrecarga sensorial y la falta del silencio.

Una joya teatral de nuestros tiempos: Luminosa, conmovedora y tan realista como poética. Cómica y dramática a la vez, inspira a profundizar, evolucionar y a no juzgar.

Una charla con Diego Gentile

 Con una destacada trayectoria en cine, teatro y televisión, es uno de los actores argentinos más reconocidos y premiados de la escena de nuestro país. Con una extensa carrera que incluye importantes trabajos y distinciones en los distintos medios. Nota al Pie conversó con él sobre su rol en “El curioso incidente del perro a medianoche”.

Diego Gentile Mela Lenoir Inaki Aldao
Diego Gentile, Iñaki Aldao y Melania Lenoir son los protagonistas de un drama que reflexionar la manera de relacionarnos. Crédito: Alejandro Veroutis.

–Cuando Carla Calabrese te convocó para interpretar a Ed Boone, ¿qué viste en este personaje que te hizo aceptar el desafío? Tengo entendido que habías visto la obra en 2019.

Sí, también hace 10 años en Broadway. Me pareció una belleza, y cuando apareció la posibilidad de hacerla, fue emocionante porque me confiaron un personaje tan relevante, dentro de una obra tan importante, en un teatro tan importante como el Maipo del cual soy muy fan. Además, en 2023, trabajé con Carla en la obra “Consentimiento”. Cuando apareció la posibilidad de “El curioso  incidente del perro a medianoche”, había terminado de actuar en “Casual”, una comedia, muy hilarante y bien Argentina. Apareció esta posibilidad de hacer algo más sensible, y me encanta cuando tengo la oportunidad de elegir hacer algo opuesto a lo inmediato anterior.

Los personajes en esta obra, tienen sus equivocaciones, pero siempre desde el amor. Había algo muy conmovedor en eso, en el tipo de vínculo que tiene mi rol con Christopher, con ese hijo, que tiene una percepción distinta del mundo, una sensibilidad extrema y es el desafío.

–Llegaste a una obra que ya era un éxito, con localidades agotadas, y un elenco que viene trabajando desde hace varios meses. ¿Entrar a un espectáculo ya consolidado, ¿genera más presión, o más libertad como actor?

Tengo un par de personas del elenco que son mis amigos como: Melania y Bruno. Después a algunos los conocía del oficio, de haber visto sus trabajos. Carla como directora también fue muy generosa en los ensayos. Me dijo: “Confío en vos”. Nunca sentí presión. A mí algo de adrenalina me gusta porque no tuve mucho proceso de ensayos como el resto de los chicos. Fue como subirse a la ola que ellos estuvieron. Porque la obra es como una maquinaria; son escenas muy fraccionadas, como si sucediera todo en la cabeza de Christopher. Además, hay muchos pies técnicos de texto, de luz, de sonido.  Tuve que meter un mapa de muchas cosas.  Por otro lado, este año, cumplo 50 años de edad, y hago teatro desde los 13. Hay algo que a mí me gusta; es confiar también en mi herramienta como actor, en el bagaje que uno trae de su camino. Siempre me sentí respaldado por el grupo, por la directora y por mi camino también.

–La actriz Melania Lenoir al consultarle sobre tu rol en “El curioso incidente del perro a medianoche”, reveló tus grandes dotes y capacidad de adaptación con la obra “Parece como si hubiese hecho la obra hace años, y es un torbellino porque estrenó la versión para colegios y la versión oficial en una semana”.

La quiero y admiro muchísimo, y lo que pasó la semana pasada, fue muy loco, porque tuve que aprender dos versiones. Jueves y viernes por la mañana fue para las escuelas, y no tuvo un intervalo. Por otro lado, el viernes a la noche que sí lo tiene, y era mi estreno para público en general, lo viví con mucha adrenalina, y me hizo estar muy vivo y muy atento. También tiene que ver con el oficio, con los años y desde que empecé, no hubo un año sin que esté haciendo teatro. Tengo mucho taco gastado, y sabía también esa confianza en el grupo y que me iban a estar atajando.

-¿Qué fue lo más complejo de interpretar a Ed, un hombre que intenta proteger a su hijo mientras carga con una verdad que puede cambiarlo todo?

 Lo más complejo fue sentir mi energía con más aire, más juguetona y Ed, es más tierra, más oscuro, está más roto, guardando un secreto, tratando de hacer lo que puede en lo cotidiano con la crianza de su hijo, de sacarlo adelante sin la presencia de la madre. Tiene muchas capas que le pesan, hace un arco de emociones y ese es el reto más grande. Una cosa es entenderlo en la cabeza, y después pasarlo al cuerpo cuando tienes todas las marcas de luz y sonido.

Diego Gentile
La relación entre un padre y un hijo convergen en una puesta en escena que tiene muchos recursos técnicos de luz, sonido y una gran carga emocional. Crédito: Alejandro Veroutis.

–La puesta en escena combina actuación, tecnología y un lenguaje escénico muy particular. ¿Cómo fue adaptar tu trabajo a una propuesta visual y teatral de estas características?

La obra, no es simple emocionalmente y no es fácil técnicamente. Su esencia dramática, y el humor, la hacen visualmente un gran espectáculo. Es por eso que cuando ingresé a ser parte de esto, sabía a lo que entraba.  Tengo que estar con todos mis sentidos bien abiertos para sumar a esta belleza de obra, y no para restar.  La trama invita a cuestionar la manera de relacionarnos con quienes piensan o perciben la realidad de una manera diferente.

–Después de trabajar con esta historia, ¿cambió en algo tu propia mirada sobre el síndrome de Asperger?

Hay algo que tiene que ver como si el Síndrome de Asperger fuese el disparador para un montón de otras cosas. Que tiene que ver claramente con la empatía, con el entender los tiempos de otra persona que son distintos a los de cada persona. Por ver la sensibilidad, por correrse de uno, por ver a través de los ojos de los otros también. Somos mucha gente poniéndole onda para que la vida sea menos pesada. El personaje de Christopher, no tiene maldad, dice siempre la verdad, es muy ingenuo, siempre va en post de su curiosidad, y de sus ganas de resolver cosas.

–¿Qué tipo de vínculo construiste con Iñaki Aldao, fuera y dentro del escenario para lograr que esa relación entre padre e hijo resulte creíble y emocionalmente potente?

Había visto su trabajo en el 2019 y me pareció espectacular. También lo vi en “Anastasia El Musical”. Me parece un chico muy formado.  Es muy conmovedor y muy difícil lo que hace en escena. Conmigo fue muy generoso en los ensayos, me dijo: “Estoy para lo que necesites”.  Son de esos chicos de una generación que viene tan formada, abierta a la experiencia y al encuentro con el otro, que es muy fácil interactuar con él. Cuando actúas con alguien que le gusta su trabajo, también te sube la vara. No tienes que estar preocupado por hacer la labor del otro; sino lo único que tienes que hacer es mirarlo, y apoyarte en el trabajo del otro.

–El papel del papá de Christopher, ¿es muy distinto a lo que has hecho a través de tu gran carrera?

Un poco se parece al que hice hace dos años en “El Largo Viaje de un día hacia la noche”, un conflicto familiar donde era el hijo de un borracho que tiene un vínculo con su hermano, muy de amor odio, lo asocio un poco con lo que estoy haciendo actualmente. Aunque Ed, tiene otro tipo de intensidad y un montón de aspectos violentos. A mí me gustan estos desafíos como más sufrientes entre comillas y más cuando vengo de hacer una comedia. Entonces hay algo de los contrastes que me suenan muy bien.

–¿Qué diferencia encuentras entre el público estudiantil y el adulto?

 Son dos públicos diversos, uno era muy respetuoso y el otro era muy activo, gritaban, aplaudían cuando pasaba algo. Me conmueve mucho eso. Seguramente muchos de esos 600 chicos, fueron por primera vez al teatro y eso es emocionante de vivirlo.

-Sin adelantar al público el desenlace, ¿Qué te gustaría que los espectadores comprendan de tu personaje cuando termine la función?

Las personas que fueron a mis primeras funciones entendieron lo que tenía ganas de que se entendiera, que es el camino que hace mi personaje, de estar desconcertado, medio roto, tomando conciencia de la macana que se mandó,y después trata de volver a acercarse a ese hijo. Entonces hay algo en todo eso que me parece muy conmovedor,   era importante que se viera eso, y no que quedara solo en lo dicho. El público hizo empatía con un padre que por momentos puede ser muy mal juzgado porque se manda sus macanas, pero después cuando uno ve todo el recorrido, lo termina entendiendo y queriendo.

–También está el plus de la madre de madre que abandona a su hijo, y puede llegar a ser condenada. La obra genera muchas aristas.

 Es tratar de corrernos de lo que mirada uno, hay tantas capas en los personajes y en los de esos vínculos que cada uno va haciendo lo que puede, con las circunstancias que tienen y con las personas que se rodean. La madre de Christopher por amor creyó que su hijo estaría mejor con su papá. El padre cree que lo mejor es ser muy sincero con el hijo, y termina descuidándolo.  Por eso creo que hay que juzgar a los personajes y eso es lo hermoso de la obra, que siempre te invita a pensar.

–¿Qué significa en tu carrera, “El curioso incidente del perro a medianoche”?

 En lo personal primero significa un sueño cumplido en el sentido de que la vi hace diez años y dije: “Che, esta obra es una hermosura”. Automáticamente ser parte de esto tan importante, me remite a estar en un lugar muy amoroso dentro mío. Es tan importante a nivel mensaje, producción, elenco, personajes y me dan ganas de que la vea todo el mundo, porque son esas obras que después decís: “Que pena que no la vi”.

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