
Desde su apertura hace un año, la Casa de la Cultura de Avenida de Mayo recibió a más de 200 mil personas y se consolidó como un nuevo espacio cultural público de la Ciudad de Buenos Aires. El edificio que fue sede del diario La Prensa ofrece una programación que reúne música, literatura, artes visuales, talleres, muestras, visitas guiadas y actividades para distintos públicos.
Para celebrar su primer aniversario, este martes 15 de septiembre se llevará a cabo un evento bajo el concepto “Florecer”. Habrá una intervención floral en el Patio Central a cargo de Clara Campagnola, acompañada por obras líricas, y una inauguración de una exposición vinculada con la historia del Teatro San Martín.
De la sede de La Prensa a un espacio cultural
El edificio ubicado en el corazón de la Avenida de Mayo fue construido en 1898 como sede del diario La Prensa. Más de un siglo después, su reapertura permitió recuperar su histórica vocación pública y convertirlo en un espacio cultural abierto y contemporáneo con propuestas destinadas a artistas, estudiantes, escritores, músicos, vecinos, turistas y trabajadores de la cultura.
“Hace un año dijimos que recuperar la Casa de la Cultura era devolverle a Buenos Aires su capital simbólico. Hoy, después de recibir a más de 200 mil personas, ese patrimonio está vivo y forma parte del presente de la Ciudad”, destacó la ministra de Cultura porteña, Gabriela Ricardes.
Uno de los hitos del período fue la recuperación del Salón Dorado. Luego de su restauración, el histórico espacio volvió a recibir conciertos y actividades culturales y recuperó su lugar como escenario para propuestas vinculadas con la música, la literatura y los grandes encuentros abiertos al público.
La literatura también tuvo como día destacado el 6 de noviembre, cuando la Casa de la Cultura fue sede de la ceremonia del Premio Clarín Novela 2025, en la que el escritor español Daniel Morales Perea recibió el galardón por Cuaderno inglés. La gala reunió, entre otros, a Mariana Enríquez, Javier Cercas y Alberto Fuguet.
Ese mismo mes, el antiguo edificio de La Prensa participó por primera vez de La Noche de los Museos, incorporándose al circuito de más de 300 museos, edificios históricos y espacios culturales de las 15 comunas.
En diciembre, el Patio Central sumó propuestas para las familias durante las fiestas. Allí se instaló un árbol de Navidad de nueve metros y Papá Noel recibió las cartas de los chicos. El 22 de diciembre se realizó además una jornada con una Suelta de Libros de más de 2.500 ejemplares, un concierto de la Academia Coral del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón y distintas intervenciones artísticas.
En marzo de este año, fue sede central de la primera Bienal de Historieta de Buenos Aires, con exposiciones, talleres, mesas, intervenciones y dibujo en vivo. La propuesta puso en primer plano la tradición de la historieta argentina y sus nuevas expresiones.
Música, literatura y patrimonio porteño
La música fue uno de los ejes de la programación durante el primer año. Milonga de Campeones reunió a referentes del tango; Tertulias Líricas acercó obras del repertorio operístico; e Historias de Tango combinó música y relatos alrededor del género porteño. También se realizaron los Recreos Musicales, que transformaron el Patio Central en un escenario para estudiantes y docentes de los conservatorios de la Ciudad.
A estas actividades se sumaron el Ciclo de Folclore, Íconos del Rock Nacional y Vinos y Vinilos en el Patio, con propuestas dedicadas a distintos géneros y generaciones.
Otro de los ciclos que marcó la identidad de la Casa fue Aniversarios Porteños, creado para celebrar la historia, el patrimonio y la cultura de los 48 barrios de Buenos Aires. Cada encuentro combinó recorridos históricos, artistas y vecinos para abordar las distintas identidades que conforman la Ciudad.
En el área de artes visuales, “La Ciudad Dibujada” puso el foco en la Avenida de Mayo a través de dibujos realizados por Croquiceros Urbanos Buenos Aires. La exposición se complementó con “Cúpulas”, una serie de maquetas de edificios emblemáticos realizadas mediante impresión 3D.
La recuperación del edificio y la inclusión laboral
La transformación cultural estuvo acompañada por la recuperación arquitectónica del histórico inmueble. La intervención alcanzó más de la mitad de sus 12.522 metros cuadrados e incluyó el Patio Central, los pasajes, las salas de exposición, el hall, los subsuelos y el lucernario. Además se restauraron 1.463 piezas de vidrio del techo central, con el objetivo de conservar sus materiales y tonalidades originales.
Recuperar el espacio significó también incorporar una dimensión vinculada a la inclusión laboral de personas mayores de 60 años. A través del programa Cultura Mayor, el Ministerio de Cultura convocó a residentes de la Ciudad para realizar tareas de atención al público. Los integrantes del programa participan de la recepción de visitantes durante los recorridos y las actividades, incorporando sus trayectorias y experiencia al funcionamiento cotidiano del espacio.
A un año de su reapertura, la Casa de la Cultura se incorporó al circuito cultural porteño con una programación que busca combinar patrimonio, producción artística y encuentro con el público. Más de 200 mil visitantes pasaron por el edificio durante este primer año, mientras sus salas y espacios volvieron a formar parte de la vida cotidiana de la Avenida de Mayo.

