
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, encabezado por Jorge Macri, convocó a una licitación para modificar el esquema de recolección de residuos reciclables. La actividad, que actualmente se encuentra principalmente en manos de cooperativas de cartoneros, pasará a estar bajo un sistema con nuevos mecanismos de control, seguimiento y evaluación.
Desde la administración porteña sostienen que el objetivo es mejorar la limpieza de las calles y garantizar un servicio más eficiente. Para eso, la nueva contratación tendrá entre sus principales ejes la trazabilidad de los recorridos, el monitoreo permanente y la medición de resultados.
La decisión generó preocupación entre las organizaciones de cartoneros, que advierten que el nuevo modelo puede afectar su fuente de trabajo.
El Gobierno porteño apunta contra las cooperativas
Según explicaron desde la Ciudad, existen problemas vinculados con el funcionamiento de algunas cooperativas que impactarían sobre el estado del espacio público.
Entre las situaciones señaladas aparecen incumplimientos de horarios, dificultades para realizar el seguimiento del servicio, uso inadecuado de uniformes y herramientas, además de episodios en los que los materiales reciclables terminan desparramados en las veredas o interfieren con los contenedores.
Desde el Gobierno porteño consideran que estas situaciones evidencian la necesidad de incorporar un sistema con mayores controles y parámetros objetivos para evaluar la prestación.
En ese sentido, la gestión de Macri busca que el nuevo esquema tenga herramientas que permitan conocer cómo se realiza la recolección, controlar los recorridos y medir el cumplimiento de los objetivos establecidos.
“Los cartoneros pueden competir en la licitación”
Frente a las críticas, desde el Gobierno de la Ciudad negaron que la medida tenga como finalidad desplazar a los cartoneros del sistema.
La administración porteña sostiene que las cooperativas podrán presentarse a la licitación y competir por la prestación del servicio, al igual que otras organizaciones o empresas que cumplan con los requisitos establecidos.
El argumento oficial es que el cambio apunta a establecer nuevas condiciones de funcionamiento y no a eliminar la actividad de los trabajadores que actualmente realizan la recolección de materiales reciclables.
Sin embargo, las organizaciones de cartoneros cuestionan que deban competir en igualdad de condiciones con empresas privadas y consideran que el nuevo esquema puede poner en riesgo su continuidad laboral.

Los cartoneros marcharon contra la medida
La convocatoria generó una movilización de trabajadores cartoneros, que expresaron su rechazo a la licitación y advirtieron sobre el impacto que podría tener sobre sus fuentes de ingresos.
Miles de trabajadores se movilizaron y señalaron que alrededor de 6.500 puestos de trabajo podrían quedar en riesgo si se modifica el actual sistema.
Durante el acto realizado frente a la estación de Once, los trabajadores defendieron el rol de las cooperativas y remarcaron la importancia de su tarea en la recuperación de materiales reciclables.
“No somos descartables, somos trabajadores que cuidamos el ambiente”, fue una de las consignas expresadas durante la jornada.
Un conflicto entre limpieza, reciclaje y trabajo
La discusión pone en el centro un debate que combina tres aspectos: la limpieza del espacio público, la gestión de los residuos reciclables y la situación laboral de los cartoneros.
Mientras el Gobierno porteño plantea que es necesario incorporar controles y mejorar el funcionamiento del servicio, las organizaciones sostienen que las cooperativas cumplen una función ambiental y social que no debería quedar subordinada a una competencia con empresas privadas.
Desde la Ciudad defendieron su decisión y remarcaron que la intención es encontrar un sistema que permita mejorar la prestación sin dejar de lado la actividad de los trabajadores.
“El cuidado del ambiente y la limpieza de las calles tienen que ir de la mano. Queremos un modelo que funcione con previsibilidad y respeto por el vecino”, señalaron desde el Gobierno porteño.
La licitación abre así una nueva etapa de discusión sobre el modelo de reciclaje en Buenos Aires y sobre el lugar que tendrán las cooperativas de cartoneros dentro del sistema.

