
El próximo 8 de julio llegará a la pantalla “La lucha, la esperanza, un camino”, un documental dirigido por Daniel Waisberg y Sebastián Marcote que pone el foco en el trabajo territorial desarrollado por el movimiento Ni Un Pibe Menos x la Droga frente al consumo problemático y la exclusión social.
La producción se estrenará a las 17 en la Sala Norita Cortiñas, ubicada en Moreno 2654, en la Ciudad de Buenos Aires.
A través de más de treinta testimonios, la película recorre Jujuy, Mendoza, Entre Ríos, Neuquén, Buenos Aires y Tierra del Fuego, ofreciendo una mirada federal sobre las distintas experiencias comunitarias que buscan acompañar a jóvenes y familias en contextos de vulnerabilidad.
La organización como protagonista
Lejos de construir un relato centrado en referentes individuales, el documental propone una narrativa colectiva en la que son las propias personas que integran la organización quienes cuentan sus historias.
Según explicó Waisberg, la intención fue que la película reflejara la identidad del movimiento desde una multiplicidad de voces, mostrando cómo quienes alguna vez atravesaron situaciones de consumo hoy participan activamente en tareas de prevención, acompañamiento y contención.
La obra pone de relieve el trabajo cotidiano que realizan las organizaciones barriales mediante talleres culturales, actividades deportivas, formación en oficios y el acceso a acompañamiento médico y psicológico, entendiendo que la recuperación implica la construcción de un proyecto de vida.
El impacto de la ausencia estatal
Uno de los ejes centrales del documental es el análisis de las consecuencias que genera el debilitamiento de las políticas públicas en los barrios.
La película plantea que las dificultades para acceder a la salud, la educación, el empleo y los espacios culturales profundizan las condiciones que favorecen el consumo problemático, mientras que el trabajo comunitario aparece como una herramienta de resistencia y reconstrucción del tejido social.
Asimismo, aborda el estigma que aún pesa sobre las personas con adicciones y propone una mirada centrada en la salud mental, el acompañamiento y los derechos, en lugar de la culpabilización.
El cine documental como herramienta de transformación
Para Waisberg, el documental posee la capacidad de reflejar procesos colectivos desde una perspectiva cercana a la realidad, permitiendo visibilizar problemáticas que muchas veces permanecen fuera de la agenda pública.
En un contexto marcado por debates sobre el financiamiento de la cultura y el cine documental, el director sostiene que este tipo de producciones también cumplen una función social al registrar experiencias comunitarias y abrir espacios de reflexión sobre el presente.
Nuevos proyectos vinculados a la memoria y los derechos humanos
Además del estreno de «La lucha, la esperanza, un camino», Waisberg trabaja en nuevas producciones documentales vinculadas a los derechos humanos.
Uno de sus proyectos sigue el juicio contra Emilio Parodi, ex jefe de Personal de la planta Avellaneda de Molinos Río de la Plata, acusado como presunto cómplice en el secuestro de tres trabajadores durante la última dictadura militar. El film reconstruye los hechos mediante testimonios de familiares y ex empleados, al tiempo que profundiza el debate sobre la responsabilidad empresarial en los delitos de lesa humanidad.
Paralelamente, el realizador desarrolla otro documental sobre un centro clandestino de detención relacionado con La Noche de los Lápices, una producción que combinará entrevistas con sobrevivientes y recursos de ficción para reconstruir la memoria de aquellos acontecimientos.

