
La medida, oficializada mediante la Disposición N° 1/DGGSM/26, autoriza a una empresa privada a instalar carteles luminosos bifaz en la flota de taxis de la Ciudad de Buenos Aires.
Los taxis de Buenos Aires están a punto de cambiar de aspecto. Ya no serán solo esos vehículos amarillos y negros que recorren las avenidas de la ciudad a toda hora: ahora llevarán sobre sus techos brillantes carteles publicitarios LED que competirán por la atención de peatones y conductores en medio del caos urbano.
El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, a través de la Dirección General de Gestión de Servicios de Movilidad, dio luz verde a la firma VIA TAXI S.R.L. para instalar, operar y mantener estos dispositivos luminosos en los techos de los vehículos del servicio público.
La habilitación quedó oficializada en el Boletín Oficial porteño mediante la Disposición N° 1/DGGSM/26, marcando un punto de inflexión en la regulación de la publicidad móvil en la capital argentina.
Publicidad LED: un negocio sobre ruedas
La empresa ahora tiene un plazo de 30 días para contratar un seguro de responsabilidad civil que cubra daños a pasajeros, terceros y perjuicios materiales. Es la condición sine qua non para que los carteles finalmente iluminen las calles.
El área de Compras y Contrataciones ya definió el monto de la póliza requerida, mientras que las áreas de Transporte y Seguridad Vial verificaron que el sistema cumple con la normativa vigente que regula la publicidad en automóviles de alquiler con taxímetro.
El esquema es claro: el Estado controla, la empresa privada opera, y los taxis se convierten en soporte publicitario rodante.
¿Más distracción al volante?
La medida no llega sin interrogantes. Los carteles LED bifaz, visibles desde ambos sentidos de circulación, se sumarán a la ya saturada paleta de estímulos visuales del centro porteño, donde vallas, pantallas gigantes y publicidad en colectivos compiten por la atención de conductores que, en muchos casos, ya luchan contra el tránsito caótico de la ciudad.
Sin embargo, desde el Ministerio de Movilidad e Infraestructura, el organismo a cargo de regular los servicios de transporte urbano, destacan que el sistema fue aprobado solo después de cumplir con «requisitos específicos de seguridad».
La normativa busca establecer un marco controlado para esta nueva modalidad publicitaria, evitando la proliferación desordenada que caracteriza a otras formas de publicidad exterior en la capital.
El taxi como lienzo
Con esta decisión, la administración porteña abre una nueva frontera en la publicidad móvil. Los taxis, esos vehículos que recorren en promedio cientos de kilómetros diarios por los barrios más diversos de la ciudad, se transforman ahora en vectores de mensajes comerciales que acompañarán a los porteños en sus traslados cotidianos.
Es una apuesta que combina necesidad fiscal, el control estatal implica ingresos por regulación, con la lógica del mercado publicitario, siempre ávido de nuevos espacios para captar miradas en un mundo saturado de información visual.
Mientras tanto, los conductores de taxis, con sus históricos reclamos de mejoras en sus condiciones laborales, deberán acostumbrarse a compartir su espacio de trabajo con estos paneles luminosos que, desde ahora, serán parte inseparable del paisaje urbano nocturno de Buenos Aires.

