
Por tradición, por fe o simplemente porque “así se hizo siempre”, cada 8 de diciembre millones de familias argentinas abren la caja que permaneció guardada todo el año: ramas aplastadas, luces que primero se prueban “por las dudas” y la estrella que perdió su forma pero igual vuelve a coronar el árbol.
La fecha, lejos de ser un invento comercial, coincide con el Día de la Inmaculada Concepción, fijado por el papa Pío IX en 1854, y marca además el inicio del Adviento en el calendario católico.
Pero la tradición es todavía más antigua: se remonta a rituales paganos del solsticio de invierno en los pueblos celtas y nórdicos, que decoraban árboles para “reanimarlos” y celebrar la fertilidad. Siglos después, la costumbre pasó por Alemania, donde San Bonifacio la resignificó en clave cristiana. El resultado es el arbolito que hoy viste de luces y guirnaldas millones de hogares, sean creyentes o no.
Navidad: un símbolo que también se volvió un gasto
En 2025, a la emoción festiva se le suma una pregunta cada vez más apremiante: ¿cuánto cuesta armar un arbolito? La respuesta, como casi todo en la Argentina actual, varía según dónde se mire.
Un relevamiento en comercios porteños marca que un árbol de 1,20 metros, de fabricación nacional, ronda los $35.000. A eso hay que sumar: un set de 12 bolas a $7.500; una estrella metálica a $10.000 y un juego de luces LED: $25.000
Ese combo, que representa la compra “típica” de una familia que busca algo duradero pero no premium, suma $77.500. Es el costo promedio con productos nacionales.
En otras ciudades del país, los valores varían, pero la tendencia se mantiene. En Olavarría, por ejemplo, los arbolitos más pequeños parten de los $4.000, los medianos de $12.000 y los grandes alcanzan los $31.200. A eso se agregan adornos y accesorios que también variaron fuerte este año.

Bolas desde $2.600 a $6.000 por pack.
Regalos decorativos: $4.500.
Estrellas desde $3.200.
Moños (pack x2): $2.200.
Guirnaldas entre $600 y $1.500.
Cintas navideñas: $1.200–$1.500.
Botitas para colgar: de $1.000 a $3.000.
Pesebres: entre $13.700 y $32.500.
Muñecos de Papá Noel: entre $13.500 y $30.000 según tamaño y funciones.
Luces: entre $5.900 y $16.600 según metros.
Shein, Temu y una brecha que incomoda al mercado local
El gran cambio de los últimos años no es solo la inflación: es la irrupción masiva de plataformas asiáticas como Shein y Temu, que ofrecen combos completos por precios que resultan imposibles de igualar.
Según el mismo relevamiento, un árbol importado y totalmente equipado cuesta US$32, es decir $47.360 al cambio oficial del 4 de diciembre.
La diferencia supera los $30.000, y en miles de hogares la decisión fue inmediata, aunque eso atente contra el trabajo nacional.
El bolsillo manda.
Un mercado en disputa
La Cámara Argentina del Juguete advirtió este año por el ingreso masivo de artículos importados sin certificación eléctrica ni estándares mínimos de seguridad, sobre todo en lo referente a luces navideñas. Piden controles más estrictos para evitar riesgos y proteger a la industria local, que asegura no poder competir con los precios asiáticos.
En paralelo, los comerciantes argentinos sostienen que el arbolito “nacional” es más resistente y dura más temporadas, mientras que el importado es más liviano y puede deteriorarse más rápido. Pero, frente a bolsillos ajustados, el argumento no siempre alcanza.
Entre la tradición y la realidad
Mientras las luces comienzan a encenderse en balcones y ventanas, la postal navideña vuelve a repetirse: una tradición milenaria que viajó desde los bosques nórdicos hasta las casas argentinas, ahora atravesada por la inflación, las compras online y una competencia global que redefine la economía doméstica.
Armar el arbolito en 2025 cuesta más que un acto simbólico: es también una radiografía del consumo, las tensiones del mercado y las decisiones que cada familia toma para sostener una celebración que, pese a todo, se resiste a apagarse.

