
Durante la noche de Año Nuevo de 2023, Anabelia Ayala se quitó la vida dentro de su habitación en la casa que compartía con sus padres. Desde hacía años mantenía una relación tóxica con el futbolista Oscar Junior Benítez, quien ejercía violencia de género. El exjugador de Boca Juniors está acusado de instigación al suicidio, pero la familia de la joven exige que se cambie la calificación a femicidio.
Según la familia, el acusado vio cómo la joven se quitaba la vida a través de una cámara. Además denuncian que al momento de su muerte ella y toda su familia se encontraban amenazadas.
En diálogo con Nota al Pie, Juan Carlos Ayala, padre de Anabelia, explicó que pelean por el cambio de calificación por parte de la fiscalía. “No quiero que encapsulen toda la historia de mi hija en instigación, porque mi hija fue abusada, violada, secuestrada”, argumentó.

La historia de Anabelia
Juan Carlos sostuvo que “Anabelia era una chica estudiosa, muy inteligente”. En cuanto a los tiempos de la Justicia, afirmó que “las víctimas no se sienten seguras, no quieren denunciar porque tienen miedo”.
Sobre la relación con Benítez, Ayala recordó: “El muchacho este le empezó a escribir por las redes sociales, y después empezó a alejarla de todo”. El padre contó que, una vez instalados en México, empezaron a perder el contacto con ella: “No nos atendía el teléfono, hasta que después el celular de mi hija recibía un solo tilde. Entonces lo empezamos a llamar a él y nos decía ‘A mí no me molesten’”.
Juan Carlos también mencionó los intentos de su hija por volver a la Argentina: “Un día mi hija me dice ‘Pá, comprame el boleto que me quiero volver’. “Le compré el boleto, estaba viajando al aeropuerto y cuando llegó, el muchacho ya la había encontrado y se la volvió a llevar”, relató.
Anabelia intentó escaparse una segunda vez, cuando Benítez volvió a interceptarla, pero esta vez logró regresar a Buenos Aires gracias a la ayuda de un chofer de Uber. Sin embargo, él no dejó de hostigarla a la distancia y todo empeoró cuando el exjugador también regresó a la Argentina: iba a la casa a amenazar a su familia, la vigilaba y la violentaba.

Los tiempos de la Justicia
El fiscal que llevó adelante la instrucción, Ricardo Alberto Silvestrini, imputó a Benítez por cinco hechos ocurridos entre 2021 y 2023, todos contra los padres y el hermano de Anabelia. El exjugador de Argentinos Juniors ya había sido condenado a seis meses de prisión en suspenso tras una denuncia de la familia Ayala por un episodio de violencia y amenazas.
Ese hecho provocó que la Justicia dictara una restricción de acercamiento que el futbolista no cumplió. “Las denuncias comienzan cuando él volvió a Buenos Aires y entró a mi casa a la madrugada y me amenazó con un arma”, explicó Juan Carlos y agregó: “Me amenazaba a mí con que me iba a quemar la casa”.
Aun teniendo prisión domiciliaria, Benítez se acercó a la casa de los Ayala para amedrentar a Anabelia e incluso golpeó a una mujer policía dentro del hogar. “Fíjate lo que es la Justicia y sus tiempos”, sostuvo Juan Carlos y añadió: “A él recién lo meten preso cuando pasa lo que pasó con mi hija”.
En cuanto al accionar judicial, el padre de la joven explicó: “Me tomaban las denuncias, pero lamentablemente con la Justicia no tenés respuestas”. En ese sentido reflexionó: “La perimetral no sirve, no es una herramienta de defensa. Es una forma de decir ‘no molestes’, pero si la incumplís no te hacen nada”.
Ante la falta de respuestas y la calificación de instigación, el pasado martes la familia y los amigos de Anabelia marcharon hasta las puertas de los Tribunales de Lomas de Zamora. Allí se reunieron con madres de otras víctimas de violencia de género que atravesaron situaciones similares.
Proyecto de ley
El padre de la joven, en conjunto con otras personas y organizaciones, trabaja en un proyecto de ley para la creación de un sistema de atención y protección integral para personas víctimas de abuso psicopático y narcisista.
“Los psicópatas narcisistas son de manual, llegan a tu vida como príncipes y terminan siendo lo peor”, dijo Juan Carlos y agregó: “Entran a tu vida siendo tu alma gemela, te preguntan lo que te gusta y lo imitan”. Luego, explicó, pasan a mostrarse como víctimas y a ejercer violencia, además de aislar a las personas.
El proyecto de ley explica las fases del abuso emocional. Entre ellas enumera el bombardeo de amor; la “alma gemelización”; la “ley del hielo y luz de gas”, un tipo de manipulación en la que se hace dudar a la persona de su propia realidad; y la triangulación, es decir, la creación de una tercera persona –real o ficticia– en una relación para generar inseguridad en el otro.
Juan Carlos, además de impulsar la ley, quiere crear una fundación que lleve el nombre de su hija. Por el momento, sin un lugar físico, intenta ayudar a víctimas y familiares que pasan por lo mismo, contándoles su experiencia.

