
Esta madrugada aterrizó en Ezeiza un vuelo de Omni Air International con diez ciudadanos argentinos deportados desde Estados Unidos, como parte de la creciente ofensiva migratoria del gobierno de Donald Trump. Las operaciones incluyeron escalas en Bogotá y Belo Horizonte—donde bajaron otros deportados de distintos países—antes de que el Boeing 767-300 llegue al aeropuerto bonaerense poco después de las 3 A.M.
Cinco de los deportados no tienen antecedentes penales. Cinco más sí tienen causas judiciales. Algunos fueron detenidos al gestionar trámites migratorios, otros al cruzar desde México, y otros mantienen familias y estatus legal que consideran vulnerados.
Mario Luciano Robles, de 25 años, relató que fue detenido en Texas tras ingresar desde México: “No somos criminales, no matamos ni violamos, solo vamos por el ‘sueño americano’”. Maximiliano García, residente hace décadas en EE.UU., sostuvo que nunca recibió notificación de una orden de deportación de 2015, aunque fue detenido luego de tramitar legalmente su estatus.
El embajador argentino en Washington, Alejandro Oxenford, minimizó el asunto al asegurar que los casos de argentinos deportados son “infinitesimales” en el conjunto de deportaciones que realiza EE.UU. y que la responsabilidad recae en quienes violan la Ley Migratoria estadounidense.
En paralelo, el gobierno nacional procura sacarle brillo a su gestión internacional anunciando su intención de que Argentina ingrese al Visa Waiver Program, lo que permitiría a los argentinos viajar sin visa a EE.UU. por períodos cortos. Ese anuncio suena irónico frente a las deportaciones: algunos de los que llegan expulsados tenían permisos o estaban en trámites legales, y aun así fueron ―o serán― considerados prescindibles.
Este episodio deja en evidencia una paradoja: mientras se debate abiertamente la visa libre como un logro diplomático, la experiencia concreta de estos argentinos demuestra que las fronteras siguen siendo selectivas y que no basta con restar un requisito burocrático para evitar que “la mirada del otro lado” los señale como criminales.

