
Este miércoles se abrió un nuevo capítulo en el caso que involucra a Independiente y los lamentables acontecimientos de la Copa Sudamericana. El Rojo presentó un alegato en la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) con el fin de mitigar una posible pena, tanto deportiva como institucional. Por su parte, el ente continental confirmó que el próximo 2 de septiembre sería el cónclave final para determinar la resolución.
Más allá de que ambas parcialidades tuvieron su cuota de culpabilidad, los de Avellaneda especulan con un mayor escarmiento por la localía. Sin embargo, su presidente Néstor Grindetti mostró su postura positiva para que el club evite una condena ejemplar como sucedió en otros años.
El descargo
Hace una semana se vivió una verdadera velada de violencia en Buenos Aires durante el duelo entre argentinos y chilenos por la vuelta de los octavos del certamen continental. Con ciertos inconvenientes al inicio del cotejo, todo empeoró en el entretiempo cuando comenzaron los enfrentamientos que provocaron la cancelación del partido.
Tras días de especulaciones y reuniones, Independiente publicó su defensa en las oficinas que Conmebol posee en Asunción. Además de repudiar la violencia de cualquier tipo y expresar su seguridad en que se tomará la decisión más acertada y justa, el club enfatizó 4 aspectos fundamentales. Dichos ejes fueron explicados luego por Grindetti a los socios en la sede de la institución argentina.
Para empezar, el club señaló que en todo momento acató las recomendaciones que le sugirieron desde la seguridad y Conmebol. En ese sentido, detalló que se contrató 800 efectivos para el operativo como si fuera un juego de alto riesgo y que su costo se acercó a los 50 millones de pesos. Además, el mandatario sostuvo que “no fue responsable, sino una víctima” de los ataques de “violentos, premeditados e intencionados por un grupo de delincuentes”.
Por otro lado, el club también resaltó la rápida predisposición del club para aportar las pruebas necesarias para identificar a los implicados. A su vez, destacó que se decidió expulsar de por vida a los 25 socios involucrados en la barbarie que dejó 19 simpatizantes internados. Otra circunstancia mencionada es que las agresiones empezaron por la parcialidad chilena con el lanzamiento de distintos elementos contundentes y que los argentinos respondieron después.
El último punto pone foco en los momentos previos a la cancelación del cotejo, ya que los hinchas locales agredieron a sus pares chilenos con el juego suspendido. Ante la posibilidad de que los dos clubes sean descalificados, ambos podrían recurrir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), lo que ocasionaría que la competencia sea interrumpida. De este modo, al Rojo solo le queda esperar por la sanción.
La palabra de Grindetti
Más allá de que Independiente presentó su descargo, con más de 40 páginas y anexos con fotos y videos, Grindetti habló al respecto. Con el objetivo de desligar de toda culpa al club y responsabilizar al visitante, el presidente dialogó con TyC Sports. “Deberían darnos los puntos. Se hizo todo lo que había que hacer. Somos las víctimas y no los victimarios”, sentenció en el programa Sportia.
Además, sostuvo que “está claro que hubo una intencionalidad premeditada por parte de los hinchas de Universidad de Chile de venir a bardearla, pudrirla toda”. “Este fue el motivo por el cual el partido se canceló. Mucho antes de lo que sucedió luego”, aseguró.
En ese sentido, el dirigente explicó que no siente que el club tenga algo de responsabilidad. “Hay un punto en el que cuesta aceptar que tengamos que pedir disculpas”, indicó.
En tanto, calificó como irracional el acto de los chilenos al arrojar varios objetos que podrían matar a alguien en la tribuna local. “La parcialidad visitante, ubicada en la tribuna Pavoni alta, inició una acción organizada y deliberada”, enfatizó. “Destruyeron las cámaras de seguridad, provocaron un foco de incendio, vandalizaron sanitarios, butacas y estructuras de hormigón, con el único fin de utilizarlos como proyectiles”, concluyó sobre lo sucedido.

Aunque aceptó que hay algo de culpa general, afirmó que Independiente no la tuvo como institución organizadora. Sin la confirmación del fallo final, Grindetti no quiso referirse a los siguientes movimientos del club en caso de sufrir una resolución negativa. Incluso, se aferró a un sentimiento optimista de que todo saldrá a su favor. Al respecto destacó que en el reglamento de Conmebol se explica que el castigo recae sobre quien comenzó los incidentes.
No obstante, si la pena afecta al bando argentino mencionó que sentiría una sensación de frustración, bronca y dolor por una injusticia y que en ese momento verán como proseguir. En cuanto a los aficionados locales que agredieron detalló que “nadie les abrió los portones, los rompieron”. “Estos no son hinchas, son vándalos con la camiseta de nuestro equipo. Los vamos a identificar y los echaremos”, finalizó.
Declaraciones en contra
Quien también habló sobre el caso fue el fiscal Mariano Zitto, el cual investiga el caos en Avellaneda. Lo primero que reflejó fue su malestar por el comunicado de Independiente sobre los hinchas expulsados y la confirmación del cambio de caratula en la causa junto a una sanción al estadio. La cuestión principal abarca el temor a que se produzca una fuga al no pasar el escrito por su fiscalía.
En esa línea señaló que la lista que tiene sobre los hinchas locales identificados es menor a la de 25 que aportó el club. Además, remarcó que la maneja con reserva mientras se analizan todas las pruebas que pueden inculparlos. Y fue tajante al decir que no comentará la cantidad a pesar de ya haber materializado toda la información y analizar los expedientes en colaboración con las autoridades policiales.
“En realidad, el club fue apresurado al comunicar esa situación. Nosotros no recibimos los datos de los hinchas expulsados o qué vinculación tendría”, comentó. Asimismo explicó que todavía no hay nada resuelto con respecto a una posible clausura del estadio y que ese panorama ya se lo hizo saber a Grindetti. En tanto, ratificó que la caratula pasó de lesiones graves a tentativa de homicidio, lo que correspondería a una pena de entre 8 a 16 años.

Sin dejar de lado los cañones contra Independiente, también habló Marcelo Díaz, capitán del cuadro chileno. Hace unos días el chileno atacó a Grindetti por sus dichos y accionar de ir a Paraguay para desligar al club de toda culpa. “No hemos tenido contacto con nadie de Independiente. He visto algunas publicaciones de ellos y es contradictorio el mensaje del club; algunos se preocupan por la parte deportiva”, señaló.
Esa declaración del ex Racing se refiere a que los chilenos que juegan en el Rojo hacen hincapié en lo humano y la salud. En ese sentido, dijo que el plantel de la U está en constante contacto con las familias de los lastimados para ayudar. Para cerrar, el mediocampista aseguró que es precavido al momento de decretar una decisión, que todo se resolverá en la Conmebol y que si el partido continuaba, ellos hubiesen ganado.
Antecedentes ejemplares
Mientras el fútbol sudamericano aguarda la sanción que emitirá Conmebol, lo cierto es que el partido no se continuará bajo ningún término y todo se definirá sobre el escritorio en base a las pruebas.
El último hecho similar todavía está fresco ya que ocurrió en abril con otro elenco chileno involucrado y 2 aficionados fallecidos. Por la Fase de Grupos de la Copa Libertadores se enfrentaban Colo Colo y Fortaleza, en una jornada marcada por los enfrentamientos entre aficionados locales y carabineros en las cercanía del Estadio Monumental. Como resultado, dos hinchas de Colo Colo, uno de 13 años y el otro de 18, perdieron la vida. Tras 20 días de deliberación, la Conmebol les dio el encuentro por ganado 3-0 a los brasileños. Además se multó al Cacique con 80.000 dólares junto a 5 cotejos como local a puertas cerradas y otros 5 sin hinchas en condición de visitante.
Otro caso muy recordado en Sudamérica pasó en 2015, cuando Boca Juniors fue descalificado de los octavos de Libertadores. Un simpatizante les arrojó gas pimienta a los jugadores de River Plate en el entretiempo. La Conmebol le dio la serie ganada al Millonario y sancionó al Xeneize con 200.000 dólares de multa y 2 duelos sin público a nivel internacional.
En 2012, la violencia tuvo lugar en la final de la Sudamericana con Tigre como protagonista cuando sus jugadores decidieron no salir a jugar el complemento contra São Paulo. La delegación argentina, que ya perdía 2-0 en el Morumbí, sufrió una emboscada y varias agresiones desde la seguridad privada en la puerta del vestuario visitante. La Conmebol determinó que el local sea coronado y que ambas instituciones reciban una multa económica.
Por último, en 2002 hubo otro suceso pero con el foco puesto en una agresión contra el árbitro Ángel Sánchez, quien fue impactado con una moneda en Chile. El encuentro correspondía a los octavos de Libertadores entre Cobreloa y Olimpia, pero -tras la suspensión del mismo- Conmebol lo dio por ganado 2-0 a la visita. Lo curioso es que en esa edición se consagraría el conjunto paraguayo tras vencer por penales al São Caetano de Brasil.

