Ene 31, 2023 | Zona Ambiental

El núcleo de la Tierra presenta alteraciones en su velocidad y rotación

Investigadores creen que el centro sólido del planeta está atravesando una etapa de cambios. El programa radial El Algoritmo Escondido dialogó con el geólogo Andrés Folguera para conocer más.
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El último cambio de rotación había ocurrido a principios de los 70. El próximo será en la década del 40. Estos ciclos de siete décadas presentan, a su vez, alteraciones cada 35 años. Crédito: Xataka.

Un equipo de sismólogues de la Universidad de Pekín informó que el núcleo interno terrestre realiza cambios periódicos de giro y velocidad en relación con el movimiento de la superficie del planeta Tierra. Por medio de una publicación en la revista Nature Geoscience, les especialistas advirtieron, el pasado lunes 23 de enero, que posiblemente se estén dando alteraciones en el presente.

Tras analizar las ondas sísmicas de las últimas décadas, científiques chines concluyeron que el núcleo del planeta estuvo rotando más rápido que la superficie, pero cerca del año 2009 se detuvo. Estas variaciones suelen asociarse con cambios en las observaciones geofísicas, como las del campo magnético, o con el incremento o disminución de la duración de los días.

La emisión radial El Algoritmo Escondido que se transmite por Radio con Vos dialogó con el geólogo, docente e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) Andrés Folguera. El entrevistado fue consultado sobre tres aspectos del fenómeno: su dinámica, las posibles implicancias para el planeta y para la vida en general.

La composición del núcleo y metodología de investigación

El especialista explicó que el núcleo terrestre se compone de dos sectores: la parte alta, que es líquida, situada a 2.900 kilómetros de la superficie y la sólida a partir de los 5.000 kilómetros de profundidad. “Desde el punto de vista composicional ambos son una aleación de hierro y níquel, o sea, metal fundido en el núcleo externo y una bola de metal sólido nuclear”, desarrolló Folguera.

El método de medición de este tipo de cambios terrestres se realiza a través de ondas sísmicas causadas por terremotos. Estas ondas viajan por el interior del planeta y en función de la velocidad con la cual atraviesan cada medio se ensayan modelos predictivos acerca de la composición y estado de cada sector.

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Según Andrés Folguera, los registros de 1970 indican que supuestamente el núcleo se movió hacia atrás. Crédito: Periferia.

“Es una forma indirecta de saber cómo está compuesta la Tierra en su interior”, agregó el geólogo. Respecto de la rotación, el investigador, comentó que hasta hace poco se pensaba que el núcleo sólido giraba solidariamente con la Tierra. Sin embargo, después de algunos estudios, se concluyó que lo hace un poco más rápido. Es decir, que aumenta su velocidad cada año de su ciclo en unos pocos grados.

El descubrimiento, o teoría de la existencia del núcleo, data desde hace poco más de ocho décadas, mientras que el fenómeno de la rotación es mucho más reciente. “El hecho de que el núcleo interno rota y que lo hace a una velocidad parecida que la Tierra es algo que lleva 15 o 20 años discutiéndose”, sostuvo el académico.

Una vuelta de tuerca y posibles consecuencias

Andrés Folguera destacó que “la vuelta de tuerca de este paper en cuestión, que hizo tanto ruido, y algunos trabajos previos habían empezado a plantear que ese núcleo cada tanto se desaceleraba y eventualmente giraba a la misma velocidad de la Tierra. Hay momentos que desde la perspectiva de la Tierra se retrasa como en dirección contraria”, afirmó.

Respecto de esas variaciones, el geólogo sostiene que las mismas podrían traer implicancias en la intensidad del campo magnético que protege al planeta de radiaciones solares nocivas para la vida. “Efectivamente, que el núcleo se vaya hacia adelante y hacia atrás en forma periódica podría explicar algo más importante del sector externo (líquido) que, al moverse, induce a un campo”.

“Entonces si tenemos una bola de hierro en el interior de ese núcleo, que se mueve hacia delante y hacia atrás, es como si revolviéramos la parte líquida todo el tiempo. La estamos obligando a reajustarse en direcciones contrarias y eso repercute en la intensidad del campo magnético”, afirmó el investigador.

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Los terremotos dependen de cosas más sutiles de las que se pensaban, por ejemplo, de la rotación de la Tierra y las fases lunares. Crédito: Portal Astronómico.

“Lo primero es no ser catastrofista”

Por otro lado, Folguera, aclaró que las incidencias de este fenómeno son hipotéticas y teóricas; que es necesario evitar “ser catastrofista”, en tanto las consecuencias son ínfimas. No obstante, el docente puntualizó una serie de conexiones entre las variaciones de velocidad y posibles consecuencias sobre la superficie del planeta.

A modo de ejemplo, el investigador mencionó “enfermedades que tienen que ver con la piel como cáncer, problemas que afecten los sistemas de comunicaciones, o inclusive, de mayor mortandad de plantaciones por efectos de radiación solar”. Además, señaló que otra “conexión” es el aumento o disminución en milisegundos de la duración de los días.

“Podría haber cambios en la distribución de las masas dentro de la Tierra y consecuentemente en el campo gravitatorio, y por lo tanto en el nivel del mar. Pero son cambios muy pequeños, o sea que no son elementos importantes”, enfatizó.

Por otro lado, el especialista descartó la idea de que estos cambios terrestres ocasionen movimientos telúricos u otro tipo de catástrofes conocidos como maremotos o tsunamis.

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