Dic 31, 2022 | Zona Ambiental

¿Cómo es el renacer del Iberá tras los incendios del verano pasado?

El 2022 comenzó con incendios incontrolables en Corrientes. Luego de meses de arduo trabajo por parte de bomberes, el fuego pudo ser apagado. Nota al Pie conversó con Sebastián Di Martino de la Fundación Rewilding Argentina.
Iberá
Tras los incendios del verano, la vida renació en Iberá debido al gran poder de adaptación de los humedales al fuego. Crédito: launiondigital

Entre diciembre de 2021 y enero de 2022 comenzaron a desarrollarse focos de incendios en Corrientes. En su mayoría fueron causados por ganaderos que realizaban quemas intencionales para favorecer el rebrote de las pasturas. La marcada sequía que azota la provincia hizo que el fuego sea incontrolable. Tras meses de lucha para apagarlo, finalmente lo combatieron. Pero las consecuencias fueron devastadoras: la mitad del Parque Nacional Iberá, que preserva grandes humedales, fue arrasada por el fuego.

Más de un millón de hectáreas fueron afectadas en esta provincia. En el caso del Parque Nacional Iberá, se quemaron unas 96.000 hectáreas, casi el 60% de su superficie. Por su parte, en el Parque Provincial Iberá se afectaron unas 73.000 hectáreas, lo que equivale a un 13% de su área. También muchos parajes rurales quedaron bajo el fuego, en algunos se quemaron todas las casas. Además, hubo pérdida de ganado y se frenaron las actividades de turismo de naturaleza, con un impacto negativo en la economía local.

Si bien les especialistas hablaban del poder de resiliencia del Iberá, el panorama no parecía ser alentador. Sin embargo, una vez más la naturaleza se abrió paso y la vida resurgió de entre las cenizas. Los primeros brotes comenzaron a renacer y los animales que huyeron de los incendios volvieron a repoblar la zona.

Nota al Pie dialogó con Sebastián Di Martino, biólogo y Director de Conservación de la Fundación Rewilding Argentina. Si bien Iberá volvió a renacer, le preocupa este verano, más seco que el anterior. Aunque está prohibido prender fuego, sigue habiendo focos. De hecho, en San Alonso, en el corazón de Iberá, hay un foco de incendio que está tratando de controlarse. Fue originado en un campo ganadero por quema de pasturas. Si bien se encuentran mejor preparados para combatirlo, “si no cambiamos un poco el comportamiento va a ser igual o peor que el anterior”, admitió el experto.

La quema intencional, la principal causa de incendios

En su gran mayoría, los fuegos fueron provocados por ganaderes que viven en los alrededores, en este caso, del Parque Nacional y Provincial Iberá. “Es una práctica usual quemar los pastos para obtener brotes tiernos. En menor medida también se producen por rayos, es decir, por causas naturales”, explicó.

“Esto sucede normalmente todos los años, tanto que se caigan rayos como que los ganaderos prendan fuego para obtener mejores pastos. Pero el tema es que, como se sabe, llevamos casi cuatro años del evento de La Niña. Los fuegos normalmente paran cuando se encuentran con alguna barrera de agua, hay mucha agua en la zona del Iberá, incluso los pastizales tienen mucha agua. Pero hoy no paran en ningún lado porque está todo muy seco”, agregó. Todo está magnificado por las terribles condiciones de sequías debido al cambio climático.

El renacer del Iberá

Al mencionar el fuego en Iberá, Di Martino explicó que las consecuencias para los ambientes fueron grandiosas debido al tamaño de la superficie quemada. Según el tipo de ambiente, los efectos fueron más severos o menos severos. “Los pastizales son ambientes que se encuentran mejor adaptados a eventos de fuego. De hecho, los vegetales y la fauna que los habitan están relativamente adaptados a estos eventos, entonces se recuperan más fácilmente”, comentó. 

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En el verano de 2022, el fuego arrasó pastizales enteros de Iberá. Si bien son ambientes que están adaptados a la dinámica del fuego, la intensidad y la periodicidad de los mismos fue demasiado. Crédito: Télam

En cambio, los ambientes de bosques no poseen esa característica. “En general los fuegos afectan menos a los bosques porque son lugares más sombríos, más húmedos, más verdes. Pero debido a las altas sequías, esta vez los afectaron. Las superficies quemadas de bosques son mucho más difícil que se recuperen, los impacta más”, diferenció Di Martino.

“Iberá es un ambiente resiliente porque el parque es muy grande, tiene 756.000 hectáreas. Si hubiera sido un parque más chico seguramente se hubiera quemado entero y eso hubiera sido catastrófico”, agregó. “Por suerte mantuvo partes sin quemarse donde la fauna pudo refugiarse y a partir de ahí recolonizar las zonas quemadas, igual que la vegetación”, sostuvo.

“El fuego no es un elemento malo por sí. El fuego es malo en estas condiciones donde la cantidad de focos es extremadamente alta, porque son provocados. Además la intensidad del fuego es extremadamente alta por las condiciones de sequía”, explicó.

Con los bosques no sucedió lo mismo. “Uno hoy camina por Iberá en zonas que se quemaron durante el verano pasado y si son zonas de pastizales a veces es difícil darse cuenta que hubo un fuego, solo el ojo bien entrenado lo detecta. En cambio en los bosques  sí, todavía se nota y se va a notar por muchos años”, añadió.

El trabajo contrarreloj para evitar la extinción de especies

La Fundación Rewilding Argentina lleva adelante varios proyectos de conservación de ambientes y reintroducción de especies en áreas donde están extintas hace tiempo. En Iberá trabajan para que allí vuelvan a habitar el yaguareté, el guacamayo rojo, el oso hormiguero y el venado de las pampas, entre otros animales. Se encargan de que se reproduzcan en grandes corrales en cautiverio para luego liberarlos, hasta que la población crece y comienza a reproducirse en libertad.

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Sebastián Di Martino manifestó su preocupación por que no se tomen medidas para evitar nuevos focos de incendios intencionales. Crédito: agroempresario

“La Fundación perdió infraestructura, hubo daños económicos, se quemaron corrales y viviendas. Pero todo recuperable gracias a la generosidad de la gente que envió muchísimas donaciones”, mencionó sobre un pueblo que una vez más demostró su solidaridad.

“Hubo que evacuar animales como osos hormigueros, guacamayos y muitues. Algunos estaban en corrales antes de que los corrales se quemen. También hubo que trasladar animales que ya estaban libres y tenían quemaduras, como por ejemplo pecaríes, osos, guacamayos también”, comentó. “Algunos murieron debido a la gravedad de las quemaduras, pero por suerte la mayoría pudieron ser salvados. Si bien hubo un freno en algunos proyectos porque hubo que reconstruir y se perdieron animales, los proyectos en sí no fueron afectados y todos continúan de la misma manera que antes”, relató.

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