Jun 4, 2022 | Actualidades

Borgen: el irresistible drama político danés

Después de nueve años, Netflix lanza la cuarta temporada de la serie que narra las internas de la política con un giro apasionante y desordenado.
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La tercera temporada de Borgen se emitió en 2013, en la cuarta Sidse Babett Knudsen regresa como Birgitte Nyborg – Créditos: Netflix

Borgen: Power and Glory, la cuarta temporada de la famosa serie política danesa, se estrenó en Netflix el 2 de junio de 2022. Borgen se emitió por primera vez en 2010 hasta 2013. Sin embargo, la cuarta temporada fue lanzada después de casi 10 años y se agregó un nuevo nombre al original. La historia sigue a la protagonista principal, Birgitte Nyborg (Sidse Babett Knudsen), mientras recupera el poder como ministra de Relaciones Exteriores de Dinamarca.

Si bien el factor novedoso de la serie es que es un drama sobre una líder femenina ficticia de Dinamarca, lo que ha hecho que el programa sea un éxito fue su escritura. Con un guión nítido, se han creado personajes que pueblan un mundo texturizado de elecciones éticas y complejidad moral en una esfera política en constante cambio.

Casi una década después, Birgitte Nyborg regresa para un cuasi reinicio de ocho episodios. Y, al igual que con el Borgen original, resistirse es inútil. A medida que avanza con el mundo de traiciones de la política danesa, el drama ha conservado su tensión aguda. Sus tramas retorcidas y cambiantes se unen a un elenco de personajes que se sienten tan claramente dibujados como cualquier político del mundo real.

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La cuarta temporada basa su trama en la diplomacia, la geopolítica y los intereses de las grandes corporaciones cuando se habla de petróleo – Créditos: Netflix

Una tormenta geopolítica con raíces en la realidad

Borgen: Power and Glory también está al día. La trama continúa con la historia de Birgitte después de que fue derrocada como primera ministra, aborda la invasión rusa de Ucrania y  la ansiedad por la crisis climática. A su vez, expone la tensión de su lucha entre hacer lo que es bueno para el medio ambiente y hacer lo que es bueno para la economía.

Birgitte sigue siendo una jugadora importante en los pasillos del poder de Copenhague. La diferencia es que ya no tiene todos los ases. Como Ministra de Asuntos Exteriores en un gobierno de coalición, no sólo debe representar a Dinamarca en el escenario mundial, sino también vigilar al intrigante primer ministro Signe Kragh.

La historia gira en torno al descubrimiento de petróleo en Groenlandia, que tiene un gobierno descentralizado pero es parte del Reino de Dinamarca. Groenlandia está entusiasmada con el descubrimiento. Nyborg, sin embargo, está ansiosa de que el país no se convierta en un petro-estado glorificado. Dinamarca, después de todo, se ha comprometido a ser neutral en carbono para 2050, y una Groenlandia productora de petróleo es incompatible con esa visión.

Aún más problemas surgen cuando se revela que la compañía petrolera que excava en Groenlandia tiene algunas conexiones potencialmente problemáticas. La geopolítica entra en escena cuando Birgitte debe equilibrar el medio ambiente y la economía, con  las relaciones de Dinamarca con Rusia y China.

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Adam Price, showrunner de la serie, para esta cuarta entrega se encargó de reunir al equipo de producción original de las tres primeras temporadas – Créditos: Netflix

Las luchas en el frente más las batallas personales

Su jefa, Kragh (Johanne Louise Schmidt), no ve las cosas de la misma manera. Después de haber dejado de lado a Birgitte, está decidida a aprovechar al máximo esta oportunidad para poner a su enemigo en la retaguardia. Todo mezclado con conversaciones susurradas en salas de conferencias turbias y filtraciones dañinas a la prensa.

La protagonista también enfrenta desafíos en el frente interno. Su ex esposo Mikael (Birkkjær) se mudó y está planificando formar una nueva familia. Y su hijo, Magnus (Lucas Lynggaard Tønnesen), ha desarrollado un gusto por las protestas al estilo Extinction Rebellion. Incluso su antigua responsable de prensa, Katrine Fønsmark (Birgitte Hjort Sørensen), ha dejado su cargo por un puesto de alto nivel en un canal de noticias local.

En Borgen, Dinamarca se encuentra en el ojo de una tormenta geopolítica masiva, en un mundo texturizado de elecciones éticas y complejidad moral en una esfera política en constante cambio.

Matices optimistas e idealistas

A diferencia del mundo político dibujado en House of Cards (Beau Willimon, 2013-2018), lo que hace que Borgen posea una historia más satisfactoria es la ambición de realismo. Si bien hay intrigas políticas, a diferencia del cinismo de la serie protagonizada por Kevin Spacey, Borgen posee un idealismo que roza lo ingenuo. 

Aunque Birgitte está ansiosa por tener un lugar influyente en la mesa política, también se preocupa por las políticas que está impulsando. Desea ayudar a dar forma a la versión de Dinamarca en la que estaría orgullosa de vivir. Como drama político es estimulante ver que no se queda en la burla o queja de los procesos de Estado. 

Borgen repite su fórmula de combustión lenta que la torna adictiva. Knudsen convierte a Birgitte en una fuerza de la naturaleza silenciosamente aterradora. El personaje, motivado por su deseo de hacer el bien, sigue siendo uno de los más despiadados de la televisión. 

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