May 7, 2022 | Cultura

Último Acto: una mágica historieta policial

El policial de Gonzalo Duarte y Manuela Mauregui nos lleva a la Buenos Aires de 1932 para resolver el misterio de un asesino en serie.
Último Acto
Las duras facciones de Antón lo convierten en un personaje de carácter cuyo rostro jamás saldrá de la memoria del lector – Créditos: Historia de Gonzalo Duarte guion, arte de Manuela Mauregui.

En el año 2014, Gonzalo Duarte crea su sitio viñetauno.com donde comienza a publicar historietas digitales. Dentro del catálogo de lanzamiento se encontraba “Último Acto”, un policial en el que trabajó junto a la ilustradora Manuela Mauregui. En la historia elementos policiales y magia se unen dentro del contexto de una Buenos Aires que brilla en 1932.

Con la apuesta de la recuperada Editorial Primavera Revolver en 2019, Último Acto llegó al formato nativo de la historieta: la edición impresa en papel. La historia de Duarte y Mauregui se publicó dividida en cuatro capítulos a lo largo de las primeras entregas de la revista.

El camino al Último Acto

Antón es un ilusionista que viaja a Buenos Aires con su troupe (compañía de teatro) durante 1932, al llegar, compra un teatro y monta su show. Carreau llega persiguiendo al artista convencido de que su presa es un asesino en serie que desarrolló su perversidad en las calles de París. La historia se narrará desde la perspectiva de estos dos antagonistas.

Al avanzar la historia el lector conocerá la prisa de Carreau por atrapar al asesino. Asimismo, se revelará cómo es que Antón llegó a ser un importante miembro de un selecto grupo secreto de ilusionistas. Los hechos se precipitarán hasta la inevitable resolución donde se hará pública la identidad del asesino. Pero ¿quién es realmente el culpable?

Un policial en toda su regla

Último Acto
Carreau es un detective lleno de recursos, inclusive su incursión en los disfraces recuerda al célebre Sherlock Holmes, solo que con menos clase – Créditos: Historia de Gonzalo Duarte guion, arte de Manuela Mauregui.

Si bien comenzó su carrera en animación, luego se desempeñó como colorista, Gonzalo Duarte incursionó en el guion ya avanzada su carrera. En Último Acto utiliza todos los elementos del policial clásico, un misterioso asesino en serie tan metódico como el detective que lo persigue. Constantes giros argumentales y pistas falsas que intentan confundir no solo a los personajes, sino también al lector.

A lo largo de los cuatro episodios el lector podrá seguir cada pista que se presente ante los ojos de Carreau. Sin embargo, el mago y el detective no son los únicos personajes que estarán presentes. Los dos miembros de la compañía de Antón serán partícipes de la historia, y por lo tanto, sospechosos.

Duarte toma varios elementos de diferentes policiales, y si bien en esta historia el asesino proviene de Paris, la referencia es evidente. Los crímenes siempre tratan del asesinato de trabajadoras del sexo parisienes. Al pensar en esto, Jack el Destripador es un nombre que vendrá a la mente de cualquiera que lea el relato. El caso del londinense nunca fue resuelto, y aporta un aire místico.

El elemento del desamor, es una herramienta muy fuerte en este tipo de historias y también estará presente. Lamentablemente, en este caso, será una carta jugada de forma que no tendrá una real importancia en la historia, más que sumar algo de drama.

Los flashbacks (retrocesos narrativos a un tiempo pasado) es uno de los elementos que Duarte utiliza para desarrollar a Antón. Mediante los mismos descubriremos parte de sus motivaciones, y también de la filiación que tiene con un selecto grupo. Un buen elemento que queda corto en la resolución de la historia, al no ofrecer respuesta concreta al viaje del mago.

Una estética que se aleja del Noir

Último Acto
La incompetencia de la policía local es un elemento crucial para edificar el carácter y la tenacidad del detective de turno – Créditos: Historia de Gonzalo Duarte guion, arte de Manuela Mauregui.

Cuando se piensa en un policial, sobre todo ubicado en la primera mitad de siglo, se tiende a imaginar el estilo negro. Mauregui ha esquivado completamente los elementos estéticos del Noir, y ha elegido una narrativa más de novela. Una decisión osada, pero efectiva. Si bien hay algún que otro contraste, los personajes tienden a fundirse con los pocos fondos, y no hay juegos de líneas.

Cuando los personajes están en primer plano, los paisajes y fondos tienden a desaparecer, o ser muy áridos. Esto puede servir para centrar la atención en los personajes, pero en muchas ocasiones hay tanto espacio negativo que se siente incómodo. Cuando la artista se pone a jugar con la perspectiva, es entonces cuando aparecen cosas interesantes.

Si hay algo que puede hacer ruido a la vista, es la anatomía de los personajes, que en determinadas viñetas se ve algo forzada. Esto puede generar una distracción, pero en aspectos generales no se vuelve un impedimento para disfrutar de la historia.

Actualmente, Último Acto se encuentra editado en papel en blanco y negro en los primeros cuatro números de Historieta Revolver. También puede leerse a color en formato digital en la web viñetauno.com de Gonzalo Duarte.

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